LUCHANDO CONTRA EL FASCISMO DESDE TODAS LAS TRINCHERAS

LUCHANDO CONTRA EL FASCISMO DESDE TODAS LAS TRINCHERAS

Canciones de Combate

lunes, 4 de junio de 2012

No debemos olvidar al Oriente.


Por: J.V. Stalin
Editorial publicado el 24 de noviembre de 1918 en el núm. 3 de “Zhizn Natsionálnostei”.

En el momento de ascendente movimiento revolucionario en Europa, cuando se desmoronan los viejos tronos y coronas, cediendo lugar a los Soviets revolucionarios de obreros y soldados, y cuando las regiones ocupadas arrojan de sus territorios a los testaferros del imperialismo, es natural que todos fijen sus miradas en el Occidente.
Allí, en el Occidente, ante todo, deben ser rotas las cadenas del imperialismo, que, forjadas en Europa, asfixian al mundo entero. Allí en el Occidente, ante todo, debe brotar, pujante una vida nueva, la vida socialista. En tal momento desaparece “por sí mismo” del campo visual, se olvida el lejano Oriente, con sus centenares de millones de seres sojuzgados por el imperialismo.
Sin embargo, no se debe olvidar el Oriente ni por un instante, aunque sólo sea porque sirve de reserva “inagotable” y de “segurísima” retaguardia al imperialismo mundial.
Los imperialistas siempre han mirado al Oriente como a la base de su bienestar. Las inmensas riquezas naturales de los países del Oriente (algodón, petróleo, oro, carbón, minerales), ¿no han sido, acaso, la “manzana de la discordia” para los imperialistas de todos los países? A ello se debe, en rigor, que al combatir en Europa y divagar acerca del Occidente, los imperialistas no hayan dejado nunca de pensar en China, en la India, en Persia, en Egipto,
en Marruecos, puesto que, propiamente dicho, en todo momento se ha tratado del Oriente. A ello se debe, principalmente, el celo con que mantienen “el orden y la ley” en los países orientales, pues sin esto el imperialismo no tendría asegurada su retaguardia profunda.
Pero los imperialistas no sólo necesitan las riquezas del Oriente. Necesitan el “dócil” “material humano” que tanto abunda en las colonias y semicolonias del Oriente. Necesitan la “tratable” y barata “mano de obra” de los pueblos de Oriente. Necesitan, además, los “dóciles” “muchachos” de los países orientales, entre los cuales reclutan las tropas llamadas “de color”, a las que no tardarán en utilizar contra “sus propios” obreros revolucionarios. Por eso llaman a los países orientales su reserva “inagotable”.
Es tarea del comunismo romper el secular letargo de los pueblos oprimidos del Oriente, contagiar a los obreros y campesinos de eso países el espíritu liberador de la revolución, levantarlos a la lucha contra el imperialismo y privar, de tal modo, al imperialismo mundial de su “segurísima” retaguardia, de su reserva “inagotable”.
Sin ello no se puede ni pensar en el triunfo definitivo del socialismo, en la victoria completa sobre el imperialismo.
La revolución de Rusia ha sido la primera en levantar a los pueblos oprimidos del Oriente a la lucha contra el imperialismo. Los Soviets de Diputados en Persia, en la India, en China son un síntoma indudable de que el letargo secular de los obreros y campesinos del Oriente se aleja a la esfera del pasado.
La revolución en el Occidente dará, sin duda, un nuevo impulso al movimiento revolucionario del Oriente, le dará bríos y fe en la victoria.
No es escaso el apoyo que prestarán a la revolucionarización del Oriente los mismos imperialistas con sus nuevas anexiones, que hacen que se incorporen a la lucha contra el imperialismo nuevos países y se ensanche la base de la revolución mundial.
Es tarea de los comunistas intervenir en el creciente movimiento espontáneo del Oriente y desarrollarlo hasta hacer de él una lucha consciente contra el imperialismo.
En este sentido, la resolución de la reciente Conferencia de los comunistas musulmanes36 acerca de la intensificación de la propaganda en los países orientales, en Persia, en la India, en China, tiene, sin duda, profunda importancia revolucionaria.
Abriguemos la esperanza de que nuestros camaradas musulmanes cumplirán su decisión, de tan alta importancia.
Porque se debe comprender de una vez para siempre la verdad de que el que desee el triunfo del socialismo no debe olvidar al Oriente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario