LUCHANDO CONTRA EL FASCISMO DESDE TODAS LAS TRINCHERAS

LUCHANDO CONTRA EL FASCISMO DESDE TODAS LAS TRINCHERAS

Canciones de Combate

martes, 18 de marzo de 2014

Burgueses

Nicolás Guillén

No me dan pena los burgueses vencidos.
Y cuando pienso que van a dar me pena,
aprieto bien los dientes, y cierro bien los ojos.

Pienso en mis largos días sin zapatos ni rosas,
pienso en mis largos días sin sombrero ni nubes,
pienso en mis largos días sin camisa ni sueños,
pienso en mis largos días con mi piel prohibida,
pienso en mis largos días Y

No pase, por favor, esto es un club.
La nómina está llena.
No hay pieza en el hotel.
El señor ha salido.

Se busca una muchacha.
Fraude en las elecciones.
Gran baile para ciegos.

Cayó el premio mayor en Santa Clara.
Tómbola para huérfanos.
El caballero está en París.
La señora marquesa no recibe.
En fin Y

Que todo lo recuerdo y como todo lo recuerdo,
¿qué carajo me pide usted que haga?
Además, pregúnteles,
estoy seguro de que también
recuerdan ellos.

lunes, 17 de febrero de 2014

Comunicado: Que nadie se equivoque!!!!

Caracas, 17-02-14



“A cada agresión del imperialismo, ¡profundización de la Revolución!” Comandante Hugo Chávez Frías




En el marco de la situación actual de lucha contra el fascismo, el colectivo Patria Zurda conformado por blogueros de diferentes partes del territorio nacional alzan su voz de lucha para denunciar los intentos de golpe de estado que el sector más reaccionario de la derecha venezolana respaldados por el imperialismo norteamericano en su afán de dominación quieren dar en nuestra patria.

Representados en la figura de Leopoldo López la derecha al mejor estilo de la hordas hitlerianas atacan al Gobierno Revolucionario queman instituciones públicas,atacan centros de educación inicial, unidades de transporte público a los compañeros trabajadores que dan el todo por el todo para cumplir con sus funciones y a todo lo que represente la paz en su intento de desestabilizar el país, nosotros desde esta trinchera denunciamos antes los pueblos estas agresiones y les decimos al mundo que los hijos del Comandante Chávez no nos doblegamos ante pretensiones imperiales y estamos dispuestos a resistir cualquier tipo de ataque que contra nuestra Patria intenten dar.

Rechazamos las reciente declaraciones del secretario de Estado de los EE.UU, el que procura actuar como policía del mundo darnos ordenes e inmiscuirse en las medidas que el Estado Venezolano Soberanamente ha venido tomando en función de garantizar la paz en nuestro territorio, este sr no sabe que el Pueblo de Bolívar es libre y más nunca volveremos a ser esclavos!!!! 

Reiteremos nuestro apoyo al compañero Presidente Obrero Nicolás Maduro y nos mantenemos firmes y leales al legado de nuestro Comandante Eterno.



Y el mensaje a la derecha venezolana es NO VOLVERAN!!!!!!

CON BOLÍVAR CON CHÁVEZ VENCEREMOS!!!!

Que nadie se equivoque 


jueves, 16 de enero de 2014

La verdad sobre Stalin


"... En los llamados errores de Stalin está la diferencia entre una actitud revolucionaria y una actitud revisionista. Se debe ver a Stalin en el contexto histórico en el que se desarrolló, no debe vérselo como una especie de bruto, sino que se lo debe apreciar en ese contexto histórico particular... Yo he llegado al comunismo por papá Stalin y nadie puede decirme que no lea su obra. Lo he leído aun cuando era considerado muy malo leerlo, pero ese era otro tiempo. Y como no soy una persona no demasiado brillante y además testaruda continuare leyéndolo...."


Ernesto “Che” Guevara
por: Wilf Dixon


Conferencia efectuada por el Partido Comunista Marxista-Leninista de Gran Bretaña CPGB (M-L).

Jueves 8 de abril de 2010

Introducción

Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la Unión Soviética luchaba por su existencia en una  lucha a muerte contra el fascismo alemán, los trotskistas animaban a los trabajadores de Gran Bretaña a declararse en huelga, minando así el esfuerzo de guerra en ese momento de la historia en que el único beneficiario era el fascismo. Minando el esfuerzo de guerra de Gran Bretaña después de que la Unión Soviética se hubiera enzarzado en una lucha a vida o muerte contra el fascismo, estos trotskistas se convirtieron en instrumentos del fascismo en la lucha contra la Unión Soviética.
El papel del pseudo-radicalismo trotskista durante la guerra arroja alguna luz sobre el papel que había jugado antes de la guerra. Sólo cuando entendemos este hecho podemos apreciar plenamente la contribución realizada por W. Dixon. Continuará la controversia sobre si los representantes del trotskismo mantuvieron transacciones directas con los servicios de inteligencia del Eje a espaldas de sus miembros. Sin embargo, lo que no puede negarse es que el trotskismo, debido a su radicalismo de extrema izquierda, se convirtió en un movimiento, objetivamente hablando, al servicio de las clases reaccionarias y de sus mercenarios fascistas en la lucha contra el socialismo.

La contribución de Dixon es un oportuno recordatorio de los peligros del radicalismo pseudo-izquierdista en el movimiento obrero actual.

LA VERDAD SOBRE STALIN (Wilf Dixon)

Gracias por darme la oportunidad de hacer justicia a la memoria histórica en varios asuntos relacionados con Stalin. Mi conferencia lleva por titulo "La verdad sobre Stalin". Ciertamente éste es un título imponente, pero no obstante necesario frente a las mentiras predominantes que pasan por juicios históricos objetivos, las mentiras que tienen sus fuentes en el grupo de expertos anticomunistas de la Universidad de Harvard y en la propaganda nazi. Las fuentes que actúan en base a la estrategia consistente en "arroja bastante fango e invéntate genocidios, porque siempre quedará algo". Sin embargo, una evaluación histórica de Stalin no puede hacerse aisladamente de la revolución rusa y de las tareas del poder soviético en el establecimiento y construcción del primer estado socialista. No voy a defender la contribución de Stalin únicamente apelando a la imparcialidad de los que buscan la verdad de los hechos, aunque los hechos de los que trataré son el testimonio de los logros de Stalin, sino como un comunista que usa la perspectiva marxista-leninista internacional para describir y explicar el papel del individuo en los grandes movimientos y acontecimientos históricos.

El marxismo nos enseña que desde la desaparición de las formas comunistas primitivas de sociedad y la aparición de las clases —el dueño de esclavos y el esclavo, el señor feudal y el siervo o campesino, el capitalista y el trabajador—, la historia del esfuerzo y del progreso humano ha sido la historia de la lucha de clases. Las condiciones sociales del ser humano determinan su consciencia, y las ideas llevan la impronta de los intereses de una clase particular. Las ideas de la clase dirigente son las ideas predominantes. La clase dirigente de cualquier época busca dar molde al mundo en apoyo de sus intereses y de su visión de la realidad. Vivimos en la época del imperialismo y de la revolución social. Pero la revolución social aún no ha tenido éxito en el foco de poder de la burguesía, que reside principalmente en Europa, América, Japón, y que ahora ha sido restaurado en Rusia. Por tanto, no es sorprendente que la postura predominante sobre Stalin y aun sobre Lenin, ahora que la Unión Soviética se ha derrumbado, sea el odio más amargo de la burguesía imperialista y de su ejército bien pagado y aleccionado de escritorzuelos.

Estos comentarios introductorios son esenciales para hacer una evaluación significativa de Stalin.

PRIMEROS AÑOS.

Josif Vissarionovich Dzhugashvili, conocido en la historia como Josif Stalin, nació el 21 de diciembre de 1879 en la antigua ciudad georgiana de Gori. Su familia era de origen campesino, aunque su padre era zapatero. Sus padres eran incultos, y su madre Ekaterina, contra los deseos del padre, escatimó gastos y ahorró dinero para que Josif estudiara en el seminario y se ganara la vida como sacerdote. Pero esto no iba a ser posible. El fermento revolucionario de la época influyó profundamente en Stalin. Tras una etapa como estudiante modelo, fue expulsado del seminario por propagar el marxismo, el 27 de mayo de 1899. Desde entonces se dedicó de lleno a sus actividades como revolucionario profesional, dándose a sí mismo el nombre de Koba, que significa "Implacable".

Se unió al Partido Socialdemócrata Obrero Ruso y estableció por vez primera contacto con Lenin mediante correspondencia en 1903, mientras aquél se hallaba en el exilio. Reconoció en Lenin a un hombre de carácter insólito, y más adelante apoyó de manera decidida a los bolcheviques frente a los mencheviques. Stalin, como más tarde sería conocido, sufrió varios períodos de encarcelamiento y el exilio en Siberia, donde llegó a ser conocido como alguien que no era muy sociable con otros exiliados. Prefería ir a pescar y mezclarse con los aldeanos. Los biógrafos tienden a especular que esto se debía a que la mayor parte de los otros exiliados políticos eran intelectuales y evitaban a Stalin, o que él se sentía incómodo o receloso en su compañía. Stalin era una persona muy pragmática y con los pies en el suelo, e indudablemente prefería la compañía de los trabajadores y campesinos a la de los intelectuales. En 1912 Stalin se unió al Comité Central, pero después de una intensificación de la actividad policial para dar con el paradero de los dirigentes bolcheviques fue detenido en febrero de 1913, y tras pasar un período en la prisión de San Petersburgo fue exiliado aMonastyrskoe en la Siberia profunda, dentro del Círculo Polar Ártico. La fuga era imposible, lo que obligó a Stalin a centrarse en la lucha por la supervivencia.

Después de la Revolución de Febrero se declaró una amnistía para todos los presos políticos y Stalin volvió a Petrogrado, donde inmediatamente se implicó de lleno en los acontecimientos revolucionarios de la época. Aunque relativamente desconocido, asumió una responsabilidad creciente en la labor de alcanzar y consolidar el poder soviético, asumiendo el mando de las unidades del Ejército Rojo que se formó en la guerra civil de 1918-20. Esta conferencia no versa en particular sobre los hechos de la Revolución Bolchevique. Por hoy es suficiente recordar que la Revolución de Octubre rusa es quizás el acontecimiento más significativo del siglo XX hasta la fecha, el acontecimiento que dio lugar a una nueva época de revolución y emancipación social.

La Revolución de Octubre fue desde su inicio un faro de esperanza y liberación para los trabajadores y los pueblos oprimidos del mundo. Por primera vez en la historia escrita, las masas tomaron las riendas del poder estatal y a través del poder de los Soviets se convirtieron en los amos de su propio destino. Lenin fue el arquitecto del Partido, capaz de alcanzar el objetivo de conducir a las masas a esta gran victoria, y fue también Lenin quien dirigió el Partido y el Estado soviético en su nacimiento, cuando luchaba por su misma existencia. Pero Lenin, que en 1918 quedó seriamente debilitado por un intento de asesinato, sufrió una serie de graves derrames cerebrales que finalmente acabaron con su vida en 1924. Fue entonces responsabilidad de Stalin dirigir el Partido Comunista de la Unión Soviética durante los años sumamente difíciles de construcción del socialismo, destruyendo el poder de la Alemania nazi y transformando una sexta parte de la superficie del mundo en una superpotencia mundial capaz de desafiar al imperialismo estadounidense.

Durante aproximadamente 30 años, Stalin fue el líder reconocido de la Unión Soviética y del Movimiento Comunista Internacional. A través de la Komintern, Stalin, al igual que Lenin, ayudó a la formación y desarrollo de partidos comunistas en todo el mundo. Recibía y daba asesoramiento a los líderes de los partidos comunistas, mientras insistía en la responsabilidad que tenían los comunistas para usar sus cerebros y solucionar los problemas relacionados con el liderazgo de la lucha de los trabajadores, principalmente mediante sus propios esfuerzos. El movimiento obrero en Europa y América se hizo enormemente más poderoso gracias al prestigio creciente de la Unión Soviética y del Movimiento Comunista Internacional. La formación de partidos comunistas en lasnaciones oprimidas del Lejano y Medio Oriente, África y Sudamérica, hizo que la lucha por la independencia nacional de las colonias se hiciera más poderosa y capaz de lograr la victoria frente a la dominación imperialista. Las concesiones hechas por la clase capitalista a la clase obrera (la asistencia médica gratuita, el seguro social, la legislación laboral) desde luego fueron vendidas como ventajas del capitalismo. Pero en realidad fueron el resultado de la poderosa lucha internacional de los trabajadores y de la fuerza del campo socialista tras la derrota de la Alemania nazi, la formación de las democracias populares en Europa Oriental y la liberación de China en 1949. La contribución de Stalin se halla indeleblemente escrita en este período de la historia de la lucha de los pueblos oprimidos y de los trabajadores. Por eso Stalin se ha convertido en el blanco de tanto veneno por parte de las clases reaccionarias.

La comprensión de la historia de la Unión Soviética requiere el estudio y análisis de una enorme cantidad de detalles. La conferencia de hoy, en la hora que tengo disponible, sólo puede rozar la superficie. Pero hay una serie de etapas que la mayoría de nosotros reconocerá como importantes, aunque sólo sea porque provocan la mayor parte de la controversia. ¿Cuáles son?
1) Colectivización —la eliminación de los kulaks como clase.

2) La Oposición se convierte en un instrumento en manos de la reacción, el imperialismo y el fascismo.

3) Stalin y la guerra contra el cerco capitalista y la agresión fascista.

COLECTIVIZACIÓN

La colectivización fue central para el primer plan quinquenal puesto en práctica en 1929. Fue central para el programa de industrialización de la Unión Soviética y sin ella no había solución posible al atraso de la economía. En 1928 el número de granjas colectivas se había elevado de 14.830 a 33.258, lo que suponía un incremento de 194.200 a 416.700 propiedades campesinas colectivizadas. Pero esta tasa de crecimiento era inaceptable. A medida que el invierno de 1928-29 se acercaba, la amenaza del hambre se hizo seria.
La resistencia de los Kulaks (terratenientes) constituyó una grave amenaza para el plan quinquenal y para la propia construcción del socialismo. El 27 de diciembre de 1929, Stalin proclamó: "hemos pasado de una política de limitación de las tendencias de explotación de los Kulaks a una política de liquidación de los kulaks como clase". Los Kulaks destruían el grano y el ganado antes de permitir que fuera puesto bajo la autoridad de las granjas colectivas. Se tomaron medidas indudablemente severas, que incluían la confiscación de la propiedad y la deportación aSiberia y las regiones árticas. Éste fue un período de intensa lucha de clases que, una vez en marcha, tuvo que ser completado en el tiempo más corto posible para restaurar y ampliar la producción en el campo. No había ninguna escapatoria para la resistencia de los Kulaks, y la campaña para completar la colectivización de toda la producción del grano alcanzó su punto culminante en el otoño de 1932. En octubre de 1929, el 4.1 por ciento de las propiedades campesinas habían sido colectivizadas. En marzo de 1930, el número era superior al 50 por ciento, y en julio de 1934 representaba el 71.4 por ciento de las tierras de labranza y de las propiedades campesinas. Stalin hizo un alto en el proceso de colectivización en marzo de 1930, cuando publicóen el Pravda su famoso artículo "El Vértigo del Éxito", en el que criticaba el celo excesivo de los funcionarios del partido y reclamaba un paréntesis en el fuerte proceso de agrupamiento de campesinos y de ganadería en las granjas colectivas. Criticó las distorsiones en la línea del partido y exigió el mayor cuidado en el trato a los campesinos, y declaró que en particular debía cesar el tratamiento de miles de campesinos pobres y medios como kulaks. Esto causó un retraso en el número de colectivizaciones pero la campaña siguió adelante, de modo que, a mediados de 1931, el 52.7 por ciento de las propiedades campesinas habían sido colectivizadas. Aproximadamente 4 años más tarde el número se había elevado al 90.5 por ciento.
La colectivización era la piedra angular del primer plan quinquenal y de la propia construcción del socialismo. Pero la resistencia salvaje de los kulaks creó problemas enormes. Sólo en los primeros meses de 1930, 14 millones de cabezas de ganado fueron sacrificadas, y de los 34 millones de caballos existentes en la Rusia soviética de 1929 se sacrificaron 18 millones. Este sabotaje hizo de la industrialización de la agricultura una necesidad desesperada para prevenir el hambre. Pero ésta no podía prevenirse totalmente, y en realidad surgió antes de la campaña de colectivización. El invierno de 1932-33 fue un período de hambre terrible, pero fue seguido por una cosecha récord en 1933, que siguió mejorando en los años siguientes.

La colectivización era esencial para la industrialización socialista de la Unión Soviética. Pero era también esencial para liberar la mentalidad del campesinado del atraso de la economía rural existente. La formación de las colectividades, mientras todavía existía una relación mercantil con el estado, hizo que los campesinos se asociasen y minó el aislamiento individual de los campesinos,creando ocasiones para desarrollar la conciencia social. Éste es precisamente el efecto que tuvo la colectivización, y una vez que se vio que las colectividades mejoraban las condiciones de vida de los campesinos, éstos las defendieron como suyas. La vida cultural en el campo se amplió con la creación de cines y centros culturales para fomentar todo tipo de actividades colectivas.

Fue Lenin quien creó el lema de que el socialismo era la electrificación más el poder de los Soviets.
La electrificación, igual que la industria, generalmente se hallaba en un estado sumamente atrasado en la Rusia Zarista. La industria a gran escala es inconcebible sin la energía que la ponga en movimiento. Lo que se llamó el Plan Goelro, consistente en la construcción de 30 nuevas centrales eléctricas con una capacidad total de 1.5 millones de kilovatios, fue puesto en marcha por Lenin
para ser completado en diez años. En una serie de proyectos quinquenales iniciados por Stalin, estas propuestas fueron ampliadas enormemente.

En 1937, la URSS era ya el tercer productor de energía del mundo. La industria se desarrolló a un ritmo impresionante. La utilización de tractores y maquinaria agrícola estaba en el centro de la campaña de colectivización. Ya en 1927 los niveles de producción habían alcanzado los niveles de antes de la guerra. A finales del último año del primer plan quinquenal, la industria a gran escala experimentó un notable aumento del 113 por ciento. Uno de los rasgos de este desarrollo, que demostraría ser crucial en la guerra de resistencia contra la Alemania nazi, fue el desarrollo de nuevas industrias para asegurar una más adecuada distribución de la industria por todo el país. Se reconoció que la concentración de la industria en la Rusia europea hacía vulnerable a la URSS en caso de un ataque desde el oeste. Ian Grey, en su biografía Stalin: Man of History [Stalin: Hombre de la Historia], escribió: "La redistribución de la industria condujo al desarrollo de una segunda industria siderúrgica y del carbón en la zona del Ural-Kuznetsk. Magnitogorsk, el centro de una nueva región industrial de los Urales, comenzó en 1931 como una colección de barracones que albergaban a los trabajadores encargados de construir los hornos y los trenes de laminado; ocho años más tarde era una ciudad de 146.000 habitantes. Kuznetsk en Siberia, conocida en 1932 como Stalinsk, y Karagandá en Karakhstan, se convirtieron en grandes ciudades industriales en el mismo breve período" (Pagina 253).

La colectivización, la electrificación y la industrialización se desarrollaron a un ritmo acelerado. En 1937, la industria de construcción de maquinaria soviética era la primera de Europa y la segunda en la producción mundial. En la metalurgia, la URSS alcanzó el segundo puesto de Europa y el tercer lugar del mundo. La industria química soviética ocupó el primer lugar de Europa y el segundo del mundo.

Mucho se habla hoy de que la Unión Soviética no tenía ningún respeto por el medio ambiente. Esto no era así en tiempos de Stalin. El calor generado en la producción de energía se empleaba para calentar las casas de los trabajadores en las ciudades nuevas que aparecían junto a los nuevos complejos industriales. Las energías alternativas —el agua y la energía eólica— también fueron utilizadas.

Junto a esta producción industrial intensiva, existía la necesidad de erradicar totalmente el analfabetismo y de conseguir una clase obrera culta y técnicamente competente. En 1929 había todavía aproximadamente un 51 % de analfabetos entre los 5 y los 50 años. En 1939 se habían reducido al 18.8 por ciento. En marzo de 1931, aproximadamente 5.000 especialistas extranjeros fueron empleados en la industria soviética. Cientos de ingenieros y estudiantes soviéticos recibieron instrucción en el extranjero, en particular en los Estados Unidos (lo cual no resultó del todo satisfactorio). En 1933, aproximadamente 200.000 estudiantes estaban matriculados en las escuelas técnicas superiores y unos 900.000 estudiantes asistían a escuelas técnicas secundarias. Las escuelas fabriles y los cursos de especialistas instruían a un millón de trabajadores cada año.

La urgencia y el ritmo de construcción indudablemente requirieron una cantidad enorme de esfuerzos y sacrificios. Pero en 1933 Hitler se convirtió en Canciller de Alemania, y el partido Nazi comenzó su campaña de guerra: no había ninguna duda de la amenaza que el joven estado socialista soviético afrontaba tras poco más de una década de construcción pacífica. Los enormes sacrificios del primer plan quinquenal daban su fruto y las condiciones de vida mejoraban, mientras la Depresión hacía presa de Occidente.

En este tiempo crítico para la Unión Soviética, la Oposición, que había esperado que Stalin y el Partido no lograsen colectivizar la agricultura, aumentó sus actividades subversivas. En cada etapa se había demostrado su postura errónea y tenía muy poco apoyo entre las masas. Para alcanzar sus objetivos recurrió ahora al terrorismo.

EL ASESINATO DE SERGEI KIROV

El 1 de diciembre de 1934 Sergei Kirov, mientras trabajaba en el Instituto Smolny, fue asesinado por Leonid Nikolaev, un miembro del Partido que había sido funcionario del Comisariado de Inspección en Leningrado, pero que había sido degradado desde la abolición del mismo. Sus protestas le valieron ser expulsado del Partido. Era asimismo un incompetente y había estado implicado en diversas actividades irregulares. Pero fue admitido de nuevo dos meses más tarde, tras prometer que acataría la disciplina del Partido. Con toda claridad no se había reconciliado con el Partido, y terminaría recurriendo al terrorismo para lograr su venganza. Era un elemento descontento que fácilmente se prestó a trabajar para la Oposición.

Kirov era el jefe del Soviet de Leningrado. En la dirección del Partido se le consideraba el sucesor más probable de Stalin. Su asesinato, por lo tanto, no podía ser visto únicamente como un acto de venganza. Fue principalmente un acto de terror político. El atentado contra la vida de Lenin en 1918 había sido realizado por un Social-Revolucionario y no por un miembro del Partido. Kirov fue asesinado por un miembro del Partido. Stalin se tomó este asunto muy en serio, y él mismo se encargó de dirigir la investigación de las actividades de la Oposición. Zinoviev fue acusado de estar directamente implicado en el complot contra Kirov. Pero en este momento no podía demostrarse aún su culpabilidad. La Oposición, mientras estaba ocupada en reclutar a saboteadores y planear asesinatos, negaba enérgicamente su participación alegando que el terrorismo individual es incompatible con el marxismo. Zinoviev, sin embargo, aceptó que sus actividades habían contribuido a incitar actos de terrorismo. Fue condenado a 10 años.

En este punto, me gustaría señalar algunos aspectos de las lecciones históricas que los marxistasleninistas extraen de la continuación de la lucha de clases en la etapa del socialismo. El socialismo no es el objetivo final del marxismo-leninismo. Marx, en El Manifiesto Comunista, señala que el socialismo es el período de la dictadura revolucionaria del proletariado en el que la clase obrera,como clase dirigente, busca amoldar el mundo a su propia perspectiva proletaria. Para hacer esto, el proletariado necesita su propio estado —un estado que en última instancia debe desaparecer, ya que
el proletariado no tiene ninguna necesidad de mantener un poder opresivo sobre sí mismo. Sin embargo, el estado soviético era muy poderoso, lo que no podía ser de otro modo a consecuencia del cerco capitalista de la Unión Soviética. Pero la continuación de la lucha de clases también tiene lugar dentro del estado proletario y sobre todo dentro del Partido dirigente, que es la avanzadilla de su clase —el proletariado. Siendo éste el caso, puesto que siempre habrá necesidad de lucha y controversia dentro del partido de la clase obrera, debe reconocerse que esta controversia también reflejará la lucha de clases en la sociedad y que los desposeídos y los nuevos elementos burgueses procurarán ganar poder para defender sus intereses dentro del Partido. Cuando los miembros de la Oposición recurrieron al sabotaje y el terror, al no poder ganar apoyos dentro del Partido, se convirtieron en instrumentos, quizás sin ser conscientes algunos de ellos, en manos de los que intentaban derrocar al Poder soviético.

El asesinato de Kirov marcó el principio de un cambio cualitativo en el método de lucha de los opositores dentro del Partido. La oposición del bloque Trotsky-Zinoviev, al no lograr el apoyo dentro del Partido, esperaba el fracaso del primer plan quinquenal para derrocar a Stalin. Cuando esta esperanza se vio decepcionada, no vieron otra opción que recurrir al terrorismo. Los Procesos del grupo terrorista trotskista-zinovievista celebrados en Moscú del 19 al 24 de agosto de 1936 demostraron con claridad lo anterior. Los historiadores burgueses pueden mofarse de estos juicios y calificarlos de farsas, pero los periodistas y los comentaristas de la época quedaron impresionados por el hecho de que las admisiones de los acusados eran genuinas. Reflejaban una realidad: que en la sociedad socialista el Partido, para continuar al lado de las masas, debe purgarse de elementos putrefactos, desmoralizados y burgueses. Tras el asesinato de Kirov se llevaron a cabo tales purgas, y es también un reflejo de la continua lucha de clases que algunos buenos comunistas fueran acusados injustamente y expulsados del Partido. Pero es inevitable la necesidad de tales purgas en la etapa del socialismo, para prevenir la restauración capitalista y la degeneración de la dirección de la clase obrera.

Quizás el individuo más siniestro de la Oposición, que ostentó el poderoso cargo de Vicepresidente de la Policía de Seguridad —la OGPU—, era Henry G. Yagoda. Sistemáticamente protegía de la investigación a los miembros de la oposición, y era renombrado por su preferencia por el uso del envenenamiento y de los "tratamientos" médicos para quitar de en medio a los miembros leales y de confianza del Gobierno soviético. Fue responsable del asesinato del presidente de la OGPU Vyacheslav R. Menzhinsky, utilizando su poder para intimidar a un tal doctor Leo Levin de modo que consiguiera la adhesión de un físico leal, el Dr. Kazakov, a la conspiración médica contra Menzhinsky. Menzhinsky sufría de angina de pecho y asma, y debido a la administración de tratamientos incorrectos, su corazón se debilitó y su muerte fue apresurada. Murió en mayo de 1934, 6 meses antes del asesinato de Kirov y después de que Yagoda hubiera asumido su cargo.

De hecho el asesino de Kirov, Leonid Nikolayev, fue detenido por agentes de la OGPU sólo unas semanas antes del asesinato de Kirov. Se le encontraron un arma y una carta con la ruta que Kirov seguía a diario. Yagoda ordenó su liberación.
Yagoda fue responsable del asesinato de Máximo Gorki y de su hijo. Máximo Gorki era leal a Stalin y al Partido, y sus escritos eran muy respetados internacionalmente. Por esta razón se convirtió en un objetivo para los miembros de la Oposición, que temieron que Gorki les denunciara en sus escritos. Los motivos de la Oposición eran venales y bajos. Estaban en alianza directa e indirecta con los enemigos del poder de la clase obrera en la Unión Soviética y en el extranjero. Yagoda declaró durante su juicio que sus acciones tenían como objetivo ayudar a que la oposición alcanzara el poder, y no contribuir a su propio engrandecimiento personal. Incluso confesó a su secretario y cómplice, Pavel Bulanov, que consideraba al Mein Kampf "un libro que merece la pena" y que le impresionaba el hecho de que Hitler hubiera llegado a la cima empezando como un simple "sargento mayor". Yagoda había comenzado su carrera como sargento mayor en el ejército ruso.

La purga de estos elementos que se habían infiltrado en el Partido y en el estado era no sólo una necesidad, sino asimismo una prioridad en el ambiente de tormenta que se avecinaba con la amenaza internacional de la Alemania nazi y de las potencias del Eje, una amenaza terrible que la Unión Soviética debía afrontar ahora. Trotsky tenía una posición totalmente elaborada acerca de que el terrorismo por sí solo no derribaría al Gobierno soviético. Los partidarios del terrorismo, la actividad desviacionista y el sabotaje tuvieron que aliarse con los que estaban dispuestos a ir a la guerra contra la Unión Soviética. Esto significaba la alianza con las potencias militares del Eje —en particular Alemania y Japón. Esta alianza se consideró como un asunto de necesidad histórica para derribar a Stalin y colocar a la oposición en el poder. Incluso tuvieron lugar conversaciones secretas entre miembros de la Oposición rusa y representantes de Alemania y Japón.

Adolf Hitler, arengando a miles de tropas en el Congreso del Partido Nazi de Nuremberg el 12 de septiembre de 1936, proclamó públicamente su intención de invadir la Unión Soviética. El 25 de noviembre de 1936, los Ministros de Asuntos Exteriores de Alemania y Japón firmaron el Pacto Anti-Comintern. Pero ya en la primavera y el verano de 1936, las autoridades soviéticas habían sorprendido a espías nazis, saboteadores y terroristas en una serie de incursiones por todo el país.
Paso a paso, la quinta columna antisoviética de Trotsky fue destapada y destruida en los meses siguientes. Trotsky había predicho una guerra contra la Rusia soviética en 1937. Como la conspiración fue destapada ante el mundo entero en los Procesos celebrados contra el grupo terrorista trotskista-zinovievista, así como en los juicios subsiguientes, Trotsky únicamente pudo lanzar sus broncos improperios contra Stalin y la Unión Soviética. Surgieron entonces comités para defender a Trotsky, cuya plataforma de propaganda debía presentar a Trotsky como un mártir injustamente acusado. Pero pronto se reveló que dichos comités estaban compuestos por elementos antisoviéticos y fascistas que coordinaban la propaganda con el fin de desviar la atención lejos de la amenaza de guerra contra la Unión Soviética.

En 1941, tras la invasión nazi de la URSS, Joseph E. Davies, ex-Embajador americano en la Unión Soviética, escribió: "Todos estos juicios, purgas y liquidaciones, que parecieron tan violentos en aquel tiempo y sobresaltaron al mundo, ahora se revelan con bastante claridad como parte de un esfuerzo vigoroso y decidido del gobierno de Stalin para protegerse... En 1941 no había ya ningún quintacolumnista en Rusia" ( The Big Conspitacy [La Gran Conspiración], pag. 326).

LA OPOSICIÓN SE CONVIERTE EN UN INSTRUMENTO EN MANOS DE LA REACCIÓN, EL IMPERIALISMO Y EL FASCISMO

Trotsky y el odio virulento del trotskismo hacia Stalin nunca se basaron en un conjunto de principios sólidos. Trotsky era arrogante y presuntuoso. Trotsky se consideraba a sí mismo como el igual de Lenin, y posteriormente como su sucesor. Se unió a los bolcheviques sólo después de que su propio grupo fracasara en el intento de dirigir la revolución y desplazar a Lenin y los bolcheviques. No mostró más que desprecio y prejuicio de clase hacia Stalin, a quien consideraba un georgiano inculto. En cuanto a la pretensión de Trotsky de ser el sucesor de Lenin, no fue aceptada en ningún momento por los compañeros de partido, bolcheviques, que eran demasiado conscientes de las divergencias fundamentales entre Lenin y Trotsky sobre cuestiones de principio.
Trotsky se unió a los bolcheviques en agosto de 1917, sólo dos meses antes de la Revolución Bolchevique de Octubre.

Tras 14 años de oposición a Lenin y a los bolcheviques, Trotsky todavía se consideraba como el sucesor natural de Lenin. En Brest-Litovsk, Trotsky había sido enviado por Lenin como Comisario de Asuntos Exteriores con instrucciones categóricas de firmar la paz con Alemania. Pero Trotsky se negó a firmar la declaración: ni paz ni guerra. Dijo a los alemanes que el ejército ruso no podía luchar más y seguiría siendo desmovilizado, pero que no firmaría la paz. Después de la Revolución Bolchevique los británicos enviaron a un agente para establecer relaciones con funcionarios soviéticos, pero sin reconocimiento oficial. Este agente especial del Gabinete Británico de Guerra era R. Bruce Lockhart, que escribió en sus memorias —tituladas The British Agent [El Agente Británico]— que el Ministerio de Asuntos Exteriores británico estaba muy interesado en las "disensiones entre Lenin y Trotsky —disensiones en las cuales nuestro Gobierno tenía puestas muchas esperanzas". Lockhart estableció contacto personal con Trotsky en cuanto éste volvió de Brest-Litovsk. Trotsky le concedió una entrevista de dos horas en su oficina privada de Smolny.
Según las memorias de Lockhart, aquella misma noche registró en su diario sus impresiones personales sobre Trotsky:
"Me parece un hombre que de buen grado moriría luchando por Rusia, con la única condición de que haya un público bastante amplio para contemplarlo" (citado en The Big Conspiracy [La Gran Conspiración], p. 31).

Inmediatamente después de la Revolución de Octubre, cuando la gente anhelaba la paz y cuando la revolución necesitaba un plazo para organizar el Ejército Rojo, Trotsky jugó irresponsablemente a aventurerismos izquierdistas con los imperialistas alemanes, amenazándoles con la guerra y la revolución en vez de firmar una paz con Alemania, que exigía una serie de demandas territoriales a Rusia. El resultado fue que se firmó en Brest-Litovsk una paz todavía más áspera, que implicaba aún mayores sacrificios territoriales en beneficio de Alemania. El hecho era que la revolución en Alemania no había madurado, y los trotskistas, al jugar con frases "izquierdistas" para asustar a los imperialistas alemanes, que conocían muy bien el débil estado en que se encontraba el joven poder soviético, por poco causaron el completo fracaso de la revolución rusa.

Tampoco el odio de Trotsky hacia Stalin, como algunos afirman, estaba basado en su supuesto talante democrático frente a los métodos de mando centralistas de Stalin, supuestamente dictatoriales. Trotsky era un exponente fanático de la política del comunismo de guerra. Ian Grey, en su libro Stalin: Man of History[Stalin: Hombre de la Historia], escribe sobre Trotsky:

"Trotsky insistía en que el trabajo estuviera sujeto a la misma disciplina estricta impuesta en el Ejército Rojo. Totalmente autoritario en su perspectiva y sin el menor entendimiento ni comprensión de las necesidades y emociones humanas, empezó a imponer esta disciplina. El resultado inmediato fue una tormenta airada de protestas y rebeliones...

”Trotsky entró en conflicto frontal con los sindicatos... Había movilizado a los ferroviarios usando la disciplina del ejército. Allí, de nuevo ante la oposición del sindicato, estableció su propia autoridad, el Comité Central del Transporte, conocido como Tsektran. Su tratamiento arbitrario de este sindicato y sus amenazas de hacer lo mismo con los demás sindicatos —sometiéndolos a todos a la disciplina militar— enfurecieron a los sindicalistas miembros del Partido...

“Lenin, apoyado por diez de los diecinueve miembros del Comité Central que incluían a Stalin, Zinoviev y Kamenev, propuso establecer una moderación en el gobierno del partido. La abolición inmediata del odiado Tsektran de Trotsky debía ser el primer paso. Trotsky se opuso virulentamente a esa política "liberal". Fue apoyado por Bujarin, Dzerzhinsky, y los tres miembros entonces responsables de la Secretaría del Partido"(p. 144).

La imagen que los historiadores burgueses oficiales suelen presentar de Trotsky como un revolucionario íntegro, un hombre de principios expulsado y perseguido por Stalin, pertenece al reino de los cuentos de hadas. Trotsky era despiadado. La importancia que pudo haber tenido y la contribución que hizo en las semanas de Octubre se vuelven insignificantes ante el hecho de que cada vez con más intensidad entró en contradicción con el poder soviético y, desde luego, con el liderazgo de Stalin. La ola revolucionaria había disminuido y el poder soviético se enfrentaba con problemas inmensos para establecer los fundamentos y construir el socialismo por vez primera en la historia, o de lo contrario capitular ante el imperialismo y la reacción blanca rusa. Trotsky habíaperdido fuerza dentro del Partido. Éste era para él toda su vida y desesperadamente intentó recuperarlo. Se preparó para emplear medidas despiadadas y exigirlas de otros, tal como había estado dispuesto a utilizar los mismos métodos de los oficiales zaristas con el fin de mantener la disciplina en la Guerra Civil —si era necesario ejecutando a uno de cada diez soldados para hacer cumplir la disciplina.

Trotsky siguió oponiéndose a Lenin y a los bolcheviques tras su ingreso en el Partido en agosto.
Trajo consigo a muchos elementos anticomunistas que entraron a formar parte de la Oposición. Sin embargo, durante la Revolución de Octubre era importante la unión de tantas personas como fuera posible, y Trotsky era visto como un agitador habilidoso. Su entrada en el Partido tuvo lugar con una espectacularidad tal que satisfizo su personalidad y sus ansias de grandeza. Lenin observó sardónicamente que era como llegar a un acuerdo con una gran potencia. Después de su fracaso en Brest-Litovsk, fue relevado del cargo de Comisario de Asuntos Exteriores y se le concedió el de Comisario de Guerra. Contaba con poderes de mando muy elevados sobre los comandantes bolcheviques, quienes obligaron al Comité Central a intervenir para evitar que Trotsky fusilara a todos los que consideraba que rompían la disciplina militar.

A menudo el comisario de guerra Trotsky es elogiado por su capacidad de liderazgo durante la Guerra Civil. Sin embargo, en el verano de 1919 Trotsky afirmó que Kolchak ya no era una amenaza en el este, y propuso utilizar todas las fuerzas del Ejército Rojo en la campaña contra Denikin en el sur. Stalin advirtió que esto daría a Kolchak un gran respiro, así como la oportunidad de reorganizarse y equiparse para una nueva ofensiva. El Comité Central rechazó el plan de Trotsky y éste no tomó parte alguna en la campaña del este, que condujo a la derrota de Kolchak. Lo mismo ocurrió con su plan de dirigir una campaña contra Denikin a través de las estepas del Don, una región casi sin caminos e infestada de bandas de cosacos contrarrevolucionarios. Stalin rechazó el plan de Trotsky y propuso avanzar a través de la cuenca del Donetz, con su densa red de ferrocarriles, buenas provisiones de carbón y una población de clase obrera que simpatizaba con la causa bolchevique. El plan de Stalin fue aceptado por el Comité Central. Trotsky fue retirado del Frente Sur y se le ordenó no interferir con las operaciones que condujeron a la derrota de Denikin.

En 1921, en el X Congreso, el Comité Central, encabezado por Lenin, proscribió todas las facciones dentro del Partido por poner en peligro el liderazgo revolucionario. Lenin esperaba que todos los miembros del Partido apoyaran las decisiones de la mayoría sobre la pena de expulsión. Trotsky, cuyas actividades faccionalistas suponían la oposición abierta a la mayoría de las decisiones, fue advertido expresamente. El poder se le escapaba a Trotsky de las manos. La oposición siempre había estado implicada en actividades abiertas y secretas contra el Poder de los soviets. Pero en 1921-22, el General Hans von Seeckt mantuvo contactos con un líder trotskista, Nicolai Krestinsky, a la sazón embajador soviético en Alemania, a quien ofreció financiación para la camarilla de Trotsky. Esta oferta le fue comunicada a Trotsky, que se mostró de acuerdo. Krestinsky pidió 250.000 marcos de oro a Seeckt, que acordó concederlos a cambio de importantes secretos militares y visados para los espías alemanes que operaban dentro de la Unión Soviética. La coincidencia de intereses entre la Oposición y el imperialismo alemán en su odio hacia el bolchevismo y el poder soviético eran una realidad. Sin duda hay quienes intentarán justificar tal colaboración, comparándola con la que permitió a Lenin obtener un coche sellado para volver a la Rusia revolucionaria en 1917. Pero lo que hizo Lenin aseguró la victoria de la revolución bolchevique. Lo que hizo Trotsky iba dirigido contra ella. Cualquier sencillo trabajador o campesino soviético era capaz de ver la diferencia. Tras la muerte de Lenin, Trotsky intentó tomar el poder en el Congreso del Partido de 1924. Exigió que él y no Stalin fuese el sucesor de Lenin, y obligó a que el asunto se decidiera por votación.
Stalin fue votado unánimemente por 748 delegados bolcheviques para continuar siendo el Secretario General. Incluso Bujarin, Zinoviev y Kamenev se sintieron obligados a votar con la mayoría. La oposición se disolvió, pero volvió a reunirse como Nueva Oposición unos meses más tarde y continuó movilizando a una mezcolanza de oposicionistas, arribistas y guardias blancos en células secretas que comenzaron a aprovisionarse de armas.

A pesar de la prohibición de las facciones y del partidismo, la Oposición encontró muchas oportunidades de continuar su campaña contra la dirección del Partido. En Mi Vida, Trotsky escribe: "Durante el año 1926 la lucha del Partido se desarrolló con intensidad creciente. En el otoño la Oposición salió abiertamente a la palestra en las reuniones de los miembros del Partido".
Esto, sin embargo, sólo despertó la hostilidad de los trabajadores, que acallaron a la Oposición. En 1927, cuando la Rusia soviética afrontaba nuevas amenazas de guerra en el oeste, Trotsky públicamente declaró en Moscú: "Debemos recuperar la táctica de Clemenceau, quien, como es sabido, se sublevó contra el Gobierno francés cuando los alemanes estaban sólo a 80 kilómetros de París".

Stalin denunció las declaraciones de Trotsky como traición y declaró que "se ha formado algo así como un frente unido desde Chamberlain a Trotsky".

Un referéndum de todos los miembros del Partido Bolchevique rechazó a la Oposición por un resultado de 740.000 votos frente a 4.000. De hecho, en ningún momento la Oposición recibió el menor apoyo por parte de la masa de militantes del Partido ni de la clase obrera. Esto no era sorprendente, en realidad. La Oposición estuvo siempre en contra de todos los intentos de construir el socialismo, declarándolo imposible en la "atrasada Rusia". Exigieron que la revolución rusa se convirtiese en un depósito de la revolución mundial para promover revoluciones en otros países.
Despojada de su retórica "izquierdista" la Oposición llevó a cabo una lucha salvaje por el poder, en la línea de la dictadura militar que Trotsky había tratado de imponer como comisario de guerra.

El 7 de noviembre de 1927, en el décimo aniversario de la Revolución Bolchevique, durante el desfile anual de masas en la Plaza Roja tuvo lugar una manifestación política contra el Gobierno soviético organizada por la Oposición de Trotsky. Debía señalar una amplia insurrección en toda la nación. Pero esta insurrección popular sólo existía en la imaginación febril de Trotsky. Las autoridades actuaron rápidamente y los trabajadores se volvieron contra los manifestantes, mientras éstos declaraban la toma del poder por parte del nuevo mando concentrado en la Plaza. Siguieron las redadas y detenciones. Uno de los seguidores de Trotsky, el diplomático Joffe, que había sido embajador en Japón, se suicidó. En algunos sitios los trotskistas fueron detenidos dentro de células de antiguos oficiales blancos, terroristas social-revolucionarios y agentes extranjeros. Trotsky fue expulsado del Partido Bolchevique y enviado al exilio en Alma Ata, Siberia. Posteriormente fue deportado a Turquía, en 1929, y terminó sus días en México, donde fue asesinado por uno de sus propios partidarios, que llegó a odiar su extremo egoísmo y vanidad.

STALIN Y LA GUERRA CONTRA EL CERCO CAPITALISTA Y LA AGRESIÓN FASCISTA

Antes del triunfo de los bolcheviques, los marxistas creían que la revolución socialista ocurriría primero en las naciones industrialmente desarrolladas de Europa y América y que se extendería rápidamente, transformando el mundo y llevando el progreso a las naciones atrasadas. Pero el estallido de la Primera Guerra Mundial reveló que los partidos socialistas de Europa habían abandonado la lucha para derrocar al capitalismo, así como la solidaridad de la clase obrera internacional. La II Internacional Socialista se derrumbó cuando sus partidos apoyaron la victoria de su "propia" clase dirigente en la guerra. Sólo Lenin y los bolcheviques denunciaron la guerra como una guerra imperialista y llamaron a los trabajadores a volver sus armas contra la burguesía. El foco de la actividad revolucionaria se trasladó a Rusia. Los bolcheviques fueron capaces de tomar el poder, y las potencias imperialistas beligerantes que participaban en la guerra no pudieron hacer nada para impedirlo. Después del armisticio, un ejército intervencionista de 14 potencias se reunió para apoyar a los ejércitos blancos en una guerra civil que tenía por fin derrocar a los bolcheviques.

Fracasaron debido al apoyo del pueblo soviético a su nuevo gobierno, al apoyo y la simpatía internacional hacia el Poder soviético, y a las contradicciones entre los ejércitos imperialistas intervencionistas y los contrarrevolucionarios blancos. La utilización de estas contradicciones para debilitar a los enemigos de la Unión Soviética, por lo tanto, siempre figuraría entre las consideraciones de la política exterior de la Unión Soviética. No podía haber otro camino.

La Oposición trotskista de la época se embarcó en una conspiración para asumir el poder tras la agresión de las potencias del Eje. Trotsky predijo una guerra contra la Unión Soviética en 1937.
Deseaba una guerra temprana contra la Rusia soviética, porque creía que llevaría a Stalin y a los bolcheviques a la derrota inevitable. Y podría haber acertado. La condonación a Alemania de las restricciones del tratado de Versalles en 1935, que permitió a Hitler aumentar la máquina de guerra de Alemania, era una señal clara para Stalin de que Gran Bretaña, Francia y América estaban animando a los nazis a atacar a la Rusia soviética. La guerra entre la Unión Soviética y la Alemania nazi podía ser inevitable, dada la gran cantidad de simpatías y apoyos con que contaban los nazis en Occidente, pero no era inevitable una guerra temprana. La política exterior de Stalin pretendía establecer tratados de seguridad colectiva contra el expansionismo alemán y, si esto fallaba, como de hecho ocurrió, explotar las contradicciones entre las potencias imperialistas. No hay ninguna disputa sobre el grado de amenaza a que la Unión Soviética se enfrentaba, y si Stalin hubiera afrontado la guerra en 1937, probablemente con la quinta columna oposicionista todavía en acción, la Unión Soviética habría sufrido pérdidas aún mayores y la guerra habría tomado un curso completamente diferente. Esto podría haber satisfecho los proyectos de Trotsky para la Rusia soviética. Pero Stalin, naturalmente, no hacía caso de ningún consejo de Trotsky sobre lo que era mejor para la Unión Soviética. Tampoco nosotros deberíamos aceptar ningún consejo de los seguidores modernos de Trotsky que piensan que es suficiente vociferar contra el pacto alemán-soviético, sin hacer la menor referencia a la situación que Stalin y la Unión Soviética afrontaban.

Stalin siempre previó que habría una alianza entre Alemania y el Occidente dirigida contra la Unión Soviética. En los años 20 se establecieron buenas relaciones con Alemania. La república de Weimar buscaba mantener buenas relaciones con el Este y con Occidente. En 1932 Rusia adquirió el 30.5 % de las exportaciones de maquinaria alemana. Cientos de técnicos e ingenieros alemanes trabajaban y daban clases en Rusia, y oficiales alemanes entrenaban a las tropas rusas. En 1932, Alemania aportó el 46.5 % del total de las importaciones de Rusia. En 1935, la cifra cayó al 9%, mientras las exportaciones de Gran Bretaña a la Unión Soviética aumentaban. América también incrementó su comercio con la Unión Soviética, en particular después de que Roosevelt subiera al poder. La depresión obligó al capitalismo occidental a aumentar su comercio con la Unión Soviética. Incluso la Alemania nazi procuró maximizar el comercio con la Rusia soviética y logró aumentar su cuota de mercado en un 22.8 % en 1936. Sin embargo, este comercio pronto decayó con la formación de los pactos anti-Comintern entre Alemania, Japón, Berlín y Roma, y la intervención de Alemania al lado de Franco en la guerra civil española.
Los choques con las tropas japonesas en la frontera con Manchuria obligaron a Stalin a actuar con suma cautela para detener la agresión japonesa y evitar las provocaciones en las fronteras orientales y occidentales.

En marzo de 1938, Hitler invadió Austria y se produjo una crisis en los Sudetes alemanes de Checoslovaquia. Stalin propuso entonces que Gran Bretaña, Francia y la Unión Soviética formaran un frente unido para defender Checoslovaquia. Pero Gran Bretaña y Francia seguían una política de apaciguamiento, animando a Alemania a expandirse hacia el este, y esperaban poder cosechar las ventajas de que la Unión Soviética y Alemania se destrozasen mutuamente en un enfrentamiento armado. No compartían en absoluto el antifascismo de Stalin. Hicieron caso omiso de la propuesta de Stalin y, en la importante conferencia de Múnich, entregaron Checoslovaquia a Alemania.
Francia incluso dejó de cumplir sus tratados con Checoslovaquia, lo cual horrorizó a Stalin. Cuando Alemania invadió Checoslovaquia, el mundo entero se sintió ultrajado. La tibia condena de Chamberlain produjo un alboroto en el Parlamento. Visiblemente sobresaltado por la hostilidad, exigió que la Unión Soviética y Gran Bretaña conjuntamente diesen garantías a Polonia y Rumania.

Estas garantías no ofrecían ninguna seguridad a la Unión Soviética.

Las ulteriores propuestas soviéticas de un pacto británico-francés-soviético de ayuda mutua, que garantizara la independencia de todos los estados a lo largo de la frontera soviética del Báltico al Mar Negro, fueron rechazadas por Chamberlain alegando que esto molestaría a Polonia y Alemania.
La cuestión estaba clara. Gran Bretaña y Francia deseaban un pronto ataque de la Alemania nazi contra la Rusia soviética para derribar el socialismo soviético. Litvinov fue destituido como Comisario de asuntos Exteriores y se nombró a Molotov el 3 de mayo de 1939. En esta situación, Stalin se vio obligado a considerar la firma de la paz con el diablo en 1939, antes que enfrentarse en solitario a una guerra en dos frentes. Hitler estaba deseoso de invadir Polonia y, con este objetivo en mente, Ribbentrop fue enviado a Moscú para negociar un pacto de no agresión entre Alemania y la Unión Soviética. El 23 de agosto de 1939, Stalin recibió a Ribbentrop y aceptó el texto del acuerdo en una fría y nada amistosa reunión. Los Gobiernos británico y francés quedaron atónitos, y la máquina de propaganda occidental alcanzó un frenesí histérico de calumnias e insultos contra la Unión Soviética. El 1 de septiembre, Hitler invadió Polonia, obligando a Chamberlain a declarar la guerra a Alemania para cumplir los tratados con Polonia.

Seguramente Stalin esperaba que la Unión Soviética pudiera evitar entrar en el conflicto y que los países capitalistas quedaran exhaustos a causa de la guerra, lo que daría lugar a levantamientos y revoluciones en todas partes de Europa. Pero tras la facilidad con que los ejércitos alemanes conquistaron Europa, sobre todo tras el total derrumbe de los ejércitos franceses y la evacuación de los británicos en Dunquerque, Stalin no albergó ya ninguna duda de que la guerra con Alemania era inevitable. Sin embargo, desesperadamente intentó evitar cualquier provocación que precipitara un conflicto temprano, que Stalin pretendía impedir al menos hasta la primavera de 1942. Por lo tanto, fue un gran golpe para la preparación de la Unión Soviética la decisión de Hitler de atacar la Unión Soviética el 22 de junio de 1941. La ventaja suprema de los agresores era el ataque sorpresa. Pero el tratado de no agresión había dado a Stalin y a la Unión Soviética un tiempo valiosísimo para asegurar sus fronteras. La guerra con Finlandia, cuando este estado pro-nazi se negó a permitir el acceso soviético al Báltico a cambio de un área mayor del territorio soviético, resultó ser una lucha mucho más difícil de lo previsto, que requirió una gran cantidad de tropas soviéticas. Sin embargo, los ejércitos derrotados aprenden mediante las experiencias amargas las razones de su fracaso, y esto no fue menos cierto en el caso del Ejército Rojo. Stalin veía claramente que el Ejército Rojo necesitaba oficiales que entendieran la guerra moderna, y llevó a cabo medidas urgentes para que el Ejército Rojo se organizase y contase con personal capaz de enfrentarse a la terrible amenaza que se cernía sobre la Unión Soviética.

Poco antes del ataque alemán, Molotov se entrevistó con Hitler en una gélida reunión. Después de rechazar la propuesta de compartir el Imperio Británico tras la derrota de Inglaterra, el Comisario soviético de Asuntos Exteriores hizo una embarazosa pregunta sobre la hostilidad de Finlandia hacia la Unión Soviética. Hitler se enfureció por la firme postura de Molotov. La cuenta atrás de la invasión nazi había comenzado.

Tres millones de efectivos alemanes, con miles de tanques apoyados por el más moderno armamento, atacaron a lo largo de una frontera enorme, en lo que fue la mayor batalla terrestre de la historia. En pocas semanas los alemanes habían penetrado profundamente en territorio soviético y se dirigían hacia Moscú. El Ejército Rojo luchó heroicamente, sufriendo pérdidas enormes. El 3 de julio, en una alocución radiofónica al pueblo soviético, Stalin presentó un breve análisis de las razones del éxito inicial de los nazis, pero despejó cualquier duda respecto a la derrota de los alemanes por el Ejército Rojo, y dio instrucciones específicas a la población sobre las medidas a tomar para crear una guerra popular en todos los frentes contra los invasores: "Las granjas colectivas deben evacuar todo el ganado, y devolver el grano al depósito de las autoridades estatales para su transporte a la retaguardia. Todo lo que sea de valor y no pueda ser retirado, incluyendo los metales no ferruginosos, el grano y el combustible, debe destruirse sin falta.

“En las áreas ocupadas por el enemigo, deben formarse unidades guerrilleras, montadas y a pie, deben organizarse grupos de resistencia para combatir a las tropas enemigas, instigar la guerra de guerrillas por todas partes, volar los puentes y los caminos, dañar las líneas de teléfono y de telégrafo, incendiar los bosques, tiendas, transportes. En las regiones ocupadas las condiciones deben hacerse insoportables para el enemigo y todos sus cómplices. Deben ser perseguidos y aniquilados a cada paso, y todas sus acciones frustradas.

“Esta guerra con la Alemania fascista no puede considerarse una guerra ordinaria. No sólo es una guerra entre dos ejércitos, es también una gran guerra de todo el pueblo soviético contra las fuerzas fascistas alemanas.

“El objetivo de esta guerra nacional en defensa de nuestro país contra los opresores fascistas es no sólo la eliminación del peligro que se cierne sobre nuestro país, sino también ayudar a todos los pueblos europeos que sufren bajo el yugo del fascismo alemán".

 Los alemanes llegaron a 15 kilómetros de Moscú antes de que la marea retrocediera y los ejércitos nazis fueran barridos en batallas tan trascendentales como Stalingrado y Kursk. En todas partes Stalin tenía el pleno control, recabando informes regulares de los oficiales del Ejército Rojo. Como todos los comandantes supremos que han tenido éxito, escuchaba todos los informes y ponía su confianza extrema en la lealtad y determinación de los oficiales para derrotar al enemigo. No se tomaba el fracaso a la ligera, y retiraba o degradaba puntualmente a los oficiales que no lograban asumir sus responsabilidades o no podían dar una explicación satisfactoria de sus fracasos. El mando de Stalin fue la dinamo que aseguró que el Ejército Rojo aprovechara cada oportunidad de retomar la ofensiva contra Alemania, y que motivó al Ejército y al pueblo para soportar un sacrificio tan grande con el fin de salvar a la Unión Soviética de la bota militar fascista. Después de la muerte de Stalin, Jruschov, cuya contribución a la guerra anti-fascista no fue excepcional, intentó negar el papel de Stalin como comandante supremo. Sin embargo, Zhukov, que dirigió las batallas que expulsaron a los nazis de Moscú y anteriormente lideró las fuerzas soviéticas en la defensa de Leningrado, no tenía ninguna duda de que la férrea determinación de Stalin fue la que condujo al ejército y al pueblo entero a la victoria.

Stalin dio la bienvenida sin reservas a cada paso emprendido por Gran Bretaña y América para aumentar sus aportaciones a la guerra contra la Alemania de Hitler. En contestación al corresponsal del Moscow Associated Press Henry C. Cassidy, el 13 de noviembre de 1942, Stalin dijo que la campaña aliada en Africa “...representa un hecho excepcional de enorme importancia, que demuestra el creciente poder de las fuerzas armadas de los aliados y la perspectiva de la desintegración de la coalición ítalo-alemana en un futuro próximo". Stalin siguió diciendo que era demasiado pronto para juzgar cuán eficaz sería esta campaña para aliviar la presión sobre la Unión Soviética. Sin embargo, en respuesta a una pregunta bastante peculiar dadas las circunstancias –"¿Qué posibilidad hay de que la potencia ofensiva soviética en el este se una a la de los aliados en el oeste para apresurar la victoria final?"— Stalin contestó de manera un tanto seca, "no cabe la menor duda de que el Ejército Rojo realizará su tarea con honor, como ha estado haciendo en todas partes durante la guerra". Esto era en noviembre de 1942, cuando la Unión Soviética todavía estaba profundamente inmersa en una lucha a vida o muerte para liberar su territorio de los invasores nazis, tras un período en el que los corresponsales occidentales predecían con seguridad la victoria alemana y el derrumbe del Ejército Rojo.

La población mundial celebraba como propia cada victoria soviética. Pero los gobernantes de Gran Bretaña y América, obligados a aliarse con la Unión Soviética, se alarmaron por el éxito militar de ésta. Stalin pedía repetidamente la apertura del segundo frente en Europa. Pero el oeste demostró no ser demasiado eficaz para obligar a las tropas alemanas a retirarse del frente oriental. Los líderes occidentales, indudablemente, estaban ya preocupados por el problema de tratar con una Unión Soviética cuyo prestigio había aumentado enormemente en todo el mundo, y cuya capacidad militar derrotaba a los nazis prácticamente sin ayuda de nadie. El Segundo Frente comenzó realmente con los desembarcos del día "D". América, sin embargo, prestaba una atención considerable a asegurar que su poder, y no el poder soviético, obtuviese la supremacía después de la guerra. Temerosa de que la Unión Soviética lograra ampliar su influencia en el lejano oriente así como en Europa, América provocó la capitulación rápida del Japón dejando caer la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki. Stalin procuró mantener unas relaciones amistosas con los aliados sobre la base del respeto mutuo, pero la amenaza de la bomba atómica planeaba sobre la Unión Soviética era evidente para Stalin y para la opinión progresista mundial.

La Unión Soviética perdió a 25 millones de sus mejores luchadores en la guerra contra la Alemania nazi. Como en todas las guerras esta cifra afectó principalmente a la juventud soviética, el futuro de cualquier sociedad. Tal fue la contribución del pueblo soviético a la detención de la más brutal y bárbara de las potencias imperialistas. Tal fue la contribución del pueblo soviético a la extensión del campo del socialismo y a la posibilidad de que los pueblos esclavizados por los imperios coloniales de Gran Bretaña, Francia y América pudieran lograr su independencia nacional. Y esto se alcanzó bajo el liderazgo incontestado por parte de Stalin del movimiento comunista internacional. A pesar de la devastación de la invasión nazi, la Unión Soviética pudo reconstruir su economía y alcanzar a América en el desarrollo de la investigación espacial, tecnológica y científica. Ninguna economía, y menos aún una economía socialista, debería afrontar la amenaza que a continuación se abatió sobre Stalin y el campo socialista: la amenaza de las armas nucleares cayendo sobre las ciudades soviéticas construidas con el sudor de la clase obrera. El monopolio nuclear de América tuvo que romperse, y fue roto de hecho por la Unión Soviética de Stalin.

Las potencias imperialistas temían a Stalin y a la Unión Soviética porque eran la viva demostración de que el socialismo estaba en alza mientras el imperialismo agonizaba. El período de la posguerra fue un tiempo de grandes esperanzas y esfuerzos, que hasta los imperialistas hubieron de tener en cuenta haciendo concesiones a la clase trabajadora. Pero la retórica anticomunista y la propaganda occidental se hicieron cada vez más maliciosas y omnipresentes. Mientras Stalin siguió vivo, sin embargo, la propaganda occidental no pudo eliminar el enorme aprecio y simpatía que existía en todo el mundo hacia Stalin y hacia la Unión Soviética. Cuando Stalin murió en 1953, las revistas y periódicos comunistas, socialistas y progresistas sacaron ediciones completas lamentando la muerte de Stalin y celebrando su vida. Por lo tanto, los imperialistas saludaron con gran júbilo el discurso secreto de Jruschov que atacaba a Stalin en el XX Congreso del PCUS en 1956. Jruschov, que era un payaso en el escenario internacional y que condujo al descrédito al socialismo y a la Unión Soviética, logró lo que los imperialistas nunca pudieron conseguir. Atacando a Stalin, Jruschov no sólo estaba rechazando el supuesto culto a la personalidad. Atacaba los fundamentos ideológicos de la Unión Soviética: el marxismo-leninismo. Señaló al mundo el comienzo de la restauración capitalista en la URSS. Jruschov cayó en 1963, pero el gobierno revisionista que él representaba permaneció en el poder. El socialismo se convirtió en un capitalismo estatal y los órganos del poder soviético se fueron lentamente minando y corrompiendo. Es un testimonio del poder y la resistencia del socialismo construido por Lenin y Stalin el que este proceso les costara casi cuatro décadas tras la muerte de Stalin a los líderes revisionistas Jruschov, Brezhnev y Gorbachov; un proceso que gradualmente desmanteló y finalmente dio lugar al derrumbamiento del estado soviético y devolvió un poder desenfrenado a la burguesía. Podemos ver que la burguesía gobierna de nuevo sobre la miseria, la pobreza, el hambre, el gangsterismo y la dependencia.


Pero la visión de la degeneración burguesa en lugar del socialismo, y del poder de la clase obrera sobre su propio destino, no se han perdido entre los pueblos y gentes del mundo. El nombre y el prestigio de Stalin están siendo restaurados a su auténtico lugar en la historia de la lucha de los trabajadores y de los pueblos oprimidos en pro de la consecución del socialismo y de la emancipación humana.

martes, 24 de diciembre de 2013

El joven Stalin.



PCE Edición: Vanguardia Obrera, Madrid 1979.
Capítulo I. 

En unos apuntes de viaje, escritos a finales de siglo pasado, Máximo Gorki describe así la pequeña ciudad de Gori:

"no se trata de un gran centro, parece uno de los muchos pueblos rusos; en el medio de la villa surge una alta colina encima de la cual se encuentra una fortaleza. En las laderas de la colina y a sus pies se
encuentran diseminadas unas pequeñas chabolas y algunas casitas casi todas de piedra. Todo el pueblo tiene un color gris que da un tono de aislamiento y de reclusión. Sobre la ciudad un cielo de fuego, las aguas oscuras e impetuosas del Kura cerca de las casas, los montes no lejanos, en los cuales se abren con regularidad algunas cuevas -una ciudad de cavernas-; y aun más allá, en el horizonte -blancas nubes eternamente inmóviles- se encuentran los montes de la cadena principal, cubiertos de eternas nieves de plata".

Aquellas cuevas y aquellos "montes de plata" que rodeaban la pequeña villa campesina que surgía en la confluencia de dos ríos en un clima apacible y entre cultivos mediterráneos, habían constituido el último reducto de la fiera resistencia de los montañeses del Cáucaso, ante la conquista de sus tierras por el imperio zarista. Una resistencia casi individual, desorganizada y no política, cuyos líderes, medio caudillos del pueblo y medio bandoleros, habían sido exterminados por una feroz represión. Sus hazañas, agigantadas por la fantasía popular, constituían a comienzos del siglo, la materia favorita de los relatos y cuentos de los escritores georgianos que a través de la literatura patriótica se esforzaban por dar contenido y continuidad al espíritu nacional.

Georgia había perdido su independencia a finales del siglo XVIII. Los monarcas georgianos y la aristocracia terrateniente del país no habían opuesto ninguna resistencia ante el imperio zarista. Presionados por sus poderosos vecinos, turcos, persas y rusos, habían decidido vender su propia independencia a quien les garantizara la permanencia de sus propios privilegios, la feroz explotación de sus siervos y el mantenimiento de su religión oscurantista. Por ello la resistencia de estas clases había sida nula o, cuanto menos, muy débil. El movimiento antirruso de la nobleza "no dejó ningún rastro notable en la vida de los georgianos y no pudo enorgullecerse por ningún hecho, si se excluyen algunas conjuras de nobles georgianos en contra de los gobernadores rusos del Cáucaso". Por ello el movimiento nacional georgiano adquirió más tarde un tinte claramente burgués, cuando la joven burguesía de la región vio en las mercancías y en los capitales "extranjeros" una traba para su desarrollo.

Pero también el movimiento nacionalista-burgués de Georgia resultó ser extremadamente débil y sus frutos se manifestaron más en el terreno cultural y literario que en el plano político y de la lucha. Como el mismo Stalin observará más tarde, el hecho de que la anexión de Georgia a Rusia no hubiera traído ningún cambio notable en la condición de los campesinos y hubiera dejado en el poder a los viejos amos, hizo que el movimiento campesino no adquiriera un matiz nacionalista y mantuviera sus viejas formas. Además la misma burguesía georgiana, cuyo desarrollo incipiente se había producido al amparo de las inversiones "extranjeras" del capital que pretendía combatir, veía apagados sus ardores nacionalistas por unos lazos económicos que, aun impidiéndole un pleno desarrollo e independencia, le garantizaban un mínimo de negocios y de actividad económica.

Es preciso considerar además que las inversiones de capital en la región -imponentes en algunos casos habían determinado un desarrollo del proletariado industrial que rebasaba en mucho los angostos límites de la burguesía local. Los intentos de la burguesía georgiana por situar al movimiento obrero en la órbita nacionalista fracasaron muy pronto, al aparecer, en el proletariado industrial de la región, los primeros brotes socialistas e internacionalistas.

La Georgia de finales del siglo, que muchos biógrafos de Stalin, ansiosos de proyectar una luz gris sobre la figura del gran revolucionario, nos pintan como un rincón perdido y casi provinciano del gran imperio de los zares, era en realidad un país en plena transformación y desarrollo, aún dentro de su atraso.

Tiflis, la capital, era una ciudad de 200.000 habitantes con numerosas fábricas, que empleaban cerca de 25.000 trabajadores. Se trataba, por lo general, de empresas medianas y pequeñas. En 1900 las empresas comerciales, industriales y de crédito en Tiflis eran aproximadamente 5.000 con un capital de cerca de 60 millones de rublos.

El pulmón de este importante desarrollo económico se encontraba, sin embargo, en Bakú. En Bakú los capitalistas rusos y extranjeros habían  realizado importantes inversiones en la industria del petróleo. Los campos petrolíferos de Bakú eran los más importantes del mundo y 1a poderosa familia de los Rothschild se había apoderado de esta inmensa riqueza. En Bakú, además de los pozos se  encontraban numerosas grandes fábricas y un proletariado industrial moderno y concentrado. Estos modernos complejos industriales se encontraban en el centro de una importantísima red de comunicaciones. Había numerosos obreros del ferrocarril (los primeros pasos de Stalin como dirigente revolucionario fueron en este sector) y un oleoducto que conectaba Bakú con el puerto de Batum a través del cual se establecían las comunicaciones con los más importantes puertos extranjeros. Existían además unes importantes minas de manganeso en Cjatury (5.000 obreros en 1900) y de carbón en Tkribuli.

Si la conquista de Georgia por parte del imperio ruso había dejado prácticamente sin modificar las condiciones de vida de las grandes masas campesinas, grandes cambios se produjeron al aparecer los primeros síntomas de desarrollo industrial producidos por las inversiones de capital extranjero. La liberación de los siervos, que se produjo en Georgia con algunos años de retraso con respecto al resto de Rusia, tuvo el objeto de liberar grandes cantidades de mano de obra barata para la industria de la capital. Este proceso fue advertido profundamente en el mundo campesino del cual procedía la familia de Stalin. El padre, Vissarion Dzugasvili, un ex-siervo liberado, procedente de un pueblo cercano a Gori, tuvo que trasladarse a Tiflis a una fábrica de pieles. En la capital conoció Ekaterina Geladze, la madre de Stalin, de la cual tuvo varios hijos, de los cuales Stalin fue el único que llegó a la edad adulta. También Ekaterina había sido sierva de la gleba y había tenido que emigrar a la ciudad. Después de una temporada como obrero en la ciudad, Vissarion, con unos pocos ahorros, volvió a Gori en donde abrió una zapatería en su propia casa.  
Aquí el 21 de diciembre de 1879 nació Stalin. En 1885 tras fracasar en su intento de mantener una actividad independiente, el padre de Stalin tuvo que volver a Tiflis como obrero, dejando a su mujer y a su hijo en el pueblo. Ekaterina contribuía al mantenimiento de la familia lavando ropa.

Estas vicisitudes, abandono de la tierra, miseria, búsqueda de un salario en la fábrica, pérdida del trabajo y paro, separaciones de la familia, muerte de los hijos, representan situaciones típicas de laprimera fase industrial, en la cual imponentes masas de hombres se encontraban separados de sus ocupaciones tradicionales, sumidos en la inseguridad, entre la fábrica y la tierra, viviendo pobremente y con un futuro inseguro. Podemos decir que Stalin en su propia familia y durante toda su infancia, vivió la experiencia dramática del proletariado en formación de su patria.


Entre los padres de Stalin, surgieron contradicciones de cara a la educación del niño. Vissarion, teniendo en cuenta la situación extremadamente difícil de la familia, quería que éste trabajase. Pero Ekaterina se hacía muchas ilusiones acerca de las posibilidades de que su hijo pudiera tener un destino menos duro que el de sus padres.

Todos los contemporáneos nos pintan al pequeño Stalin como a un niño muy inteligente y vivo. El cura del pueblo se había fijado en él y había convencido a Ekaterina de que con algunos sacrificios y alguna ayuda habría podido estudiar para cura. La madre, una mujer enérgica y sensible, supo imponerse al padre y peleó duramente para la realización de su objetivo. Así en 1888 logró que José ingresara en la escuela parroquial de Gori. El niño consciente de los sacrificios que ello suponía para sus padres, se dedicó apasionadamente al estudio y obtuvo un subsidio del ayuntamiento para su familia. Así, en 1894, a los catorce años, obtuvo un premio y, cosa absolutamente excepcional para un hijo de campesino, superó los exámenes para ingresar en el seminario teológico de Tiflis.

En la escuela, Stalin tuvo un primer contacto con la opresión de su pueblo, que ya, en su familia, había vivido en su dimensión cotidiana, en sus aspectos más profundos, de tipo político. Cuando ingresó en la escuela la enseñanza era en lengua georgiana. El georgiano era la única lengua que él hablaba, y la única que jamás llegarán a hablar sus padres. Pero al segundo año llegaron funcionarios rusos y la lengua georgiana fue prohibida. Por el simple hecho de hablar en su lengua los niños sufrían duros castigos. Los funcionarios rusos actuaban con despotismo y manifestaban el más absoluto desprecio para Georgia y para su pueblo. Entre los jóvenes se difundió rápidamente el espíritu de rebelión y tuvo gran auge la literatura patriótica en lengua georgiana.

Una de las primeras lecturas de Stalin fue la novela "El parricidio" del escritor Aleksander Kazbegi, en la cual se relataba la resistencia de los montañeses de Georgia contra los rusos. El protagonista de la novela se llamaba Koba. Esta lectura tuvo que impresionar fuertemente su fantasía de niño. Más tarde "Koba" sería su primer nombre de guerra.

En el mes de febrero de 1892 los funcionarios rusos de la escuela condujeron a los niños a asistir en la plaza de Gori a la ejecución de tres campesinos.

Máximo Gorki, que por casualidad se encontró asistiendo a aquella misma ejecución, nos ha dejado una descripción del fiero comportamiento de los campesinos y del "rostro inexpresivo, como si fueran de madera" de los soldados que los ejecutaban. Un ex-alumno de la escuela, P. Kapanadze, recuerda como los niños estallaron a llorar ante el bárbaro espectáculo, y como aquel episodio fue motivo de grandes discusiones entre ellos en los años siguientes.

Todos ellos contrariamente a lo deseado por sus "educadores" se identificaron con aquellos "bandidos" y no con sus asesinos.

El seminario teológico de Tiflis era por aquel entonces la única institución de enseñanza superior de Georgia. El zarismo, consciente del hecho de que el foco del movimiento nacionalista se encontraba en los ambientes intelectuales y literarios, siempre se había opuesto a que en Georgia surgieran instituciones universitarias, aunque fuera de lengua rusa. Por ello, al seminario de Tiflis no acudían solamente los futuros curas ortodoxos sino toda la juventud georgiana, esencialmente de la mediana y pequeña burguesía, que quería alcanzar un nivel de instrucción superior y que no tenía medios para acudir a las universidades de San Petersburgo, Moscú, etc. El mismo Stalin, como observara más tarde, en el momento de ingresar en el seminario, ya no tenía ninguna ilusión de tipo religioso.

El carácter particularmente oscurantista y reaccionario de la enseñanza propia de un seminario, no podía dejar de suscitar la resistencia de unos jóvenes que en su mayor parte acudían allí movidos por intereses no religiosos. Esto explica que la lista de ex-alumnos del seminario teológico de Tiflis comprende a la inmensa mayoría de las figuras destacadas del movimiento revolucionario y político georgiano de la época. En primer lugar a Noah Zordana, futuro líder del menchevismo de la región y dirigente del POSDR en oposición a Lenin, que había estudiado en el seminario unos diez años antes que Stalin. En 1892 Zordana había fundado el Messame Dasi ("El Tercer Grupo", llamado así para distinguirle de los anteriores movimientos de corte liberal y populista), de tendencia socialista, del cual Stalin formaría parte. Exiliado Zordana había colaborado en el extranjero con Kautsky y Plejanov, lo cual a su vuelta le acarrearía un gran prestigio en los círculos de jóvenes. Otra figura destacada que estudio en el seminario sería Cheidze, futuro presidente de las Soviets entre febrero y octubre de 1917 en la etapa en que los Soviets estaban aún dominados por los mencheviques. En el seminario estudiaron la mayoría de los líderes de la izquierda socialdemócrata georgiana (que formaría más tarde el núcleo del bolchevismo en la región): en primer lugar Stalin, pero también los hermanos Lado y Vano Ketschoveli, Macharadze, Micha Tshakaja y otros jóvenes.

De estos últimos la figura más destacada es sin duda aparte de Stalin, la de Lado Ketschoveli. Este, un poco mayor que Stalin, había encabezado en 1893 une revuelta en el seminario, pidiendo la expulsión de algunos enseñantes y la creación de una cátedra en lengua georgiana Lado fue expulsado junto con otros 86 estudiantes. Este episodio reunía muchos antecedentes en el seminario de Tiflis. Ya, hacia 1870, había habido revueltas, expulsiones, círculos clandestinos populistas. En 1885 el estudiante Sylvester Dzjbladze (otro futuro dirigente del Messame Dasi) abofeteó al rector, un ruso que había definido el georgiano como una "lengua para perros".

En 1886 otro estudiante mataría a éste mismo rector. Como vemos, el clima que Stalin encontró en el seminario no era un clima apacible, sino más bien un clima de lucha, de revuelta. Como observa su excompañero de escuela parroquial y futuro compañero de lucha V. Ketschoveli "cada uno de nosotros, al dejar la escuela, se sentía animado por el más vivo deseo de servir a la patria. Pero nadie tenía una idea muy clara de la manera en que sería posible servirla".

Estos sentimientos, surgidos de la experiencia de la represión en la escuela y de los primeros contactos con la literatura nacional, en el seminario fueron precisándose en el contexto políticamente más desarrollado y en una edad más adulta.

A los quince años Stalin entró en contacto con los grupos de exiliados socialdemócratas que se encontraban en el Cáucaso. Es a partir de estos primeros contactos cuando Stalin comenzó a acercarse al marxismo según él mismo declarara años más tarde en el curso de una entrevista al escritor Emil Ludwig. En el Cáucaso, como en Siberia, el zarismo solía deportar a numerosos opositores políticos. En 1825 un regimiento entero de "decebristas" había sido deportado a la región. Más tarde la misma suerte había tocado a numerosos populistas. Estos exiliados habían contribuido muchísimo al desarrollo de las tendencias antizaristas en Georgia. Hacia finales del siglo comenzaron a aparecer en la zona algunos deportados socialdemócratas.

No sabemos con quiénes concretamente Stalin estableció contactos en esta época. Sin duda se encontraban entonces deportados en la región Michail Kalinin y el obrero petesburgués Sergej Alliluiev que más tarde sería su suegro.

Las nuevas perspectivas abiertas por estas relaciones le hicieron aun más insoportable la atmósfera del seminario. La enseñanza tenía un signo absolutamente oscurantista. Las materias de estudio se centraban esencialmente en la teología y en las asignaturas religiosas. Stalin comenzó a abandonar el estudio de todo aquello que no le atraía y a centrarse en sus nuevas inquietudes. Pero ello no era fácil.

La represión de los curas abarcaba todos los aspectos de la vida de los seminaristas. Stalin definiría más tarde el clima en que se vivía como humillante. G. Glurgidze, compañero suyo, recuerda: "Algunas veces leíamos incluso en la capilla, durante la misa, escondiendo los libros debajo de los bancos. Naturalmente debíamos de tener muchos cuidados para que los maestros no nos sorprendieran. Los libros eran los amigos inseparables de José, no los abandonaba ni siquiera durante las comidas".

Los libros de anotaciones del seminario están  llenos de referencias a las lecturas clandestinas de José y a los castigos que sufría por ello. "Dugasvili tiene un carnet de la librería económica en la cual se abastece de libros prestados. Le he secuestrado hoy Los trabajadores del mar de Hugo en el cual he encontrado el carnet en cuestión". En otra anotación: "A las once de la noche he secuestrado a Josif Dugasvili La evolución literaria de las naciones de Letourneau... Dugasvili ha sido sorprendido leyéndolo en 1os escalones de la capilla. Es la treceava vez que éste estudiante ha sido sorprendido leyendo libros de la biblioteca económica". El castigo siempre es el mismo: "Encerrarle en celdas de castigo para un largo período".

Stalin tomaba prestados los libros en la biblioteca pública de la calle Kirocnaia. De las anotaciones del seminario podemos hacernos una idea de sus lecturas en esta época. En el seminario circulaba una edición manuscrita del I tomo del Capital, "El manifestó Comunista" de Marx y Engels, "La situación de la clase obrera" de Engels, la "Contribución a la cuestión del desarrollo de la concepción monista de la historia", de Plejanov. Una gran impresión y numerosas discusiones había suscitado la obra de Lenin en contra del populismo "Quiénes son los amigos del pueblo..." Stalin había leído también a Darwin, a los economistas clásicos (Smith, Ricardo, etc.) a todos los novelistas clásicos rusos y georgianos y a muchos de los extranjeros.

Sus primeros pasos como escritor fueron en el terreno literario más que en el político. En 1895 aparecen en la revista "Iberia", una publicación prestigiosa dirigida por el escritor Ilia Ciavciavadze, algunos poemas suyos: 
"Y sepas: quien cayó como polvo sobre la tierra, 
quien fue oprimido algún día, se levantará más arriba
de las grandes montañas sobre las alas de una luminosa 
esperanza".

Se trata de los versos de un joven (16 años) poeta revolucionario. Versos que no debieron parecer de mala calidad a los críticos georgianos de la época, pues en 1901 y en 1907 los encontramos comprendidos en dos antologías de poetas georgianos contemporáneos del crítico M. Kelengesidze.

Sin embargo muy pronto sus inquietudes serán eminentemente políticas. En ésta época se ha convertido en el principal dirigente de la lucha en el seminario. Pero tanto la actividad literaria como la política estudiantil le parecen límites demasiado angostos en las nuevas perspectivas que el marxismo le ha abierto. Por otra parte tiene conciencia de que muy difícilmente logrará terminar sus estudios.

Estando en el seminario ya se había adherido al Messame Dasi, y por cuenta de este círculo socialdemócrata actuaba entre los estudiantes. En aquella época el Messame Dasi estaba dominado por la personalidad de Zordana, un típico "marxista legal" que había organizado su círculo según los cánones típicos de la época. Se trataba de un círculo amplio, sin una disciplina interna definida, que se movía alrededor de la figura de su jefe y de un periódico legal (en este caso el "Kvali").

Los pertenecientes a la organización eran por lo general intelectuales y obreros que se dedicaban principalmente al estudio del marxismo y a una actividad política sin un signo claramente definido, es decir sin una táctica y una estrategia claramente establecidas. Estos círculos solían tener escasas relaciones entre sí al nivel del conjunto de Rusia, y escasos eran también los lazos con el movimiento obrero, que se limitaban a la captación de algunos elementos más avanzados de cara a los cuales se realizaba una labor de adoctrinamiento. Tampoco existía, por lo tanto, una clara política de cara al conjunto de la masa obrera.

Aun dentro de este primitivismo, los círculos habían sido la forma específica a través de la cual el marxismo ha dado sus primeros pasos en las fábricas y en las provincias del imperio. El Messame Dasi era "el circulo" de Georgia y uno de los más conocidos de toda Rusia.

Como hemos visto, Stalin, aún antes de ser expulsado del seminario, había madurado la idea de dedicarse a una actividad política en el exterior y en particular entre la clase obrera. Por ello pidió un encuentro con Zordana y le manifestó su intención de abandonar el seminario. Zordana le examino rápidamente y sentenció que le encontraba aun poco preparado por lo cual le aconsejo seguir en el seminario para continuar "estudiando" y "preparándose" para ser revolucionario. Tres meses después un colaborador de Zordana comunicaba a éste que Stalin ya trabajaba entre los obreros del ferrocarril y que hacía propaganda no solamente en contra del zarismo sino también "en contra de nosotros".

En 1899, tal y como había previsto, Stalin sería expulsado del seminario, tras encabezar una enésima protesta. Se gana la vida dando clases y más tarde como empleado en el observatorio de Tiflis. Un año antes había comenzado a actuar entre los ferroviarios.

En un principio su actividad parece no apartarse en mucho de los esquemas tradicionales de los círculos. A los obreros del ferrocarril daba pequeñas clases sobre distintos temas. Un compañero suyo de entonces recuerda: "el camarada Soso conocía perfectamente la historia del movimiento obrero en occidente, la doctrina de la socialdemocracia y sus conversaciones interesaban profundamente a los obreros. Mientras hablaba consultaba un cuaderno de apuntes o simplemente algunas hojas cubiertas por una letra diminuta. Las reuniones se realizaban al atardecer y el domingo íbamos andando por la ciudad en pequeños grupos de cinco o diez y así estudiábamos". Pero muy pronto Stalin comenzó a esforzarse por sacar la actividad del círculo de este marco estrecho. Como ya hemos visto a Zordana habían llegado voces de que Stalin estaba haciendo propaganda en contra de él. En realidad en el Messame Dasi existía un grupo de izquierdas del cual Stalin formaba parte. Integraban este grupo algunos jóvenes entre los cuales los más destacados, además de Stalin, eran los hermanos Ketschoveli, de los cuales ya hemos hablado. Michail Tshakaja y Aleksandr Tsulukidze Tshakaja, uno de los estudiantes expulsados del seminario en 1866, hijo de un cura, más tarde sería amigo de Lenin, miembro del Comité Central bolchevique y presidente de la Georgia soviética. Tsulukidze era el ultimo descendiente de une familia de príncipes georgianos.

Había ingresado en el movimiento revolucionario en 1895 y era el único del grupo que había estudiado en la universidad de Moscú. Era uno de los poquísimos georgianos que había leído todo el Capital de Marx y sería más tarde el autor de importantes obras teóricas. De salud muy precaria, moriría joven durante la revolución de 1905 siendo un destacado dirigente bolchevique.


¿Cuáles eran los planteamientos de este pequeño grupo de izquierda dentro del Messame Dasi? Los jóvenes criticaban a Zordana sosteniendo la necesidad de crear un periódico clandestino para los obreros que planteara abiertamente las principales cuestiones políticas. Ellos pensaban que el periódico legal del Messame Dasi, el "Kvali", debido a la censura zarista no podía plantear las cuestiones políticas más esenciales. Además opinaban que limitar la actividad al estudio no bastaba y que en las condiciones de desarrollo que iba adquiriendo el movimiento reivindicativo de la clase obrera, era necesario encabezar ese movimiento y tomar iniciativas políticas más audaces en la lucha en contra del zarismo, como la organización de manifestaciones de masas. Zordana se opuso a estos proyectos.

Stalin y Ketschoveli se esforzaron por convencerle sobre la cuestión del periódico ilegal, pero sin éxito. Trataron entonces de actuar por su cuenta, y de crear un periódico de la izquierda, pero sus repetidos intentos entre 1898 y 1900 fracasaron. La izquierda, sin embargo, obtuvo algunos éxitos. Se difundieron muchas octavillas en las fabricas, de carácter abiertamente político, cosa que no tenía precedentes en la actividad anterior del Messame Dasi y sobre todo el Primero de Mayo de 1900 el grupo de la izquierda logró organizar una primera manifestación de masas: unos quinientos obreros se reunieron en la periferia de Tiflis con banderas rojas y algunos retratos de Marx y de Engels. Stalin  pronunció allí su primer discurso en público.

De estas primeras polémicas con la derecha socialdemócrata georgiana, quedan algunos rastros en los primeros escritos de Stalin que aparecen en sus obras completas. En su editorial de presentación del periódico "Brdzola" se lee: "sería un grave error a nuestro juicio que los obreros pensaran que un periódico legal de cualquier tendencia y en cualquier condición que se publicara, pueda expresar sus intereses de obreros... Todo un enjambre de funcionarios, llamados censores, se ocupa de esta prensa y la sigue con atención recurriendo a la tinta roja y a las tijeras todas las veces que a través de un hueco se abre camino un pequeño rayo de verdad".

En otro artículo escrito en el número siguiente del mismo periódico, se encuentra una apasionada defensa del papel político de las manifestaciones de masas. En el mes de agosto de 1900, llega a Tiflis Viktor Kurnatovikij, amigo personal y enviado de Lenin.

Lenin había hablado con él en diferentes ocasiones durante su exilio en Siberia. Sabemos por las memorias de N. Krupskaya que Lenin se desplazó expresamente a Tess, en donde Kurnatovskij trabajaba en una fábrica de azúcar, para verle, y sabemos también que en Tess es donde tuvo lugar la famosa reunión de los exiliados partidarios de Lenin en el curso de la cual se aprobó el documento en contra del "Credo" economicista, En Siberia, Lenin, que en la época anterior al exilio había adquirido una importantísima experiencia como dirigente de la "Unión de lucha" de San Petersburgo, había perfilado las líneas generales de un plan de acción para llegar a la creación de un auténtico partido obrero revolucionario. En 1898 cuando Lenin ya se encontraba en el exilio, había tenido lugar en Minsk el primer Congreso del POSDR. Pero todos los asistentes fueron detenidos inmediatamente después del Congreso. La creación del Partido había resultado ser puramente formal, no se había creado un núcleo dirigente estable y reconocido, no se habían fundido todos los círculos, que habían mantenido más o menos su estructura anterior, ni siquiera se había establecido una tendencia uniforme política e ideológica dentro del Partido.

En este último aspecto había una cuestión que preocupaba profundamente a Lenin: la cuestión del economicismo. Esta tendencia había aparecido en la misma San Petersburgo, después de la marcha de Lenin, en la "Unión de lucha". Sus seguidores, partidarios del socialdemócrata alemán Berstein, negaban todo valor a la lucha política y afirmaban que los socialdemócratas debían de preocuparse sobre todo de impulsar la lucha económica de los trabajadores.
En las condiciones de Rusia ello significaba abstenerse de toda propaganda entre los obreros en contra de la autocracia zarista. La lucha democrática venía a ser así, según los economicistas, el monopolio de la burguesía liberal cuyo programa democrático debía ser aceptado integralmente por la socialdemocracia.

Lenin estaba totalmente en contra de estas posturas. Opinaba que el Partido socialdemócrata debía constituirse sobre la base de una clara plataforma ideológica contraria al economicismo. Por ello en Siberia había llegado a la conclusión de que la convocatoria inmediata de un nuevo congreso del Partido era prematura y que era necesario realizar previamente en toda Rusia una campaña en contra del economicismo. El instrumento de esta campaña debía de ser un periódico ilegal redactado en el extranjero y distribuido en toda Rusia. La red clandestina de imprenta, difusión, distribución y colaboradores para el periódico, se convertiría en un poderoso instrumento de unificación de todos los círculos socialdemócratas del país y en el embrión organizativo del nuevo Partido. Para ello, Lenin contaba con la colaboración de Plejanov, el más eminente de los teóricos marxistas rusos que vivía por aquel entonces en Ginebra. Lenin estimaba tan esencial su proyecto, que renunció a evadirse de Siberia, pensando que necesitaría algunos meses de actividad legal en Rusia para establecer contactos con los distintos círculos antes de marcharse para el extranjero. Viktor Kurnatovkij fue uno de los revolucionarios desterrados que se ofrecieron para ayudarle en esta tarea. Así fue como en agosto de 1901 al mismo tiempo que Lenin salía para Suiza, V. Kurnatovkij se dirigía a Tiflis para encontrar en Georgia apoyo para la iniciativa de Lenin.

En Tiflis, Kurnatovkij, supo que un grupo de jóvenes revolucionarios llevaba ya dos años esforzándose por crear un periódico obrero clandestino, y tomó contactos con ellos. La presencia del enviado de Lenin abrió nuevas perspectivas a los jóvenes del Messame Dasi. Sus contradicciones con Zordana se situaron de inmediato en el marco de los problemas más amplios del movimiento socialdemócrata de toda Rusia. No se trataba de que Zordana tuviera, él personalmente, una visión estrecha de las cuestiones de propaganda y de los métodos de lucha, ni de un problema puramente georgiano. Se trataba de superar viejos esquemas ligados a la época de los círculos y acabar con el método de los círculos en si para llegar a la formación de un Partido para toda Rusia. Se trataba también de derrotar las concepciones, de las cuales Zordana era un exponente, que ponían trabas a esta tarea. Kurnatovkij apoyó la tendencia, que ya se había manifestado entre los jóvenes, a actuar por su propia cuenta, haciendo caso omiso de los dirigentes del Messame Dasi. También les dio importantes indicaciones de cara a la creación de la imprenta clandestina que necesitaban para el periódico.

El error había sido el tratar de crearla en Tiflis, centro eminentemente burocrático y comercial. La imprenta debía de crearse en Bakú, donde se encontraban las grandes fábricas y en donde más fácilmente se encontrarían los elementos dispuestos a hacerse cargo de su funcionamiento. Se decidió que Lado Ketschoveli se marchara a Bakú para solucionar este problema. Stalin permaneció en Tiflis para resolver la cuestión financiera. Kurnatovkij apoyo también la línea de ir realizando manifestaciones de masas en contra del zarismo. Esta línea iba claramente en contra del economicismo, sacaba a los obreros de las fábricas y del marco estrecho de sus problemas cotidianos, dándoles perspectivas políticas y haciéndoles participar plenamente en la lucha por la democracia. Kurnatovkij les alentó a tener aún más audacia en este terreno. No ya manifestaciones en la periferia de la ciudad, como la del 1 de Mayo anterior a su llegada, sino manifestaciones en el centro mismo, sin temor de la represión policíaca y de las iras de Zordana y de sus seguidores. La octavilla redactada de cara al Primero de Mayo de 1901 expresa ya este estilo más audaz, más combativo "Los trabajadores han decidido celebrar el Primero de Mayo abiertamente, en las calles de Tiflis. Y manifiestan decididamente a las autoridades que el látigo y los sables de los cosacos, la tortura de la policía y de los gendarmes ya no son suficientes para llenarles de terror".
Podemos decir que la llegada del Viktor Kurnatovkij trajo a los jóvenes del Messame Dasi la perspectiva leninista. Ellos ya habían planteado los problemas que por aquellos años Lenin iba resolviendo a escala de toda Rusia, en una perspectiva más estrecha, local. Esto explica el entusiasmo que despertó en ellos este primer contacto, indirecto, con Lenin. Lenin, un dirigente revolucionario ya de gran prestigio hablaba, con mayor claridad y rigor, su mismo lenguaje, les abría nuevos horizontes.

A mediados de 1901 Ketschoveli logró implantar la imprenta de Bakú. Se hizo él sólo una falsa autorización y con unos cuantos obreros de la ciudad la puso en marcha. El mes de marzo, en Tiflis, había sido detenido Viktor Kurnatovkij junto con otros camaradas. Stalin se libró de milagro: su habitación en el observatorio fue registrada pero él se encontraba ausente. A partir de ese momento y hasta la revolución de febrero de 1917 permanecerá casi interrumpidamente en la clandestinidad.

Seguir sus movimientos, a partir de ahora, resulta a veces difícil. La primera preocupación de Stalin, después de la caída de marzo, fue la de sacar adelante la manifestación del Primero de Mayo. Se realizó una inmensa propaganda en todas las fábricas de la capital. En la fecha fijada, cerca de dos mil trabajadores se reunieron en el Soldatskij Bazaar en el centro de Tiflis. Hubo violentos choques entre los cosacos y los manifestantes. Catorce de ellos fueron heridos y quince detenidos. La "Iskra" de Lenin escribía poco después: "Lo que ha sucedido en Tiflis... representa un hecho de importancia histórica para todo el Cáucaso: este día ha marcado el comienzo de un abierto movimiento revolucionario en el Cáucaso".

La imprenta de Bakú funcionaba estupendamente. En ella se editaba la Iskra de Lenin. También en ella se editaban manifiestos, obras de Marx, Engels y Lenin, folletos y otros materiales revolucionarios. El tiraje de algunas octavillas alcanzó los cien mil ejemplares. La imprenta, que era una de las mejor organizadas de toda Rusia, surtía de materiales clandestinos a otras regiones del país. Era conocida con el nombre clandestino de "Nina" y L.

Ketschoveli como el "padre de Nina". Lenin, que estaba muy interesado en la marcha de la imprenta,
incluso de los aspectos técnicos de la misma que presentaban particulares dificultades por lo insuficiente del equipo y la complejidad del transporte de los materiales fuera del país, comunicaba con Ketschoveli a través de una correspondencia clandestina que se había establecido con el comité de Bakú y a través de las mismas columnas de "Iskra" en las cuales se podían leer "anuncios" como el siguiente: "Padre de Nina. Acuso recibo de su carta. Enviad una dirección para las cartas, la vieja ya no sirve", etc.

En la imprenta de Bakú se editaba también el "Brdzola" un periódico en lengua georgiana cuya publicación se había decidido ya en la fase de planificación de la imprenta. La "Iskra" era insuficiente, debido al desconocimiento de la lengua rusa por parte de muchos georgianos. Este enfoque resulta claramente de la lectura del editorial de presentación del periódico en el cual se explica que el "Brdzola" no debía de entenderse como un órgano puramente local, sino como un periódico que, en lengua georgiana, abordara las cuestiones generales del movimiento ruso. Este editorial, ya citado, fue redactado por Stalin.

Sobre Stalin recaía de una manera particular la responsabilidad de esta publicación de la cual salieron solamente cuatro números (los últimos dos mientras Stalin y Ketschoveli se encontraban en la cárcel), entre septiembre de 1901 y diciembre de 1902. A pesar de esta aparición irregular el "Brdzola" desempeño un papel importantísimo, pues contribuyó a la difusión en lengua georgiana, es decir, entre sectores de masas muy amplios, de los planteamientos leninistas sobre el Partido, de la polémica en contra del economicismo, y defendiendo la necesidad de la alianza obrero-campesina, que los "teóricos" del Messame Dasi negaban.

La imprenta de Bakú siguió funcionando mucho tiempo después que sus fundadores hubieran sido muertos o encarcelados. La policía zarista, que detectó muy pronto la presencia de la imprenta, orientó sus investigaciones hacia S. Petersburgo, pues no podía imaginarse que una instalación de tales dimensiones pudiera haberse establecido en Georgia y que desde allí se sacaran materiales al resto de Rusia. Se suponía que sucediese más bien lo contrario, es decir, que desde algún lugar de Rusia se enviaran materiales a Georgia. Pero el 31 de diciembre de 1901 la aduana de Bakú descubrió en el doble fondo de una caja procedente de un buque francés que había descargado en Batum, 19 clichés de la "lskra". Algún tiempo después fue capturado Ketschoveli. La policía le torturó durante meses, para que confesara el lugar en el cual se encontraba la imprenta. Pero Ketschoveli mantuvo el secreto hasta que el 30 de agosto de 1903 fue asesinado de un tiro en la cabeza. La "Nina" siguió funcionando durante años.

Todo el año de 1901 fue de intensas luchas obreras en Georgia. Las nuevas directrices y los nuevos métodos, dentro de una situación de crisis económica que afectaba a todo el país iban dando sus frutos. En este contexto el 11 de noviembre de 1901 tuvo lugar una conferencia de la organización socialdemócrata de Tiflis. Stalin entro a formar parte del Comité socialdemócrata de la ciudad. Pero
Zordana estimó oportuno desembarazarse de él e hizo que a finales del mes se le enviara a Batum. En esa localidad, opinaba, Stalin encontraría dificultades.

La organización de Batum estaba dominada por Cheidze que "gobernaba" con métodos típicamente caciquiles. El resultado era que apenas se podía hablar de una verdadera organización. La ciudad (35.000 habitantes), aun siendo pequeña, constituía un importante centro industrial (numerosas refinerías, una planta de embotellamiento y dos manufacturas de tabaco) Cheidze actuaba en base a su criterio según el cual en un centro pequeño como Batum no era posible ninguna actividad clandestina y mucho menos la convocatoria de manifestaciones públicas.

Stalin sostenía que la ciudad era un importante centro obrero y que, dentro de las dificultades existentes, había que basarse en este hecho. Pronto chocó con Cheidze y los suyos y se vio obligado a actuar por su cuenta. Tomó contacto personalmente con los líderes obreros de las principales fábricas y en poco tiempo la organización de Batum comenzó a tomar forma.

En una relación de la policía de aquella época se lee: "En otoño de 1901 el comité socialdemócrata de Tiflis ha enviado a Batum a uno de sus miembros, Josif Vissaronovic Dugasvili, ex alumno del sexto curso del seminario de Tiflis, con el encargo de realizar propaganda entre los obreros de las fábricas. Como resultado de la actuación de Dugasvili... han despuntado organizaciones socialdemócratas en todos los establecimientos de Batum".

Cheidze y su seguidor Ramisvili trataron de boicotear la labor de Stalin escribiendo cartas en contra de él al Comité de Tiflis. Pero no lograron detener su extraordinaria labor. En pocos meses Stalin creó varios círculos clandestinos, redactó octavillas, creó una pequeña imprenta clandestina, dirigió numerosas huelgas en las fábricas, creó una  organización en el campo.

Sus compañeros nos lo describen moviéndose continuamente de un lugar para otro, buscando siempre un nuevo alojamiento en aquel pequeño centro, a menudo refugiándose en el campo, siempre llevándose detrás su pequeña imprenta (se vio obligado a imprimir octavillas hasta en un cementerio).
En marzo de 1902 logró organizar una huelga muy importante. La agitación comenzó por el despido de 389 obreros de la fábrica Rotschild. Los trabajadores declararon una huelga de solidaridad y 32 fueron detenidos. El 8 de marzo 600 trabajadores marchaban hacia la sede de la policía para pedir la liberación de sus compañeros. Todos fueron detenidos y encarcelados.

Los obreros de la ciudad organizaron una gran manifestación en las calles de Batum. Stalin marcha a la cabeza de los manifestantes. Las consignas de huelga se funden con los gritos en contra del zarismo. Inesperadamente la policía comenzó a disparar. Catorce obreros cayeron muertos, varias decenas fueron heridos.


A la manifestación de Batum, una de las más importantes de la historia del movimiento obrero georgiano, siguió una oleada de detenciones. El 5 de abril Stalin fue detenido en los alrededores de Batum



Continuara....................