LUCHANDO CONTRA EL FASCISMO DESDE TODAS LAS TRINCHERAS

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Canciones de Combate

lunes, 4 de junio de 2018

El carácter de las leyes económicas en el socialismo




Problemas Económicos del Socialismo en la URSS
José Stalin
1 de febrero de 1952

Algunos camaradas niegan el carácter objetivo de las leyes de la ciencia, principalmente de las leyes de la Economía Política en el socialismo. Niegan que las leyes de la Economía Política reflejan el carácter regular de procesos que se operan independientemente de la voluntad de los hombres. Consideran que en virtud del papel especial que la historia ha asignado al Estado Soviético, éste y sus dirigentes pueden abolir las leyes de la economía política existentes, pueden «formar» nuevas leyes, «crear» nuevas leyes.
Esos camaradas se equivocan profundamente. Por lo visto, confunden las leyes de la ciencia, que reflejan procesos objetivos de la naturaleza o de la sociedad, procesos independientes de la voluntad de los hombres, con las leyes promulgadas por los gobiernos, creadas por la voluntad de los hombres y que tienen únicamente fuerza jurídica. Pero no se debe confundirlas de ningún modo.
El marxismo concibe las leyes de la ciencia –lo mismo si se trata de las leyes de las Ciencias Naturales que de las leyes de la Economía Política– como reflejo de procesos objetivos que se operan independientemente de la voluntad de los hombres. Los hombres pueden descubrir estas leyes, llegar a conocerlas, estudiarlas, tomarlas en consideración al actuar y aprovecharlas en interés de la sociedad; pero no pueden modificarlas ni abolirlas. Y aún menos pueden formar o crear nuevas leyes de la ciencia. ¿Quiere decir eso que, por ejemplo, los efectos de la acción de las leyes naturales, los efectos de la acción de las fuerzas de la naturaleza sean en absoluto ineluctables, que las acciones destructivas de las fuerzas naturales tengan siempre y en todas partes la fuerza inexorable de elementos que no se someten a la influencia del hombre? No, no quiere decir eso. Si excluimos los procesos astronómicos, geológicos y otros análogos en los que los hombres, incluso cuando han llegado a conocer las leyes de su desarrollo, son verdaderamente impotentes para influir en ellos, en muchos otros casos los hombres no son, en absoluto, impotentes para influir en los procesos naturales. En todos esos casos, los hombres, una vez que han conocido las leyes de la naturaleza, pueden, tomándolas en consideración y apoyándose en ellas, utilizándolas y aprovechándolas debidamente, reducir la esfera de su acción, encauzar en otra dirección las fuerzas destructivas de la naturaleza y hacer que rindan provecho a la sociedad.

Tomemos un ejemplo entre muchos. En tiempos remotísimos, el desbordamiento de los grandes ríos, las inundaciones y la destrucción de viviendas y de sembrados, a las inundaciones aparejadas, considerábanse como una calamidad ineluctable, contra la que los hombres nada podían hacer. Sin embargo, con el transcurso del tiempo, al aumentar los conocimientos del hombre, cuando los hombres aprendieron a levantar diques y a construir centrales hidroeléctricas, se hizo posible preservar a la sociedad de calamidades como las inundaciones, que antes parecían ineluctables, Más aún, los hombres aprendieron a poner freno a las fuerzas destructivas de la naturaleza, a domarlas, por decirlo así, a hacer que la fuerza del agua prestase servicio a la sociedad y a utilizarla para regar los campos y obtener energía.
¿Quiere decir eso que los hombres abolieron de esta manera las leyes de la naturaleza, las leyes de la ciencia, que crearon nuevas leyes de la naturaleza, nuevas leyes de la ciencia? No, no quiere decir eso. La realidad es que todo lo que se hace para prevenir la acción de la fuerza destructiva del agua y para utilizar esa fuerza en interés de la sociedad, hácese sin violar en lo más mínimo, modificar o destruir las leyes de la ciencia, sin crear nuevas leyes de la ciencia. Al contrario: todo eso se hace basándose estrictamente en las leyes de la naturaleza, en las leyes de la ciencia, pues cualquier infracción de las leyes de la naturaleza, aún la más mínima, conduciría únicamente a estropearlo todo, lo frustraría todo.
Lo mismo hay que decir de las leyes del desarrollo económico, de las leyes de la Economía Política, tanto si se trata del período del capitalismo, como del período del socialismo. Aquí, lo mismo que en las Ciencias Naturales, las leyes del desarrollo económico son leyes objetivas que reflejan los procesos del desarrollo económico, procesos que se operan independientemente de la voluntad de los hombres. Los hombres pueden descubrir esas leyes, llegar a conocerlas y, apoyándose en ellas, aprovecharlas en interés de la sociedad, encauzar en otra dirección la acción destructiva de algunas leyes, limitar la esfera de su acción, dar vía libre a otras leyes que van abriéndose camino; pero no pueden destruir unas leyes económicas y crear otras nuevas.
Una de las peculiaridades de la Economía Política consiste en que sus leyes no son duraderas, como las leyes de las Ciencias Naturales, pues las leyes de la Economía Política, por lo menos la mayoría de ellas, actúan en el transcurso de un período histórico determinado, y después ceden lugar a nuevas leyes. Pero las leyes económicas no son destruidas, sino que cesan de actuar debido a nuevas condiciones económicas y se retiran de la escena para dejar sitio a leyes nuevas, que no son creadas por la voluntad de los hombres, sino que nacen sobre la base de nuevas condiciones económicas.
Se invoca el «Anti-Dühring» de Engels, su fórmula de que, al ser liquidado el capitalismo y hechos propiedad común los medios de producción, los hombres dominan estos medios de producción y se liberan del yugo de las relaciones económicas sociales, convirtiéndose en «dueños» de su vida social. Engels llama a esa libertad «necesidad hecha conciencia». Pero, ¿qué puede significar «necesidad hecha conciencia»? Significa que los hombres, una vez han conocido las leyes objetivas («necesidad»), las utilizan, con plena conciencia de lo que hacen, en interés de la sociedad. Por eso Engels dice en esa misma obra que:
«Las leyes de sus propias acciones sociales, leyes que hasta ahora se oponían a los hombres como leyes extrañas, como leyes naturales que los tenían sometidos, serán aprovechadas por los hombres con pleno conocimiento de causa y, por tanto, serán dominadas por ellos».

Como puede verse, la fórmula de Engels no habla, ni mucho menos, en favor de quienes piensan que en el socialismo se puede destruir las leyes económicas existentes y crear otras nuevas. Al contrario: esa fórmula no exige que se destruyan las leyes económicas, sino que se las conozca y se las aproveche inteligentemente.
Se dice que las leyes económicas tienen un carácter espontáneo, que su acción es ineluctable, que la sociedad es impotente ante esas leyes. Eso no es cierto. Eso es hacer de las leyes un fetiche, entregarse a ellas como un esclavo. Está demostrado que la sociedad no es impotente ante las leyes económicas; que puede, apoyándose en ellas después de haber llegado a conocerlas, limitar la esfera de su acción, aprovecharlas en interés de la sociedad y «domarlas», como ocurre con las fuerzas de la naturaleza y con sus leyes, como sucede en el ejemplo arriba citado del desbordamiento de los grandes ríos.
Se invoca el papel especial que corresponde al Poder Soviético en la construcción del socialismo y se dice que ese papel le permite destruir las leyes del desarrollo económico existentes y «formar» otras nuevas. Eso tampoco es cierto.
El papel especial del Poder Soviético se debe a dos circunstancias: en primer lugar, a que el Poder Soviético no tuvo que sustituir una forma de explotación por otra, como ocurrió en las viejas revoluciones, sino suprimir toda explotación; en segundo lugar, a que como en el país no existía ningún germen de economía socialista, el Poder Soviético tuvo que crear «en terreno virgen», por decirlo así, nuevas formas de economía, las formas socialistas de economía.
Era ésta, indudablemente, una tarea difícil y compleja, que no tenía precedente. Sin embargo, el Poder Soviético la cumplió con honor. Pero no la cumplió porque hubiera destruido las leyes económicas existentes y «formando» otras nuevas, sino únicamente porque se apoyó en la ley económica de la armonía obligatoria entre las relaciones de producción y el carácter de las fuerzas productivas. Las fuerzas productivas de nuestro país, particularmente en la industria, tenían carácter social, pero la forma de la propiedad era privada, capitalista. Basándose en la ley económica de la armonía obligatoria entre las relaciones de producción y el carácter de las fuerzas productivas, el Poder Soviético socializó los medios de producción, los hizo propiedad de todo el pueblo y de esta manera destruyó el sistema de la explotación y creó las formas socialistas de economía. De no haber existido esa ley y sin apoyarse en ella, el Poder Soviético no habría podido cumplir su tarea.
La ley económica de la armonía obligatoria entre las relaciones de producción y el carácter de las fuerzas productivas pugna por abrirse camino en los países capitalistas desde hace tiempo. Y si aún no se ha abierto camino y no tiene vía libre, es porque tropieza con la empeñadísima resistencia de las fuerzas sociales llamadas a desaparecer. Aquí nos encontramos con otra peculiaridad de las leyes económicas. A diferencia de las leyes de las Ciencias Naturales, en las que el descubrimiento y la aplicación de una nueva ley, casi no encuentra obstáculos en la esfera económica el descubrimiento y la aplicación de una nueva ley, como ella afecta a los intereses de las fuerzas sociales llamadas a desaparecer, choca con la resistencia tenacísima de esas fuerzas. Se necesita, por tanto, una fuerza, una fuerza social capaz de vencer esa resistencia. Esa fuerza fue en nuestro país la alianza de la clase obrera y de los campesinos, que representaban a la aplastante mayoría de la sociedad. Esa fuerza no existe aún en otros países, en los países capitalistas. Ese es el secreto de que el Poder Soviético consiguiese derrotar a las viejas fuerzas de la sociedad, de que la ley económica de la armonía obligatoria entre las relaciones de producción y el carácter de las fuerzas productivas obtuviera en nuestro país el más amplio campo para su desarrollo.
Se dice que la necesidad de un desarrollo armónico (proporcional) de la economía de nuestro país permite al Poder Soviético destruir las leyes económicas existentes y crear otras nuevas. Eso es completamente erróneo. No se puede confundir nuestros planes anuales y quinquenales con la ley económica objetiva del desarrollo armónico, proporcional, de la economía del país. La ley del desarrollo armónico de la economía surgió como oposición a la ley de la concurrencia y de la anarquía de la producción bajo el capitalismo. Surgió sobre la base de la socialización de los medios de producción, una vez hubo perdido su fuerza la ley de la concurrencia y de la anarquía de la producción. Entró en acción porque la economía socialista únicamente puede desarrollarse basándose en la ley económica del desarrollo armónico de la economía. Eso quiere decir que la ley del desarrollo armónico de la economía da a nuestros organismos correspondientes la posibilidad de planificar con acierto la producción social. Pero no se puede confundir la posibilidad con la realidad. Son dos cosas diferentes. Para convertir la posibilidad en realidad, hay que estudiar esa ley económica, hay que dominarla, hay que aprender a aprovecharla con entero conocimiento de causa, hay que confeccionar planes que reflejen con toda plenitud las exigencias de esa ley. No puede decirse que nuestros planes anuales y quinquenales reflejen plenamente las exigencias de esa ley económica.
Se dice que algunas leyes económicas, y entre ellas la ley del valor, que actúan en nuestro país, en el socialismo, son leyes «transformadas», e incluso «radicalmente transformadas» basándose en la economía planificada. Eso tampoco es cierto. Es imposible «transformar» las leyes, y menos aún «radicalmente». Si fuera posible transformarlas, también lo sería destruirlas, substituyéndolas por otras leyes. La tesis de la «transformación» de las leyes es un resabio de esa desacertada fórmula que habla de la «destrucción» y la «formación» de las leyes. Aunque la fórmula de la transformación de las leyes económicas hace ya tiempo que está en uso entre nosotros, tendremos que renunciar a ella, a fuerza de ser exactos. Se puede limitar la esfera de acción de estas o aquellas leyes económicas, se puede prevenir sus acciones destructivas, en caso, naturalmente, de que las haya, pero no se puede «transformarlas» o «destruirlas».
Por consiguiente, cuando se habla de «sometimiento» de las fuerzas de la naturaleza o de las fuerzas económicas, de «dominio» sobre ellas, etc., etc., ello no quiere decir, ni mucho menos, que los hombres puedan «destruir» las leyes de la ciencia o «formarlas». Al contrario: ello sólo quiere decir que los hombres pueden descubrir las leyes, llegar a conocerlas, dominarlas, aprender a utilizarlas con pleno conocimiento de causa, aprovecharlas en interés de la sociedad y, de esa manera, someterlas, lograr dominarlas.
Así, pues, las leyes de la Economía Política en el socialismo son leyes objetivas que reflejan el carácter regular de los procesos de la vida económica, procesos que se operan independientemente de nuestra voluntad. Quien niega esta tesis, niega en el fondo la ciencia; y, al negar la ciencia niega toda posibilidad de previsión, es decir, niega la posibilidad de dirigir la vida económica.
Pueden decirnos que todo lo expuesto aquí es acertado y conocido por todo el mundo, pero que en ello no hay nada de nuevo y, por consiguiente, no vale la pena de perder tiempo repitiendo verdades tan sabidas. Naturalmente, aquí no hay, en efecto, nada nuevo, pero sería erróneo suponer que no vale la pena de perder tiempo repitiendo algunas verdades ya sabidas. La realidad es, que a nosotros, como núcleo dirigente, se suman cada año miles de cuadros nuevos, de cuadros jóvenes, que arden en deseos de ayudarnos, que arden en deseos de mostrar lo que valen, pero que no tienen una preparación marxista suficiente, que no conocen muchas de las verdades para nosotros bien conocidas y se ven obligados a errar en la oscuridad. Les dejan atónitos las realizaciones colosales del Poder Soviético, les producen vértigo los extraordinarios éxitos del régimen soviético, y se imaginan que el Poder Soviético «lo puede todo», que «nada le es difícil», que puede destruir las leyes de la ciencia y formar nuevas leyes. ¿Cómo debemos proceder con esos camaradas? ¿Cómo debemos educarles en el espíritu del marxismo-leninismo? Pienso que repetir de una manera sistemática las llamadas verdades «bien sabidas», explicarlas pacientemente, es uno de los mejores medios para dar a esos camaradas una educación marxista.

viernes, 16 de febrero de 2018

Mi Patria Digna



La Rueda de la historia sigue su curso histórico y nos convoca a la Unidad de los Patriotas, el imperialismo afila sus garras de nuevo contra la tierra de Bolívar, vemos como los cóndores de la guerra sobrevuelan y se reúnen con sus perros falderos en el territorio, la reagruapación de fuerzas del imperio en el continente busca cercarnos, busca callarnos y derrumbar definitivamente el sueño de emancipación que comenzó hace mas de 200 años atrás y que ha costado bastante sangre, el escenario se ve servido. pero....... ellos olvidan algo, Venimos con la carga histórica de las luchas de Andresote que apunta de machete dio su vida para crear esa chispa libertaria, Somos herederos del Pensamiento y la Acción Bolivariana, cuando en el año 1818 Nuestro Libertador dio una clase magistral y elevo el espíritu de un Pueblo en defensa contra un imperio que estaba naciendo "Lo mismo es para Venezuela combatir contra España que contra el mundo entero, si todo el mundo la ofende” Seguimos la Bandera de las Tropas de Zamora que al toque del Clarín gritaban "Tierra Y Hombres Libres" luego después de tanto tiempo sufriendo los latigazos del imperialismo un grupo de Soldados Patriotas tomaron el Cielo por Asalto liderado por un Gigante, un hombre de Acero como pocos, y un "Por ahora" se convirtió en el camino para nuestra liberación, Somos esos mismos, venimos con el huracán de la Rebeldía en Nuestras venas, que se atreva el imperialismo y sus lacayos a intentar mancillar nuestro suelo Patrio, la tumba del capitalismo se extenderá por todo el continente, no estamos solos en esta lucha. La hora de los Pueblo es ahora y el tiempo de matar al imperio es ya.

La rueda de la historia sigue girando!!! 

@Stalincandanga

lunes, 14 de agosto de 2017

La Patria no se vende, la Patria se defiende

"Por fortuna se ha visto con frecuencia, un puñado de hombres libres vencer a imperios poderosos”,
 Simón Bolívar




Desde nuestro corazón de patriotas, nuestro corazón Bolivariano y nuestro orgullo Chávista permanecemos firmes a las tradiciones anti-imperialista de nuestro pensamiento libertario, en estos momentos donde no esta permitido vacilar y cuando en contra de nuestra Patria hace retumbar los tambores de guerra, nosotros dignos herederos de las glorias de nuestros Libertadores nos plantamos cara contra la arremetida imperial y decimos desde lo profundo de nuestra tierra NO PASARAN, las intenciones del fascismo y las pretensiones imperiales NO PASARAN, no es casual los ataques sistemáticos de algunos gobiernos lacayos de la región en contra nuestra, no es casual como la oposición apátrida se coloca del lado de las agresiones y llamen abiertamente a una intervención militar, todo obedece a los planes del imperialismo en agredir sistemáticamente a nuestro proceso de liberación nacional, desde esta trinchera y desde cualquier espacio donde tengamos que defender nuestra amada Patria lo haremos, como dijo nuestro padre Bolívar "Lo mismo es para Venezuela combatir contra España que contra el mundo entero, si todo el mundo la ofende".

miércoles, 26 de abril de 2017

De la primera declaración de la Habana, a la primera declaración de Caracas




Ya por allá en los años 60 la heroica tierra Cubana lanzaba el grito antimperialista de la boca de gran Fidel Castro, contra la aptitud injerencista de los Estados Unidos,la cual utilizando sus tentáculos dentro de la Organización de Estados Americanos(OEA) apuntaba sus armas hacia la heroica resistencia de un pueblo que luchaba por su emancipación, la dignidad de Cuba prevaleció y el tiempo absolvió con la verdad a nuestro hermano Pueblo, hoy a 57 años de este grito libertario, el Pueblo de Bolívar lucha contra los mismos tentáculos, contra las mismas artimañas la cual utilizo el imperialismo, hoy vuelve a atacar la tierra de Chávez, plantamos cara contra la arremetida injerencista y terrorista de los EEUU, hoy plantamos cara y declaramos desde Caracas cuna de nuestro Libertador,desde nuestra Patria cuna de Gigantes Héroes, le decimos al imperialismo que este Pueblo nunca se arrodillara ante sus intenciones, somos hijos de Libertadores por nuestra sangre corre el Indio Libertario, el negro que lucha por su libertad, el pasado sigue representando a la muerte, a la tortura, a la barbarie, el Socialismo es la vida, la Emancipación y la lucha por la Solidaridad de Nuestros Pueblos, nuestra lucha sigue siendo por la verdadera Independencia, 200 años de resistencia contra un imperio nos forjo luchadores, Somos Hijos de un Gigante HUGO CHÁVEZ seguimos gritando BASTA y seguimos avanzando como gigantes.


Hoy les decimos NO PASARAN!!! ESTA TIERRA ES LIBRE y SEGUIREMOS SIENDO LIBRES.

Caracas 2017
Colectivo Patria Zurda
Con Nicolas pá lo que Salga!!!

jueves, 6 de octubre de 2016

El ganar ganar del imperialismo en Colombia


Para eliminar la inevitabilidad de las guerras hay que destruir el imperialismo. Stalin

Me atrevo a escribir unas líneas sin ser analista político o sesudo  analista internacional, escribo desde la dialéctica de la calle, desde la desconfianza al imperialismo, como cuando el Che decía "Al imperialismo ni tantito así" es mi visión corta sobre los resultados del plebiscito realizado en la hermana Colombia días atrás, donde la opción del NO "Sorpresivamente" obtuvo la victoria, encierro en comillas porque para lo que muchos pudo parecer una sorpresa es prácticamente la forma como el imperialismo con sus lacayos locales movió sus fichas en una batalla donde la burguesía aposto al ganar ganar, donde la primera opción era la victoria del  NO, enumerare algunos puntos

1 La anticampaña de santos
por parte del aparato comunicacional del Estado Colombiano la campaña fue casi nula, donde la gran fuerza de movilización por la opción del SI fue trabajada de una manera titánica por los movimientos de izquierda y desde el lado estatal fue nulo, Santos no es el tonto que muchos imaginan él es una ficha del imperialismo norteamericano nunca olvidemos eso.

2 Uribe y sus cuentos del lobo
La campaña del varito no fue en contra la paz, su centro fue (como al igual que en españa) utilizar el miedo como arma política, no es nuevo, en su mandato los falsos positivos fueron su bandera extrajudicial, revivió los falsos positivos esta vez como campaña política.


Coloco estos 2 ejemplos para comparar lo incauto que podemos llegar hacer, santos en su discurso cual Pilatos se lavo las manos diciendo "Esta decisión democrática no debe dañar la estabilidad", recordemos "democracia burguesa" la cual defiende los intereses de la burguesía no a los intereses reales del Pueblo luego agrego "Mañana mismo convocaré a todas las fuerzas políticas, en particular a las que se manifestaron por el ‘No’, para escucharlas y abrir espacios de diálogo para determinar el camino a seguir” sellando así el pacto con su misma clase, esa reunión fue el chocar de copas de los guerristas el santos que bombardeo Ecuador junto al que fuese su jefe directo dicho año , esto no es casual dejemos de ser incautos en la política las casualidades no existen, las causalidades están al día a día, santos queda como el presidente nobel de la paz, uribe como el defensor de los DDHH, su estrategia fue una sola el ganar ganar de la burguesía y el perder perder para la insurgencia. Que nos queda Resistir! no bajar la guardia y así como en Marquetalia combatir hasta Vencer!!!

sábado, 1 de octubre de 2016

Fortaleced la combatividad de la clase obrera

Por: J. V. Stalin


Tomado de http://odiodeclase.blogspot.com.es/

Empecemos por la primera cuestión. La peculiaridad característica del momento que estamos viviendo consiste en que llevamos ya doce años edificando en unas condiciones de desarrollo pacífico.

Digo desarrollo pacífico, no sólo en el sentido de que no hay guerra con los enemigos exteriores, sino también en el sentido de que no hay elementos de guerra civil en el interior del país. Eso es lo que nosotros llamamos condiciones de desarrollo pacífico de nuestra edificación.

Sabéis que combatimos tres años contra los capitalistas del mundo entero para conquistar estas condiciones de desarrollo pacífico. Sabéis que conquistamos esas condiciones y que consideramos esta circunstancia como nuestra mayor realización. Pero, camaradas, toda conquista, incluida ésta, tiene también sus lados negativos. Las condiciones de desarrollo pacífico no han pasado en balde para nosotros. Han impreso su sello en nuestro trabajo, en nuestros funcionarios, en su psicología. En estos cinco años hemos avanzado sin tropiezos, como un tren por sus rieles. Debido a ello, en muchos de nuestros funcionarios se ha creado la mentalidad de que todo marchará como sobre ruedas, de que vamos montados en un tren expreso, por decirlo así, y que, sin necesidad de transbordos, avanzamos directamente hacia el socialismo.

Sobre esta base ha nacido la teoría de la «espontaneidad», la teoría de que «todo saldrá bien», la teoría de que «todo se arreglará» por sí solo, de que en el país no hay clases, nuestros enemigos se han apaciguado y todo marchará a las mil maravillas. De aquí cierta tendencia a la inercia, al letargo.

Pues bien, esta psicología del letargo, esta psicología de la «espontaneidad» en el trabajo es, precisamente, lo que constituye el lado negativo del período de desarrollo pacífico.

¿En qué consiste el peligro de ese estado de ánimo? En que echa tierra a los ojos de la clase obrera, le impide distinguir a sus enemigos, la adormece con jactanciosos discursos acerca de la debilidad de nuestros enemigos y mina su combatividad.

No debemos consolarnos con el hecho de que en el Partido hay un millón de militantes, en el Komsomol dos millones y en los sindicatos diez y que, de esta manera, lo tenemos todo asegurado para la victoria definitiva sobre nuestros enemigos. Eso es erróneo, camaradas. La historia dice que los mayores ejércitos sucumbieron por haberse engreído, por creer demasiado en sus fuerzas, por menospreciar demasiado las fuerzas de sus enemigos, por haberse aletargado, haber perdido su combatividad y haberse dejado pillar por sorpresa en los momentos críticos.

El mayor de los partidos puede ser pillado por sorpresa, el mayor de los partidos puede sucumbir si no toma en consideración las enseñanzas de la historia, si no forja, día tras día, la combatividad de su clase. Ser pillado por sorpresa es muy peligroso, camaradas. Ser pillado por sorpresa significa ser víctima de «eventualidades», víctima del pánico ante el enemigo. Y el pánico lleva a la descomposición, a la derrota, a la muerte.

Podría citaros muchos ejemplos de la vida de nuestros ejércitos durante la guerra civil, cuando pequeños destacamentos aniquilaban a grandes unidades, que no tenían la necesaria combatividad.

Podría contaros que en 1920 tres divisiones de caballería, que constaban por lo menos de cinco mil sables, fueron derrotadas y puestas en desordenada fuga por un batallón de infantería. Y eso ocurrió exclusivamente, porque las divisiones de caballería, pilladas por sorpresa, fueron víctimas del pánico ante un enemigo que no conocían, que era muy poco numeroso y al que hubiesen podido aplastar de un solo golpe si las divisiones no se hubieran encontrado primero en un estado de letargo y, luego, de pánico, de desconcierto.

Lo mismo hay que decir de nuestro Partido, de nuestro Komsomol, de nuestros sindicatos, de nuestras fuerzas en general. No es cierto que no tengamos ya enemigos de clase, que hayan sido batidos y eliminados.

No, camaradas, nuestros enemigos de clase viven. Y no sólo viven, sino que crecen, tratando de actuar Contra el Poder Soviético, Así lo evidencian las dificultades de este invierno en los acopios, cuando los elementos capitalistas del campo intentaron desbaratar la política del Poder Soviético.

Así lo evidencia el asunto de Shajti, expresión de acciones conjuntas del capital internacional y de la burguesía de nuestro país contra el Poder Soviético.

Así lo evidencian numerosos hechos de la política interior y exterior, hechos que conocéis y en los que no vale la pena extenderse aquí.

No se puede callar la existencia de esos enemigos de la clase obrera. Es criminal presentar más débiles de lo que son las fuerzas de los enemigos de clase de la clase obrera. No se puede silenciar todo eso particularmente ahora, en el período de nuestro desarrollo pacífico, cuando la teoría del letargo y de la «espontaneidad», que mina la combatividad de la clase obrera, encuentra cierto terreno abonado.

La inmensa importancia educativa de la crisis de acopios y del asunto de Shajti consiste en que han sacudido a todas nuestras organizaciones, han quebrantado la teoría de la «espontaneidad» y han subrayado una vez más la existencia de enemigos de clase, que viven, que no duermen, y contra los cuales hay que robustecer las fuerzas de la clase obrera, su vigilancia, su espíritu revolucionario y su combatividad.

De aquí la tarea inmediata del Partido, la línea política en su trabajo cotidiano: elevar la combatividad de la clase obrera contra sus enemigos de clase.

No se puede menos de señalar que el presente Congreso del Komsomol y, particularmente, «Komsomólskaia Pravda», han abordado más de cerca que nunca esta tarea. Sabéis que en los discursos de los oradores, lo mismo que en los artículos de «Komsomólskaía Pravda», se señala la importancia de esta tarea. Eso está muy bien, camaradas. Únicamente es necesario que esa tarea no se considere temporal y efímera, porque la tarea de reforzar la combatividad del proletariado es una tarea que debe inspirar todo nuestro trabajo mientras haya clases en el país y mientras exista el cerco capitalista.

miércoles, 25 de mayo de 2016

EL CARÁCTER DE CLASE DEL FASCISMO


Escrito por: Jorge Dimitrov (Informe ante el VII Congreso de la Internacional Comunista, 2 de Agosto de 1935)

El fascismo en el poder, camaradas, es la dictadura terrorista descarada de los elementos más reaccionarios, más chovinistas y más imperialistas del capital financiero.

La variedad más reaccionaria del fascismo es el fascismo de tipo alemán. Tiene la osadía de llamarse nacionalsocialismo, a pesar de no tener nada de común con el socialismo. El fascismo alemán no es solamente un nacionalismo burgués, es un chovinismo bestial. Es el sistema de gobierno del bandidaje político, un sistema de provocaciones y torturas contra la clase obrera y los elementos revolucionarios del campesinado, de la pequeña burguesía y de los intelectuales. Es la crueldad y la barbarie medievales, la agresividad desenfrenada contra los demás pueblos y países. El fascismo alemán actúa como pelotón de choque de la contrarrevolución internacional, como incendiario principal de la guerra imperialista, como iniciador de la cruzada contra la Unión Soviética, la gran patria de los trabajadores de todo el mundo.

El fascismo no es una forma de Poder estatal que esté, como se pretende, "por encima de ambas clases, del proletariado y de la burguesía", como ha afirmado por ejemplo,Otto Bauer. V No es "la pequeña burguesía insurreccionada que se ha apoderado del aparato del Estado", como declara el socialista inglés Brailsford. No. El fascismo no es un poder situado por encima de las clases, ni el poder de la pequeña burguesía o del lumpen proletariado sobre el capital financiero. El fascismo es el poder del propio capital financiero. Es la organización del ajuste de cuentas terrorista con la clase obrera y la parte revolucionaria de los campesinos y de los intelectuales. El fascismo en política exterior es el chovinismo en su forma más brutal que cultiva un odio bestial contra los demás pueblos.

Hay que recalacar de un modo especial este carácter verdadero del fascismo porque el disfraz de la demagogia social ha dado al fascismo en una serie de países la posibilidad de arrastrar consigo a las masas de la pequeña burguesía, sacadas de quicio por la crisis e incluso a algunos sectores de las capas más atrasadas del proletariado, que jamás hubieran seguido al fascismo si hubiesen comprendido su verdadero carácter de clase, su verdadera naturaleza.

El desarrollo del fascismo y la propia dictadura fascista revisten en los distintos países formas diferentes, según las condiciones históricas, sociales y económicas, las particularidades nacionales y la posición internacional de cada país. En unos países, principalmente allí donde el fascismo no cuenta con una amplia base de masas, y donde la lucha entre los distintos grupos en el campo de la propia burguesía fascista es bastante dura, el fascismo no se decide inmediatamente a acabar con el parlamento y permite a los demás partidos burgueses, así como a la socialdemocracia, cierta legalidad. En otros países donde la burguesía dominante teme el próximo estallido de la revolución, el fascismo establece su monopolio político ilimitado, bien de golpe y porrazo, bien intensificando cada vez más el terror y el ajuste de cuentas con todos los.partidos y agrupaciones rivales, lo cual no excluye que el fascismo, en el momento en que se agudezca de un modo especial su situación, intente extender su base para combinar — sin alterar su carácter de clase — la dictadura terrorista abierta con una burda falsificación del parlamentarismo.

La subida del fascismo al poder no es un simple cambio de un gobierno burgués por otro, sino la sustitución de una forma estatal de la dominación de la burguesía — la democracia burguesa — por otra, por la dictadura terrorista abierta. Pasar por alto esta diferencia sería un error grave, que impediría al proletariado revolucionario movilizar a las amplías capas de los trabajadores de la ciudad y del campo para luchar contra la amenaza de la toma del poder por los fascistas, así como aprovechar las contradicciones existentes en el campo de la propia burguesía. Sin embargo, no menos grave y peligroso es el error de no apreciar suficientemente el significado que tienen para la instauración de la dictadura fascista las medidas reaccionarias de la burguesía que se intensifican actualmente en los países de la democracia burguesa, medidas que reprimen las libertades democráticas de los trabajadores, restringen y falsean los derechos del parlamento y agravan las medidas de represión contra el movimiento revolucionario.

Camaradas, no hay que representarse la subida del fascismo al poder de una forma tan simplista y llana como si un comité cualquiera del capital financiero tomase el acuerdo de implantar en tal o cual día la dictadura fascista. En realidad, el fascismo llega generalmente al poder en lucha recíproca, a veces enconada, con los viejos partidos burgueses o con determinada parte de éstos, en lucha incluso en el seno del propio campo fascista, que muchas veces conduce a choques armados, como hemos visto en Alemania, Austria y otros países. Todo esto, sin embargo, no disminuye la significación del hecho de que antes de la instauración de la dictadura fascista los gobiernos burgueses atraviesan habitualmente por una serie de etapas preparatorias y realizan una serie de medidas reaccionarias, que facilitan directamente el acceso del fascismo al poder. Todo el que no luche en estas etapas preparatorias contra las medidas reaccionarias de la burguesía y contra el creciente fas- cismo, no está en condiciones de impedir la victoria del fascismo, sino que por el contrario la facilitará.

Los jefes de la socialdemocracia encubrieron y ocultaron ante las masas el verdadero carácter de clase del fascismo y no llamaron a la lucha contra las medidas reaccionarias cada vez más graves de la burguesía. Sobre ellos pesa una gran responsabilidad histórica, por el hecho de que en los momentos decisivos de la ofensiva fascista una parte considerable de las masas trabajadoras de Alemania y de otra serie de países fascistas no reconociesen en el fascismo a la fiera sedienta de sangre del capital financiero, a su peor enemigo y que estas masas no estuvieran preparadas para hacerle frente.

¿De dónde emana la influencia del fascismo sobre las masas? El fascismo logra atraerse las masas, porque apela en forma demagógica a sus necesidades y exigencias más candentes. El fascismo no sólo azuza los prejuicios hondamente arraigados en las masas, sino que especula también con los mejores sentimientos de éstas, con su sentimiento de la justicia, y. a veces incluso con sus tradiciones revolucionarias. ¿ Por qué los fascistas alemanes, esos lacayos de la gran burguesía y enemigos mortales del socialismo se hacen pasar ante las masas por "socialistas", y presentan su subida al poder como una "revolución"? Porque se esfuerzan en explotar la fe en la revolución, la atracción del socialismo que vive en el corazón de las amplias masas trabajadoras de Alemania.

El fascismo labora al servicio de los intereses de los imperialistas más agresivos, pero ante las masas se presenta bajo la máscara de defensor de la nación ultrajada y apela al sentimiento nacional herido, como hizo, por ejemplo, el fascismo alemán que arrastró consigo las masas pequeño-burguesas con la consigna de "¡Contra Versalles!".

El fascismo aspira a la más desenfrenada explotación de las masas, pero se acerca a ellas con una demagogia anticapitalista, muy hábil, explotando el odio profundo de los trabajadores contra la burguesía rapaz, contra los bancos, los trusts y los magnates financieros, y lanzando las consignas más seductoras para el momento dado, para las masas que no han alcanzado una madurez política: en Alemania: "el bien común está por encima del bien particular"; en Italia: "nuestro Estado no es un Estado capitalista sino un Estado corporativo"; en el Japón: "por un Japón sin explotadores"; en los Estados Unidos: "por el reparto de las riquezas".

El fascismo entrega al pueblo a la voracidad de los elementos más corrompidos y venales, pero se presenta ante él con la reivindicación de un "gobierno honrado e insobornable". Especulando con la profunda desilusión de las masas sobre los gobiernos de la democracia burguesa, el fascismo se indigna hipócritamente ante la corrupción (véase, por ejemplo, el caso Barmat y Scularek en Alemania, el caso Staviski en Francia y otros).

El fascismo capta, en interés de los sectores más reaccionarios de la burguesía, a las masas decepcionadas que abandonan los viejos partidos burgueses. Pero impresiona a estas masas por la violencia de sus ataques contra los gobiernos burgueses, por su actitud irreconciliable frente a los viejos partidos de la burguesía.

Dejando atrás a todas las demás variedades de reacción burguesa, por su cinismo y sus mentiras, el fascismo adapta su demagogia a las particularidades nacionales de cada país e incluso a las particularidades de las diferentes capas sociales dentro de un mismo país.

Y las masas de la pequeña burguesía, incluso una parte de los obreros, llevados a la desesperación por la miseria, el paro forzoso y la inseguridad de su existencia, se convierten en víctimas de la demagogia social y chovinista del fascismo.

El fascismo llega al poder como el partido del asalto contra el movimiento revolucionario del proletariado, contra las masas populares en efervescencia, pero presenta su subida al poder como un movimiento "revolucionario" dirigido contra la burguesía en nombre de "toda la nación" y para "salvar a la nación". (Recordemos la "marcha" de Mussolini sobre Roma, la "marcha" de Pilsudski sobre Varsovia, la "revolución" nacionalsocialista de Hitler en Alemania, etc.)

Pero cualquiera que sea la careta con que se disfrace el fascismo, cualquiera que sea la forma en que se presente, cualquiera que sea el camino por el que suba al Poder, el fascismo es la más feroz ofensiva del capital contra las masas trabajadoras; el fascismo es el chovinismo más desenfrenado y la guerra de rapiña; el fascismo es la reacción feroz y la contrarrevolución; el fascismo es el peor enemigo de la clase obrera y de todos los trabajadores