LUCHANDO CONTRA EL FASCISMO DESDE TODAS LAS TRINCHERAS

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Canciones de Combate

lunes, 27 de agosto de 2012

Las masas populares son las creadoras de la historia


Las masas populares son, ante todo, las clases y capas sociales que ponen en movimiento la producción social y viven de su propio trabajo, es decir, son las masas trabajadoras. En su conjunto forman la inmensa mayoría de la sociedad. Qué clases y capas concretas integran las masas populares es cuestión que depende de la época, del carácter de la formación social. Por consiguiente, el empleo del término "masas populares" no significa en modo alguno el abandono de la visión de clase, de la necesidad de poner en claro el contenido concreto de clase del movimiento en el cual participan. La actividad de producción de las masas populares como condición decisiva de la vida y desarrollo de la sociedad. En la vida de la sociedad tiene un valor primordial la actividad de producción de las masas. Estas son las que crean los instrumentos de trabajo y los perfeccionan, acumulan hábitos de trabajo y los transmiten de generación en generación, las que producen todos los bienes materiales sin los que la sociedad sería incapaz de subsistir un solo día.
Cuando una formación económico-social sustituye a otra, la naturaleza de clase de los productores cambia, pero su labor fue siempre, ha sido y será una necesidad natural, la condición primera para que la sociedad exista. "... Por muchos que sean los cambios que se operen en las capas superiores, improductivas, de la sociedad -subraya Engels-, ésta no puede subsistir sin la clase de los productores. Por consiguiente, esta clase es necesaria en cualquier condición, aunque ha de venir un tiempo en el que no será ya clase y abarcará a la sociedad entera." El trabajo diario de millones de gentes que desarrollan la producción no se limita a asegurar a la sociedad todo cuanto necesita para su existencia; también crea la base material para la consecutiva sucesión de formaciones económico-sociales, es decir, para el avance y el progreso de la sociedad. La actividad de producción de las masas populares sería ya bastante para ver en ella a los genuinos creadores de la historia. Pero su papel en el desarrollo social no acaba ahí.

Las masas populares y la política. Las masas desempeñan un importante papel en la vida política. Sin su acción política resulta imposible concebir el propio desarrollo de la sociedad, y sobre todo las revoluciones sociales. Cualquiera que sea la clase que sube al poder como consecuencia de una revolución, su principal fuerza motriz fueron siempre las masas del pueblo.
En los períodos revolucionarios, la labor de creación de las masas populares se eleva a inusitadas alturas. "La revolución es el triunfo de los oprimidos y explotados -escribe Lenin-. Jamás la masa del pueblo es capaz de mostrarse tan activa creadora de los nuevos sistemas sociales como durante la revolución. En esos momentos el pueblo es capaz de realizar milagros... " No es menor el papel de las masas populares en las luchas de liberación nacional, cuando se trata de defender el país de invasores extranjeros, en las guerras justas. Las clases explotadoras se presentaron siempre como si tuvieran la exclusiva en la defensa de los intereses nacionales. Los hechos nos demuestran, sin embargo, que, a la hora de las grandes pruebas nacionales, quien decide no es el puñado de explotadores, sino el pueblo, las masas, que con las armas en la mano se levantan en defensa de la patria y luchan abnegadamente por su independencia. La lucha generosa y desinteresada de las grandes masas del pueblo ruso fue lo decisivo para liberar a su país del yugo tártaro y en la derrota de las tropas napoleónicas en 1812. Al heroísmo de los trabajadores deben su independencia nacional otros muchos países: Italia, que durante largo tiempo se halló sometida al yugo extranjero; Bulgaria, Serbia, Grecia y demás países balcánicos que sufrieron la dominación turca, etc. En nuestros días fueron las grandes masas de trabajadores las que salvaron a Europa de la esclavitud y derrotaron al fascismo. En esta victoria histórica correspondió un excepcional papel a los pueblos de la Unión Soviética, que soportaron sobre sus hombros la carga principal de la guerra antifascista. Gracias a la abnegación de las masas populares de las colonias y países dependientes, muchos de ellos se han sacudido ya el yugo a que estaban sometidos y otros se encuentran en vías de alcanzar la libertad y la independencia nacional.
En los períodos "pacíficos", el papel de las masas populares en la vida política de la sociedad explotadora no es tan evidente. Las clases dominantes ponen en juego todos los instrumentos de coerción física y espiritual -el ejército y la policía, la justicia y la religión, la Administración y la escuela- para reducir al mínimo el papel de las masas populares en política, para reprimir toda manifestación suya en este terreno o para orientarlas hacia cauces que no signifiquen un peligro para los intereses de los explotadores. Esto es una característica inseparable del régimen social basado en la explotación. El sometimiento de los trabajadores y la apropiación del fruto de su trabajo únicamente es posible cuando las masas están políticamente sojuzgadas, cuando en la vida política ha sido asegurada la dominación de las clases parasitarias. Por eso las masas trabajadoras sólo pueden orientar la política cuando el poder de los explotadores ha sido derribado. Esto no significa, empero, que las masas populares no cumplan función alguna mientras están sometidas a los capitalistas u otros explotadores. La política es un terreno de enconada lucha de clases, y sobre todo de lucha entre los explotadores y los explotados. Su resultado final depende no sólo de la voluntad de las clases dominantes, sino también del tesón y el empeño que los trabajadores pongan en la defensa de sus intereses, es decir, de la correlación real de fuerzas en esta lucha. Las masas populares, aun dentro del capitalismo, pueden influir sustancialmente sobre la política de la clase dominante, oponerse a la realización de los propósitos de las fuerzas reaccionarias y obligar a los gobernantes a hacer concesiones en muchos problemas de gran relieve de la política interior y exterior. Esta lucha política diaria, según se señalaba en el capítulo precedente, cumple un importante papel en el desarrollo de la sociedad. Papel de las masas populares en el progreso de la cultura. Cuando los ideólogos reaccionarios niegan a los trabajadores toda capacidad para una labor de creación, deforman de la manera más descarada el papel de las masas populares en el progreso de la cultura. La cultura espiritual, afirman, es fruto del trabajo de unos pocos "elegidos", sólo a un puñado de genios debe la humanidad sus avances en la ciencia, la literatura y el arte. Así, a primera vista, parece que tuvieran razón. En efecto, casi en todas las esferas de la creación espiritual podemos contar varias docenas de nombres -tales como Newton, Lomonósov y Einstein en física, Mendeleev y Bútlerov en química, Darwin y Michurin en biología, Shakespeare y Tolstoi en literatura, Beethoven y Chaikovski en música- sin los que resulta difícil inclusive imaginarnos la cultura moderna.
Los marxistas reconocen los méritos de los genios de la cultura, lo cual no quita para que vean claramente la inestimable aportación que en este terreno corresponde a las masas populares, a los trabajadores. Ellos son los que sentaron las bases de toda la cultura espiritual de la humanidad y crearon las condiciones para su progreso. Sabemos, por ejemplo, que la literatura y el arte fueron durante largo tiempo obra exclusiva del pueblo. Poemas épicos, romances, cuentos, tradiciones, refranes y canciones sirvieron de cimientos para la labor de escritores y poetas profesionales. De la misma manera, los trabajos de artesanía, las artes aplicadas y la arquitectura popular sirvieron de base para la ulterior creación de artistas y arquitectos. La artesanía sigue representando en nuestros tiempos un valor artístico propio y es fuente inagotable de figuras y de recursos representativos, así como de inspiración para escritores y artistas. La creación popular es lo que da origen a la forma nacional del arte y de la literatura en cada país. También es el pueblo el que sentó las bases de la ciencia. Son para nosotros motivo de admiración los sabios que descubren nuevas fuentes de energías y milagrosas vacunas, que inventan máquinas extraordinarias y materiales nuevos llamados a transformar nuestra vida. Pero no es menos asombrosa la hazaña de las masas populares que en su trabajo diario fueron arrancando poco a poco a la naturaleza sus primeros secretos, que aprendieron a obtener el fuego, a cultivar los cereales y a fundir el metal, que inventaron y perfeccionaron los primeros instrumentos de trabajo y reunieron las primeras nociones sobre los objetos y fenómenos que rodean al hombre. En las primeras etapas, las masas trabajadoras eran, pues, las que directamente creaban todos los valores culturales. La situación no podía por menos de cambiar cuando el trabajo intelectual se separa del trabajo manual, cuando la literatura, el arte y la ciencia -junto a la dirección de los asuntos públicos- se convierten en monopolio de las clases explotadoras dominantes y de las capas de la sociedad que se hallaban a su servicio. Todo un sistema de medidas, económicas y políticas, es puesto en juego para que las esferas principales del trabajo intelectual -sin exceptuar cuanto se refiere a la cultura- se conviertan en privilegio de los ricos. El apartamiento de las masas populares de la cultura, manteniéndolas en la ignorancia, se convirtió para los explotadores en una de tantas garantías de su dominación de clase. Todo esto ha limitado, como es lógico, la participación activa de las masas populares en el progreso de la ciencia, el arte y la literatura.
Los ideólogos de la burguesía contemporánea especulan sin tasa con este hecho. Según afirman, los trabajos intelectuales complejos, relacionados con la dirección de la política y la economía y con la labor creadora en el campo de la cultura, están únicamente al alcance de una "élite", es decir, de hombres escogidos que militan en las filas de las clases dominantes de la sociedad de explotación. A su vez, las masas populares son, para estos "teóricos", intelectualmente "inferiores" y capaces sólo para realizar un "grosero" trabajo físico. En realidad, la inteligencia y el talento no son un privilegio de clase. Lo que en la sociedad de explotación es, sí, privilegio es la posibilidad de que la inteligencia y el talento se revelen en el campo de la política, la ciencia, el arte y la literatura. Esta posibilidad en la sociedad de clases suele ser exclusiva de quienes proceden de familias acomodadas. Y es verdaderamente asombroso el vigor de la inteligencia, el talento y la voluntad de muchos miles de trabajadores que, aun dentro de una sociedad de explotación, han sabido abrirse camino y dejar huella en las esferas más diversas de la vida espiritual y en la política. La historia no es escasa en ejemplos. Newton y Lomonósov, hijos de campesinos, fueron grandes sabios. Abraham Lincoln, un simple leñador, desempeñó un señalado papel en la guerra civil de los Estados Unidos y fue elegido su presidente. El Camarada Stalin hijo de un zapatero llego a ser uno de los lideres de la union Sovietica.Máximo Gorki, salido de un medio urbano muy modesto, llegó a ser un eximio escritor. La relación podría continuarse indefinidamente. Pero por cada una de estas grandes figuras salidas del pueblo, cientos y miles de hombres de talento se perdieron en el anonimato. La historia de la sociedad de explotación es un verdadero cementerio de talentos frustrados por falta de posibilidades. Una de las formidables ventajas que el socialismo significa es que pone fin a esa insensata dilapidación del mejor caudal que la sociedad posee y que es el talento de sus hombres. El socialismo suprime todos los privilegios estamentales, políticos y económicos, con lo que crea las condiciones para el desarrollo completo y la racional utilización de las facultades humanas. Esto, de por sí, acelera intensamente el progreso en todos los sectores de la vida social. Importancia de la tesis marxista sobre el papel decisivo de las masas populares en la historia. La tesis que afirma el papel decisivo de las masas populares en el desarrollo social ocupa un importante lugar en la teoría del marxismo-leninismo. Es lo que proporciona a la ciencia de la sociedad la clave para comprender la marcha del proceso histórico y lo que salva el defecto sustancial de todas las teorías históricas anteriores a Marx, las cuales dejaban al margen la acción de las masas del pueblo. De este modo, el estudio de la sociedad se centra en la actividad de las masas populares y de las condiciones de su vida, sin lo cual es imposible comprender la marcha de la historia.
La acertada comprensión del papel de las masas populares en la historia sirve de guía en la labor práctica de los partidos marxistas-leninistas y de cada uno de sus miembros. De entre todas sus facetas, le ayuda a separar lo principal en el trabajo organizativo, ideológico y de educación que realizan en el seno de los obreros y de los trabajadores en general, para concentrar en ello la atención y las energías. La historia conoce un buen número de partidos, incluso entre los que se crearon para defender los intereses de los trabajadores, que desaparecieron de la palestra política por no haber comprendido el significado de este trabajo y no haber sabido agrupar en torno de ellos a las masas. Así, una de las causas del fracaso del partido "Voluntad del Pueblo" en Rusia fue que sus jefes no estimaban en su valor a las masas, confiando por entero en la labor de los "hombres dotados de espíritu crítico", mientras que la lucha contra los opresores la reducían al terror individual. La tesis de la teoría marxista-leninista acerca del pueblo como creador de la historia tiene gran valor para las propias masas trabajadoras. Esta tesis echa por tierra uno de los mitos más caros al corazón de todos los explotadores -el de que la sociedad humana lo debe todo a un puñado de elegidos, sin los cuales no podría vivir ni conocería el progreso-; con ello despierta la conciencia de las masas trabajadoras, las eleva a la lucha por su emancipación y robustece su fe en el triunfo y en la realización de los ideales de una sociedad en la que las propias masas serán dueñas absolutas de sus destinos. La doctrina marxista acerca del papel de las masas populares en la historia despierta a la vez entre los trabajadores un profundo sentido de responsabilidad por la suerte común. Les hace ver que no hay que confiar en ningún "salvador", que quien únicamente puede emancipar a los pueblos del yugo y reformar la sociedad en consonancia con las aspiraciones de la mayoría del género humano son los propios trabajadores

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