LUCHANDO CONTRA EL FASCISMO DESDE TODAS LAS TRINCHERAS

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Canciones de Combate

martes, 21 de mayo de 2013

La dialéctica como método de conocimiento y transformación del mundo


La dialéctica materialista revela las leyes más generales de desarrollo de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento humano, proporcionando a los hombres un método científico de conocimiento, y también apoyándose en ese conocimiento, de transformación práctica del mundo real. Valor de la dialéctica para la ciencia y la práctica.
Las leyes de la dialéctica, en virtud de su carácter universal, tienen valor en cuanto a las cuestiones de método, son indicaciones valederas para la investigación, jalones que orientan en el camino del
conocimiento. En efecto, si en el mundo transcurre todo según las leyes de la dialéctica, para comprender cualquier fenómeno hay que enfocarlo desde ese ángulo de mira. Sabiendo cómo se produce el desarrollo, podemos conocer cómo es preciso estudiar la realidad, siempre sujeta a cambio, y cómo hay que obrar para modificarla. Tal es el formidable valor de la dialéctica para la ciencia y para la transformación práctica del mundo. La dialéctica materialista, ciertamente, no puede suplantar a las distintas ciencias y resolver por ellas los problemas que les son propios y específicos. No obstante, cualquier teoría científica es un reflejo del mundo objetivo, es al mismo tiempo síntesis y generalización de los datos que proporciona la experiencia, presupone el empleo de conceptos generales; y el arte de operar con ellos es lo que la dialéctica enseña. Es verdad que incluso el investigador que no conoce la dialéctica puede, siguiendo la lógica de los datos que estudia, llegar a conclusiones acertadas. Pero la aplicación consciente del método dialéctico le presta una ayuda inestimable y facilita su trabajo. Las proposiciones y leyes de la dialéctica materialista no derivan de los datos de una u otra ciencia tomada separadamente, sino que constituyen la generalización de la historia entera del conocimiento del mundo. El conocimiento de la dialéctica permite al investigador, cuando resuelve problemas específicos de la ciencia concreta que le ocupa, mantenerse a la altura debida en cuanto al método científico y a la visión del mundo, con lo que su estudio no queda divorciado de la experiencia general de todas las ciencias y de toda la práctica social. La dialéctica agudiza nuestra visión cuando tratamos de estudiar los hechos y las leyes de la realidad. Proporciona a la mente del hombre de ciencia, del político, del técnico, del maestro o del artista perspicacia y la agilidad y capacidad suficientes para captar los nuevos fenómenos, que les son tan necesarias como el aire que respiran. Emancipa también la mente de toda clase de dogmas, prejuicios, opiniones preconcebidas y supuestas "verdades eternas", que atan el pensamiento y frenan la marcha del progreso científico. La dialéctica enseña a prestar atención a la vida, a no estancarse en el pasado, a ver lo nuevo y a ir siempre adelante. La dialéctica materialista significa el espíritu mismo de la investigación científica, el no conformarse nunca con los conocimientos adquiridos, la eterna inquietud, la aspiración siempre viva de alcanzar la verdad, de penetrar cada vez más profundamente en el conocimiento de las cosas.
La dialéctica excluye todo subjetivismo, estrechez y visión unilateral, proporciona una amplia noción del mundo y acostumbra a abarcar en todos los sentidos el fenómeno que se estudia. Obliga a examinar las cosas objetivamente, en todos sus aspectos, en su movimiento y desarrollo y en relación con las transformaciones recíprocas. Enseña a ver no sólo lo externo, sino también lo interno, a tomar por igual en consideración el contenido y la forma del fenómeno, a no limitarse a describir lo que sale a la superficie y penetrar cada vez más en la esencia, aunque sin olvidar que lo externo es también esencial y no hay que despreciarlo. La dialéctica atrae la atención hacia las tendencias contrarias que se descubren en cada fenómeno en desarrollo; en lo mutable, diferencia lo estable, pero en lo que parece inmutable advierte el germen de futuros cambios.
La dialéctica, escribió Lenin, es "el conocimiento vivo y multilateral (con un eterno incremento del número de aspectos), con una infinidad de matices en cuanto a la visión, a la aproximación a la realidad..." El estudio de la dialéctica y su aplicación es un poderoso instrumento educativo. La dialéctica proporciona un modo específico de pensar y un peculiar estilo de trabajo que se oponen al subjetivismo, al estancamiento, al dogmatismo, y que se hacen eco a lo nuevo, a lo que crece y a lo avanzado. La dialéctica es la verdadera alma del marxismo. El estudio de la dialéctica materialista presta inapreciable ayuda no sólo al hombre de ciencia o al político, sino a cualquiera que desee calar hondo en los acontecimientos que se producen a su alrededor y participar conscientemente en la vida social. Hoy día, los hombres de ciencia avanzados -bajo la presión del propio desarrollo de la ciencia y de la vida social- comienzan a desprenderse cada vez más de sus prejuicios con relación a la dialéctica y a comprender el incalculable valor que ésta tiene para la ciencia y la vida. Aplicación creadora de la dialéctica. La aplicación acertada de la dialéctica en la ciencia y en el quehacer práctico está muy lejos de ser una empresa fácil. La dialéctica no es un cuestionario que proporcione respuestas escritas a todas las preguntas que puedan formular la ciencia y la práctica, sino una guía para la acción, algo vivo, flexible a la vida y a su espíritu. Las leyes y tesis de la dialéctica no pueden ser concebidas como esquemas a los que arbitrariamente sea posible "ajustar" los hechos de la realidad. Esta es una visión equivocada, escolástica y dogmática.
Las leyes de la dialéctica son universales, valen para el desarrollo de todas las cosas y fenómenos. Mas al propio tiempo hay que tener presente que actúan de diversa manera en las distintas esferas del mundo material, en procesos cualitativamente distintos. En el mundo orgánico obran en forma diferente a como lo hacen en la naturaleza muerta; en el desarrollo de la sociedad no tienen el mismo carácter que en la evolución de las especies; en la vida de la sociedad socialista se manifiestan de otro modo que dentro de la sociedad capitalista. Para la aplicación de la dialéctica en el proceso del conocimiento y en la actividad práctica no basta con asimilar sus proposiciones, sino que es necesario un profundo estudio de los hechos concretos y circunstancias de cada problema. Sólo el análisis más atento y detallado de cada situación concreta nos puede revelar cómo y de qué manera se manifiestan las leyes dialécticas en la esfera y el caso que nos ocupa, cómo hemos de valorar la situación y qué camino hemos de seguir para alcanzar el éxito. De ahí que la aplicación de la dialéctica sea siempre una tarea de creación. En este sentido nos ayudan los excelentes ejemplos de aplicación del método de la dialéctica materialista que encontramos en las obras de los creadores del marxismo-leninismo -de Marx, Engels y Lenin- y en las resoluciones y actuación del Partido Comunista de la Unión Soviética y demás Partidos Comunistas y Obreros. El Partido Comunista de la Unión Soviética y otros partidos marxistas han conseguido grandes victorias. Una de las razones principales de que así fuera reside en que los partidos marxistas tienen en cuenta para su política y su labor práctica el método de la dialéctica materialista, que ellos desarrollan con un espíritu creador. El desviarse del materialismo dialéctico, el olvido de sus leyes y tesis, han conducido y conducen, en fin de cuentas, a fracasos tanto en el análisis teórico como en la actividad práctica. En la Declaración de la Conferencia de representantes de los Partidos Comunistas y Obreros de los países socialistas, celebrada en Moscú del 14 al 16 de noviembre de 1957, se dice con toda razón:
"Si un partido político marxista no examina los problemas partiendo de la dialéctica y del materialismo, eso conducirá a criterios unilaterales y al subjetivismo, a la petrificación de las ideas, al divorcio de la práctica y a la incapacidad para proporcionar el correspondiente análisis de las cosas y fenómenos, a errores revisionistas o dogmáticos y a equivocaciones en política."
La dialéctica, además de ser un método en el estudio de la realidad, orienta para la transformación revolucionaria de esa realidad. Siempre subraya el valor de una actitud eficaz y activa frente al mundo que nos rodea. En la práctica -en el trabajo, en la lucha de clases y en la construcción del comunismo- es donde son sometidas a prueba las tesis y leyes de la dialéctica materialista. La práctica proporciona el material más valioso para los nuevos avances de la dialéctica; permite concretar sus proposiciones y alcanzar un conocimiento más amplio y profundo de sus leyes. Por ello, la aplicación creadora de la dialéctica marxista consiste, lo primero de todo, en utilizarla como instrumento de labor práctica, como medio para la transformación de la vida.

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