LUCHANDO CONTRA EL FASCISMO DESDE TODAS LAS TRINCHERAS

LUCHANDO CONTRA EL FASCISMO DESDE TODAS LAS TRINCHERAS

Canciones de Combate

viernes, 16 de febrero de 2018

Mi Patria Digna



La Rueda de la historia sigue su curso histórico y nos convoca a la Unidad de los Patriotas, el imperialismo afila sus garras de nuevo contra la tierra de Bolívar, vemos como los cóndores de la guerra sobrevuelan y se reúnen con sus perros falderos en el territorio, la reagruapación de fuerzas del imperio en el continente busca cercarnos, busca callarnos y derrumbar definitivamente el sueño de emancipación que comenzó hace mas de 200 años atrás y que ha costado bastante sangre, el escenario se ve servido. pero....... ellos olvidan algo, Venimos con la carga histórica de las luchas de Andresote que apunta de machete dio su vida para crear esa chispa libertaria, Somos herederos del Pensamiento y la Acción Bolivariana, cuando en el año 1818 Nuestro Libertador dio una clase magistral y elevo el espíritu de un Pueblo en defensa contra un imperio que estaba naciendo "Lo mismo es para Venezuela combatir contra España que contra el mundo entero, si todo el mundo la ofende” Seguimos la Bandera de las Tropas de Zamora que al toque del Clarín gritaban "Tierra Y Hombres Libres" luego después de tanto tiempo sufriendo los latigazos del imperialismo un grupo de Soldados Patriotas tomaron el Cielo por Asalto liderado por un Gigante, un hombre de Acero como pocos, y un "Por ahora" se convirtió en el camino para nuestra liberación, Somos esos mismos, venimos con el huracán de la Rebeldía en Nuestras venas, que se atreva el imperialismo y sus lacayos a intentar mancillar nuestro suelo Patrio, la tumba del capitalismo se extenderá por todo el continente, no estamos solos en esta lucha. La hora de los Pueblo es ahora y el tiempo de matar al imperio es ya.

La rueda de la historia sigue girando!!! 

@Stalincandanga

lunes, 14 de agosto de 2017

La Patria no se vende, la Patria se defiende

"Por fortuna se ha visto con frecuencia, un puñado de hombres libres vencer a imperios poderosos”,
 Simón Bolívar




Desde nuestro corazón de patriotas, nuestro corazón Bolivariano y nuestro orgullo Chávista permanecemos firmes a las tradiciones anti-imperialista de nuestro pensamiento libertario, en estos momentos donde no esta permitido vacilar y cuando en contra de nuestra Patria hace retumbar los tambores de guerra, nosotros dignos herederos de las glorias de nuestros Libertadores nos plantamos cara contra la arremetida imperial y decimos desde lo profundo de nuestra tierra NO PASARAN, las intenciones del fascismo y las pretensiones imperiales NO PASARAN, no es casual los ataques sistemáticos de algunos gobiernos lacayos de la región en contra nuestra, no es casual como la oposición apátrida se coloca del lado de las agresiones y llamen abiertamente a una intervención militar, todo obedece a los planes del imperialismo en agredir sistemáticamente a nuestro proceso de liberación nacional, desde esta trinchera y desde cualquier espacio donde tengamos que defender nuestra amada Patria lo haremos, como dijo nuestro padre Bolívar "Lo mismo es para Venezuela combatir contra España que contra el mundo entero, si todo el mundo la ofende".

miércoles, 26 de abril de 2017

De la primera declaración de la Habana, a la primera declaración de Caracas




Ya por allá en los años 60 la heroica tierra Cubana lanzaba el grito antimperialista de la boca de gran Fidel Castro, contra la aptitud injerencista de los Estados Unidos,la cual utilizando sus tentáculos dentro de la Organización de Estados Americanos(OEA) apuntaba sus armas hacia la heroica resistencia de un pueblo que luchaba por su emancipación, la dignidad de Cuba prevaleció y el tiempo absolvió con la verdad a nuestro hermano Pueblo, hoy a 57 años de este grito libertario, el Pueblo de Bolívar lucha contra los mismos tentáculos, contra las mismas artimañas la cual utilizo el imperialismo, hoy vuelve a atacar la tierra de Chávez, plantamos cara contra la arremetida injerencista y terrorista de los EEUU, hoy plantamos cara y declaramos desde Caracas cuna de nuestro Libertador,desde nuestra Patria cuna de Gigantes Héroes, le decimos al imperialismo que este Pueblo nunca se arrodillara ante sus intenciones, somos hijos de Libertadores por nuestra sangre corre el Indio Libertario, el negro que lucha por su libertad, el pasado sigue representando a la muerte, a la tortura, a la barbarie, el Socialismo es la vida, la Emancipación y la lucha por la Solidaridad de Nuestros Pueblos, nuestra lucha sigue siendo por la verdadera Independencia, 200 años de resistencia contra un imperio nos forjo luchadores, Somos Hijos de un Gigante HUGO CHÁVEZ seguimos gritando BASTA y seguimos avanzando como gigantes.


Hoy les decimos NO PASARAN!!! ESTA TIERRA ES LIBRE y SEGUIREMOS SIENDO LIBRES.

Caracas 2017
Colectivo Patria Zurda
Con Nicolas pá lo que Salga!!!

jueves, 6 de octubre de 2016

El ganar ganar del imperialismo en Colombia


Para eliminar la inevitabilidad de las guerras hay que destruir el imperialismo. Stalin

Me atrevo a escribir unas líneas sin ser analista político o sesudo  analista internacional, escribo desde la dialéctica de la calle, desde la desconfianza al imperialismo, como cuando el Che decía "Al imperialismo ni tantito así" es mi visión corta sobre los resultados del plebiscito realizado en la hermana Colombia días atrás, donde la opción del NO "Sorpresivamente" obtuvo la victoria, encierro en comillas porque para lo que muchos pudo parecer una sorpresa es prácticamente la forma como el imperialismo con sus lacayos locales movió sus fichas en una batalla donde la burguesía aposto al ganar ganar, donde la primera opción era la victoria del  NO, enumerare algunos puntos

1 La anticampaña de santos
por parte del aparato comunicacional del Estado Colombiano la campaña fue casi nula, donde la gran fuerza de movilización por la opción del SI fue trabajada de una manera titánica por los movimientos de izquierda y desde el lado estatal fue nulo, Santos no es el tonto que muchos imaginan él es una ficha del imperialismo norteamericano nunca olvidemos eso.

2 Uribe y sus cuentos del lobo
La campaña del varito no fue en contra la paz, su centro fue (como al igual que en españa) utilizar el miedo como arma política, no es nuevo, en su mandato los falsos positivos fueron su bandera extrajudicial, revivió los falsos positivos esta vez como campaña política.


Coloco estos 2 ejemplos para comparar lo incauto que podemos llegar hacer, santos en su discurso cual Pilatos se lavo las manos diciendo "Esta decisión democrática no debe dañar la estabilidad", recordemos "democracia burguesa" la cual defiende los intereses de la burguesía no a los intereses reales del Pueblo luego agrego "Mañana mismo convocaré a todas las fuerzas políticas, en particular a las que se manifestaron por el ‘No’, para escucharlas y abrir espacios de diálogo para determinar el camino a seguir” sellando así el pacto con su misma clase, esa reunión fue el chocar de copas de los guerristas el santos que bombardeo Ecuador junto al que fuese su jefe directo dicho año , esto no es casual dejemos de ser incautos en la política las casualidades no existen, las causalidades están al día a día, santos queda como el presidente nobel de la paz, uribe como el defensor de los DDHH, su estrategia fue una sola el ganar ganar de la burguesía y el perder perder para la insurgencia. Que nos queda Resistir! no bajar la guardia y así como en Marquetalia combatir hasta Vencer!!!

sábado, 1 de octubre de 2016

Fortaleced la combatividad de la clase obrera

Por: J. V. Stalin


Tomado de http://odiodeclase.blogspot.com.es/

Empecemos por la primera cuestión. La peculiaridad característica del momento que estamos viviendo consiste en que llevamos ya doce años edificando en unas condiciones de desarrollo pacífico.

Digo desarrollo pacífico, no sólo en el sentido de que no hay guerra con los enemigos exteriores, sino también en el sentido de que no hay elementos de guerra civil en el interior del país. Eso es lo que nosotros llamamos condiciones de desarrollo pacífico de nuestra edificación.

Sabéis que combatimos tres años contra los capitalistas del mundo entero para conquistar estas condiciones de desarrollo pacífico. Sabéis que conquistamos esas condiciones y que consideramos esta circunstancia como nuestra mayor realización. Pero, camaradas, toda conquista, incluida ésta, tiene también sus lados negativos. Las condiciones de desarrollo pacífico no han pasado en balde para nosotros. Han impreso su sello en nuestro trabajo, en nuestros funcionarios, en su psicología. En estos cinco años hemos avanzado sin tropiezos, como un tren por sus rieles. Debido a ello, en muchos de nuestros funcionarios se ha creado la mentalidad de que todo marchará como sobre ruedas, de que vamos montados en un tren expreso, por decirlo así, y que, sin necesidad de transbordos, avanzamos directamente hacia el socialismo.

Sobre esta base ha nacido la teoría de la «espontaneidad», la teoría de que «todo saldrá bien», la teoría de que «todo se arreglará» por sí solo, de que en el país no hay clases, nuestros enemigos se han apaciguado y todo marchará a las mil maravillas. De aquí cierta tendencia a la inercia, al letargo.

Pues bien, esta psicología del letargo, esta psicología de la «espontaneidad» en el trabajo es, precisamente, lo que constituye el lado negativo del período de desarrollo pacífico.

¿En qué consiste el peligro de ese estado de ánimo? En que echa tierra a los ojos de la clase obrera, le impide distinguir a sus enemigos, la adormece con jactanciosos discursos acerca de la debilidad de nuestros enemigos y mina su combatividad.

No debemos consolarnos con el hecho de que en el Partido hay un millón de militantes, en el Komsomol dos millones y en los sindicatos diez y que, de esta manera, lo tenemos todo asegurado para la victoria definitiva sobre nuestros enemigos. Eso es erróneo, camaradas. La historia dice que los mayores ejércitos sucumbieron por haberse engreído, por creer demasiado en sus fuerzas, por menospreciar demasiado las fuerzas de sus enemigos, por haberse aletargado, haber perdido su combatividad y haberse dejado pillar por sorpresa en los momentos críticos.

El mayor de los partidos puede ser pillado por sorpresa, el mayor de los partidos puede sucumbir si no toma en consideración las enseñanzas de la historia, si no forja, día tras día, la combatividad de su clase. Ser pillado por sorpresa es muy peligroso, camaradas. Ser pillado por sorpresa significa ser víctima de «eventualidades», víctima del pánico ante el enemigo. Y el pánico lleva a la descomposición, a la derrota, a la muerte.

Podría citaros muchos ejemplos de la vida de nuestros ejércitos durante la guerra civil, cuando pequeños destacamentos aniquilaban a grandes unidades, que no tenían la necesaria combatividad.

Podría contaros que en 1920 tres divisiones de caballería, que constaban por lo menos de cinco mil sables, fueron derrotadas y puestas en desordenada fuga por un batallón de infantería. Y eso ocurrió exclusivamente, porque las divisiones de caballería, pilladas por sorpresa, fueron víctimas del pánico ante un enemigo que no conocían, que era muy poco numeroso y al que hubiesen podido aplastar de un solo golpe si las divisiones no se hubieran encontrado primero en un estado de letargo y, luego, de pánico, de desconcierto.

Lo mismo hay que decir de nuestro Partido, de nuestro Komsomol, de nuestros sindicatos, de nuestras fuerzas en general. No es cierto que no tengamos ya enemigos de clase, que hayan sido batidos y eliminados.

No, camaradas, nuestros enemigos de clase viven. Y no sólo viven, sino que crecen, tratando de actuar Contra el Poder Soviético, Así lo evidencian las dificultades de este invierno en los acopios, cuando los elementos capitalistas del campo intentaron desbaratar la política del Poder Soviético.

Así lo evidencia el asunto de Shajti, expresión de acciones conjuntas del capital internacional y de la burguesía de nuestro país contra el Poder Soviético.

Así lo evidencian numerosos hechos de la política interior y exterior, hechos que conocéis y en los que no vale la pena extenderse aquí.

No se puede callar la existencia de esos enemigos de la clase obrera. Es criminal presentar más débiles de lo que son las fuerzas de los enemigos de clase de la clase obrera. No se puede silenciar todo eso particularmente ahora, en el período de nuestro desarrollo pacífico, cuando la teoría del letargo y de la «espontaneidad», que mina la combatividad de la clase obrera, encuentra cierto terreno abonado.

La inmensa importancia educativa de la crisis de acopios y del asunto de Shajti consiste en que han sacudido a todas nuestras organizaciones, han quebrantado la teoría de la «espontaneidad» y han subrayado una vez más la existencia de enemigos de clase, que viven, que no duermen, y contra los cuales hay que robustecer las fuerzas de la clase obrera, su vigilancia, su espíritu revolucionario y su combatividad.

De aquí la tarea inmediata del Partido, la línea política en su trabajo cotidiano: elevar la combatividad de la clase obrera contra sus enemigos de clase.

No se puede menos de señalar que el presente Congreso del Komsomol y, particularmente, «Komsomólskaia Pravda», han abordado más de cerca que nunca esta tarea. Sabéis que en los discursos de los oradores, lo mismo que en los artículos de «Komsomólskaía Pravda», se señala la importancia de esta tarea. Eso está muy bien, camaradas. Únicamente es necesario que esa tarea no se considere temporal y efímera, porque la tarea de reforzar la combatividad del proletariado es una tarea que debe inspirar todo nuestro trabajo mientras haya clases en el país y mientras exista el cerco capitalista.

miércoles, 25 de mayo de 2016

EL CARÁCTER DE CLASE DEL FASCISMO


Escrito por: Jorge Dimitrov (Informe ante el VII Congreso de la Internacional Comunista, 2 de Agosto de 1935)

El fascismo en el poder, camaradas, es la dictadura terrorista descarada de los elementos más reaccionarios, más chovinistas y más imperialistas del capital financiero.

La variedad más reaccionaria del fascismo es el fascismo de tipo alemán. Tiene la osadía de llamarse nacionalsocialismo, a pesar de no tener nada de común con el socialismo. El fascismo alemán no es solamente un nacionalismo burgués, es un chovinismo bestial. Es el sistema de gobierno del bandidaje político, un sistema de provocaciones y torturas contra la clase obrera y los elementos revolucionarios del campesinado, de la pequeña burguesía y de los intelectuales. Es la crueldad y la barbarie medievales, la agresividad desenfrenada contra los demás pueblos y países. El fascismo alemán actúa como pelotón de choque de la contrarrevolución internacional, como incendiario principal de la guerra imperialista, como iniciador de la cruzada contra la Unión Soviética, la gran patria de los trabajadores de todo el mundo.

El fascismo no es una forma de Poder estatal que esté, como se pretende, "por encima de ambas clases, del proletariado y de la burguesía", como ha afirmado por ejemplo,Otto Bauer. V No es "la pequeña burguesía insurreccionada que se ha apoderado del aparato del Estado", como declara el socialista inglés Brailsford. No. El fascismo no es un poder situado por encima de las clases, ni el poder de la pequeña burguesía o del lumpen proletariado sobre el capital financiero. El fascismo es el poder del propio capital financiero. Es la organización del ajuste de cuentas terrorista con la clase obrera y la parte revolucionaria de los campesinos y de los intelectuales. El fascismo en política exterior es el chovinismo en su forma más brutal que cultiva un odio bestial contra los demás pueblos.

Hay que recalacar de un modo especial este carácter verdadero del fascismo porque el disfraz de la demagogia social ha dado al fascismo en una serie de países la posibilidad de arrastrar consigo a las masas de la pequeña burguesía, sacadas de quicio por la crisis e incluso a algunos sectores de las capas más atrasadas del proletariado, que jamás hubieran seguido al fascismo si hubiesen comprendido su verdadero carácter de clase, su verdadera naturaleza.

El desarrollo del fascismo y la propia dictadura fascista revisten en los distintos países formas diferentes, según las condiciones históricas, sociales y económicas, las particularidades nacionales y la posición internacional de cada país. En unos países, principalmente allí donde el fascismo no cuenta con una amplia base de masas, y donde la lucha entre los distintos grupos en el campo de la propia burguesía fascista es bastante dura, el fascismo no se decide inmediatamente a acabar con el parlamento y permite a los demás partidos burgueses, así como a la socialdemocracia, cierta legalidad. En otros países donde la burguesía dominante teme el próximo estallido de la revolución, el fascismo establece su monopolio político ilimitado, bien de golpe y porrazo, bien intensificando cada vez más el terror y el ajuste de cuentas con todos los.partidos y agrupaciones rivales, lo cual no excluye que el fascismo, en el momento en que se agudezca de un modo especial su situación, intente extender su base para combinar — sin alterar su carácter de clase — la dictadura terrorista abierta con una burda falsificación del parlamentarismo.

La subida del fascismo al poder no es un simple cambio de un gobierno burgués por otro, sino la sustitución de una forma estatal de la dominación de la burguesía — la democracia burguesa — por otra, por la dictadura terrorista abierta. Pasar por alto esta diferencia sería un error grave, que impediría al proletariado revolucionario movilizar a las amplías capas de los trabajadores de la ciudad y del campo para luchar contra la amenaza de la toma del poder por los fascistas, así como aprovechar las contradicciones existentes en el campo de la propia burguesía. Sin embargo, no menos grave y peligroso es el error de no apreciar suficientemente el significado que tienen para la instauración de la dictadura fascista las medidas reaccionarias de la burguesía que se intensifican actualmente en los países de la democracia burguesa, medidas que reprimen las libertades democráticas de los trabajadores, restringen y falsean los derechos del parlamento y agravan las medidas de represión contra el movimiento revolucionario.

Camaradas, no hay que representarse la subida del fascismo al poder de una forma tan simplista y llana como si un comité cualquiera del capital financiero tomase el acuerdo de implantar en tal o cual día la dictadura fascista. En realidad, el fascismo llega generalmente al poder en lucha recíproca, a veces enconada, con los viejos partidos burgueses o con determinada parte de éstos, en lucha incluso en el seno del propio campo fascista, que muchas veces conduce a choques armados, como hemos visto en Alemania, Austria y otros países. Todo esto, sin embargo, no disminuye la significación del hecho de que antes de la instauración de la dictadura fascista los gobiernos burgueses atraviesan habitualmente por una serie de etapas preparatorias y realizan una serie de medidas reaccionarias, que facilitan directamente el acceso del fascismo al poder. Todo el que no luche en estas etapas preparatorias contra las medidas reaccionarias de la burguesía y contra el creciente fas- cismo, no está en condiciones de impedir la victoria del fascismo, sino que por el contrario la facilitará.

Los jefes de la socialdemocracia encubrieron y ocultaron ante las masas el verdadero carácter de clase del fascismo y no llamaron a la lucha contra las medidas reaccionarias cada vez más graves de la burguesía. Sobre ellos pesa una gran responsabilidad histórica, por el hecho de que en los momentos decisivos de la ofensiva fascista una parte considerable de las masas trabajadoras de Alemania y de otra serie de países fascistas no reconociesen en el fascismo a la fiera sedienta de sangre del capital financiero, a su peor enemigo y que estas masas no estuvieran preparadas para hacerle frente.

¿De dónde emana la influencia del fascismo sobre las masas? El fascismo logra atraerse las masas, porque apela en forma demagógica a sus necesidades y exigencias más candentes. El fascismo no sólo azuza los prejuicios hondamente arraigados en las masas, sino que especula también con los mejores sentimientos de éstas, con su sentimiento de la justicia, y. a veces incluso con sus tradiciones revolucionarias. ¿ Por qué los fascistas alemanes, esos lacayos de la gran burguesía y enemigos mortales del socialismo se hacen pasar ante las masas por "socialistas", y presentan su subida al poder como una "revolución"? Porque se esfuerzan en explotar la fe en la revolución, la atracción del socialismo que vive en el corazón de las amplias masas trabajadoras de Alemania.

El fascismo labora al servicio de los intereses de los imperialistas más agresivos, pero ante las masas se presenta bajo la máscara de defensor de la nación ultrajada y apela al sentimiento nacional herido, como hizo, por ejemplo, el fascismo alemán que arrastró consigo las masas pequeño-burguesas con la consigna de "¡Contra Versalles!".

El fascismo aspira a la más desenfrenada explotación de las masas, pero se acerca a ellas con una demagogia anticapitalista, muy hábil, explotando el odio profundo de los trabajadores contra la burguesía rapaz, contra los bancos, los trusts y los magnates financieros, y lanzando las consignas más seductoras para el momento dado, para las masas que no han alcanzado una madurez política: en Alemania: "el bien común está por encima del bien particular"; en Italia: "nuestro Estado no es un Estado capitalista sino un Estado corporativo"; en el Japón: "por un Japón sin explotadores"; en los Estados Unidos: "por el reparto de las riquezas".

El fascismo entrega al pueblo a la voracidad de los elementos más corrompidos y venales, pero se presenta ante él con la reivindicación de un "gobierno honrado e insobornable". Especulando con la profunda desilusión de las masas sobre los gobiernos de la democracia burguesa, el fascismo se indigna hipócritamente ante la corrupción (véase, por ejemplo, el caso Barmat y Scularek en Alemania, el caso Staviski en Francia y otros).

El fascismo capta, en interés de los sectores más reaccionarios de la burguesía, a las masas decepcionadas que abandonan los viejos partidos burgueses. Pero impresiona a estas masas por la violencia de sus ataques contra los gobiernos burgueses, por su actitud irreconciliable frente a los viejos partidos de la burguesía.

Dejando atrás a todas las demás variedades de reacción burguesa, por su cinismo y sus mentiras, el fascismo adapta su demagogia a las particularidades nacionales de cada país e incluso a las particularidades de las diferentes capas sociales dentro de un mismo país.

Y las masas de la pequeña burguesía, incluso una parte de los obreros, llevados a la desesperación por la miseria, el paro forzoso y la inseguridad de su existencia, se convierten en víctimas de la demagogia social y chovinista del fascismo.

El fascismo llega al poder como el partido del asalto contra el movimiento revolucionario del proletariado, contra las masas populares en efervescencia, pero presenta su subida al poder como un movimiento "revolucionario" dirigido contra la burguesía en nombre de "toda la nación" y para "salvar a la nación". (Recordemos la "marcha" de Mussolini sobre Roma, la "marcha" de Pilsudski sobre Varsovia, la "revolución" nacionalsocialista de Hitler en Alemania, etc.)

Pero cualquiera que sea la careta con que se disfrace el fascismo, cualquiera que sea la forma en que se presente, cualquiera que sea el camino por el que suba al Poder, el fascismo es la más feroz ofensiva del capital contra las masas trabajadoras; el fascismo es el chovinismo más desenfrenado y la guerra de rapiña; el fascismo es la reacción feroz y la contrarrevolución; el fascismo es el peor enemigo de la clase obrera y de todos los trabajadores

jueves, 5 de mayo de 2016

¿Qué ofrece a las masas el fascismo victorioso?

J. Dimitrov

El fascismo prometió a los obreros un «salario justo», en realidad les colocó a un nivel de vida aun más bajo, más miserable. Prometió trabajo a los parados; en realidad les proporcionó mayores torturas de hambre y trabajo forzado de esclavos. En realidad, el fascismo convierte a los obreros y a los parados en parias de la sociedad capitalista, desprovistos de todo derecho, destruye sus sindicatos, les arrebata el derecho a la huelga y de prensa obrera, los enrola por la fuerza en las organizaciones fascistas, les roba los fondos de los seguros sociales, convierte las fábricas y los talleres en cuarteles, donde reina el despotismo desenfrenado de los capitalistas.

El fascismo prometió a la juventud trabajadora abrirle un camino ancho hacia un porvenir esplendoroso. En realidad, trajo a la juventud despidos en masa de las empresas, campamentos de trabajo y ejercicios militares incesantes con vistas a una guerra de conquista.

El fascismo prometió a los empleados, a los pequeños funcionarios, a los intelectuales, asegurarles la existencia, acabar con la omnipotencia de los trusts y con la especulación del capital bancario. En realidad, los lanzó a una mayor desesperación e inseguridad en el día de mañana, los somete a una nueva burocracia formada por sus partidarios más obedientes, crea una dictadura insoportable de los trusts, siembra en proporciones nunca vistas la corrupción y la descomposición.

El fascismo prometió a los campesinos arruinados y depauperados acabar con el vasallaje de las deudas, suprimir el pago de las rentas e incluso expropiar sin inemnización la tierra de los terratenientes en favor de los campesinos sin tierra y arruinados. En realidad, entrega al campesinado trabajador a la esclavitud sin precedentes de los trusts y del aparato del Estado fascista y aumenta hasta lo indecible la explotación de las masas fundamentales del campesinado por los grandes terratenientes, los bancos y los usureros.

"Alemania será un país campesino, o no perdurará", declaró solemnemente Hitler. ¿Pero qué han obtenido los campesinos de Alemania bajo Hitler? ¿Una moratoria que ya está derogada? ¿O la ley que, regulando el régimen hereditario de las haciendas campesinas, expulsa del campo a millones de hijos e hijas de campesinos y los convierte en mendigos? Los braceros del campo se ven convertidos en semisiervos, a los que se ha arrebatado incluso el derecho elemental de libre desplazamiento. Al campesinado trabajador se le ha despojado de la posibilidad de vender los productos de su hacienda en el mercado.

¿Y en Polonia?

«El campesino polaco -escribe el periódico Chas- emplea métodos y medios que sólo se aplicaron seguramente en los tiempos de la Edad Media: conserva el fuego en la estufa y se lo presta a sus vecinos, divide en varias partes las cerillas. Los campesinos se dan unos a otros los restos de jabón negro. Hierven los barriles de arenques para obtener agua salada. Esto no es ningún cuento, sino la verdadera situación reinante en el campo, de la que cualquiera puede convencerse por sí mismo».

¡Y esto, camaradas, no lo escribe ningún comunista, sino un periódico reaccionario polaco!

Pero no es todo, no mucho menos. Día tras día, en los campos de concentración de la Alemania fascista, en los sótanos de la GESTAPO (policía secreta), en las mazmorras polacas, en los calabozos de la policía secreta búlgara y finlandesa, en la «Glawniatsch» de Belgrado, en la «Siguranta» rumana, en las islas italianas, los mejores hijos de la clase obrera, los campesinos revolucionarios, los que luchan por un porvenir más bello de la humanidad son sometidos a tratos violentos y escarnios tan repugnantes que ante ellos palidecen los crímenes más abominables de la policía secreta zarista. El criminal fascismo alemán convierte a los maridos, en presencia de sus mujeres, en masas de carne sanguinolenta, envía a las madres en paquetes postales las cenizas de sus hijos asesinados. La esterilización se ha convertido en un medio político de lucha. A los presos antifascistas recluidos en las cámaras de tortura les inoculan por la fuerza sustancias venenosas, les rompen las manos, les arrancan los ojos, les cuelgan por los pies, les inyectan agua con bomba, les recortan cruces gamadas en su carne.

Tengo delante un resumen estadístico del Socorro Rojo Internacional sobre los asesinados, heridos, presos, mutilados y torturados en Alemania, Polonia, Italia, Austria, Bulgaria y Yogoeslavia. Solamente en Alemania, bajo el gobierno de los nacionalsocialistas, fueron asesinadas más de 4.200 personas; detenidas 317.800; y 218.600 obreros, campesinos, empleados e intelectuales antifascistas, comunistas, socialdemócratas y miembros de las organizaciones cristianas de oposición fueron heridos y sometidos a torturas crueles. En Austria, desde los combates de febrero del año pasado fueron asesinadas 1.900 personas; 10.000 heridas y mutiladas; y 40.000 obreros revolucionarios detenidos por el gobierno fascista "cristiano". Y este resumen, camaradas, dista mucho de ser completo.

Me cuesta trabajo encontrar palabras con que expresar toda la indignación que nos embarga al pensar en las torturas que hoy sufren los trabajadores en una serie de países fascistas. Las cifras y hechos que nosotros señalamos no reflejan ni la centésima parte del cuadro verdadero de la explotación y las torturas, del terror de los guardias blancos que llenan la vida cotidiana de la clase obrera en los distintos países capitalistas. Ningún libro, por voluminoso que fuera, podría dar una idea clara de las incontables bestialidades del fascismo contra los trabajadores.

Con honda emoción y odio contra los verdugos fascistas, inclinamos las banderas de la Internacional Comunista ante la memoria inolvidable de John Scheer, Fiede Schulze, Lütgens, en Alemania, de Koloman Walish y Munichreiter, en Austria; de Sallai y Füsrts, en Hungría; de Kofardshiev, Lutibrodski y Voikov, en Bulgaria, ante la memoria de los miles y miles de obreros, campesinos, representantes de los intelectuales progresistas, comunistas, socialdemócratas y sin partido, que han dado su vida luchando contra el fascismo.

Desde esta tribuna saludamos al jefe del proletariado alemán y Presidente de honor de nuestro Congreso, al camarada Thaelmann (fuertes aplausos, todos en la sala se ponen en pie), saludamos a los camaradas Rakosi, Gramsci, (fuertes aplausos, todos en la sala se ponen en pie), Anticainen. Saludamos a Tom Mooney, que viene sufriendo 18 años de cárcel y a los millares de prisioneros del capital y del fascismo (fuertes aplausos) y les decimos: "¡Hermanos de lucha! ¡Compañeros de armas! ¡No os hemos olvidado! Estamos con vosotros. Entegamos todas las horas de nuestra vida, hasta la última gota de nuestra sangre, por arrancaros y arrancar a todos los trabajadores del ignominioso régimen fascista". (Fuertes aplausos, todos en la sala se ponen en pie)

¡Camaradas! Ya Lenin nos había advertido que la burguesía puede conseguir, cayendo sobre los trabajadores con el terror má feroz, rechazar durante períodos cortos de tiempo las fuerzas crecientes de la revolución, pero que, a pesar de ello, no podría salvarse del hundimiento.

«La vida -escribía Lenin- seguirá su curso. Ya puede la burguesía arrebatarse, enfurecerse hasta el paroxismo, excederse, cometer tonterías, vengarse por anticipado de los bolcheviques y tratar de exterminar (en India, en Hungría, en Alemania, etc.) a centenares de miles de bolcheviques del mañana o del ayer; al proceder así, la burguesía procede como todas las clases condenadas por la historia al hundimiento. Los comunistas deben saber que, sea lo que fuere, el porvenir les pertenece. Por esto, podemos y debemos combinar en la gran lucha revolucionaria el mayor apasionamiento con la más serena y sobria apreciación de las convulsiones de la burguesía».

Sí, si nosotros y el proletariado del mundo entero marchamos con firmeza por la senda que nos ha trazado Lenin, la burguesía se hundirá a pesar de todo.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Manifiesto de Clase


Hoy la historia nos convoca a una nueva batalla, así como ayer el momento histórico que nos toca vivir es crucial para la edificación del camino hacia el Socialismo, no es poca cosa lo que nos jugamos no es simplemente un proceso de elección, es la vida de la Patria lo que esta al vilo, este proceso que comenzó ya hace más de 200 años, camino difícil camino duro pero así son los caminos para las Revoluciones no son fáciles pero tenemos que andarlos para que el Alba nos arrope con un nuevo amanecer, hemos logrado levantar nuestra frente para jamás volverla a bajar.

Chávez nos dejó una Patria para defender nos dejó la claridad de reconocernos como lo que somos, nos abrió los ojos nos visibilizó nos reconocimos como negr@s como indios, como obreros, campesinos, estudiantes, nos hizo latir el sentimiento más profundo de amor por nuestra tierra, por el suelo bañado por tanta sangre de mártires que con una sonrisa en los labios dieron su vida por un futuro, todo eso Chávez nos mostró, hoy nos toca batallar a nosotros con la convicción de que nuestro pecho arde con el pensamiento de hacer realidad el sueño de tantos, esta lucha es de clases nunca olvidemos esto, esta batalla es por el mañana, tomemos el cielo por asalto para así poder consolidar la Patria nueva.


Demostremos ser dignos herederos de las glorias de nuestros Libertadores!!!

Defendamos el legado de nuestro Comandante Chávez!!!

sábado, 2 de mayo de 2015

Stalin. El gran vencedor de la II Guerra Mundial

texto tomado de http://www.diario-octubre.com/
Autor: Diego Vanegas Jaramillo

Pocas figuras históricas han sido tan debatidas, vilipendiadas, ofendidas o exaltadas como la figura de José Stalin. En el 2008 en Rusia se realizó una encuesta para definir el personaje más importante en la historia de Rusia y a Stalin le arrebató el primer puesto un príncipe medieval, Alexander Nevski (año 1220), líder ruso y santo de la iglesia ortodoxa, que luchó contra los suecos, teutones y tártaros que amenazaban la ciudad de Nòvgorod. Pero fuè el propio Stalin quien se encargó de exaltar a Nevski en las vísperas de la II Guerra Mundial, pues encargó al director Sergio Eisenstein para que rodara una película sobre él. Ninguna persona, institución o nación vive el presente absoluto: “La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos” (1)

-La Rusia de 1917. El levantamiento en octubre de 1917, acontecimiento benigno y sin efusión de sangre, fuè seguido por una cruenta guerra civil y la intervención extranjera duró casi 3 años. La Rusia que encontraron los Bolcheviques venía siendo gobernada por una casta política, los zares, por más de 300 años. Con una extensión de más de 22 millones de kilómetros cuadrados, con más de 120 millones de habitantes, 10 ciudades de estilo occidental y miles de pequeños pueblos y caseríos, extendidos en una inmensa estepa, ocupadas por tribus, clanes , muchos de ellos todavía en el feudalismo. En Rusia se abolió la servidumbre en 1861; El gran territorio estaba compuesto por más de 25 nacionalidades y 40 dialectos.

-La formación teórica de Stalin. Nacido en 1879, Tiflis, Georgia, en el hogar de un zapatero y una campesina analfabeta, la cual lo educó y le entregó afecto y cariño, realizó todos los esfuerzos para matricularlo al seminario de los Jesuitas, la única oportunidad de acceder a la educación ya cultura que tenia la gente humilde. Cuando Emil Ludwing le pregunta “¿Qué lo empujo a usted a la oposición? ¿Quizá los malos tratos de sus padres?, Stalin responde: “No; mis padres eran gente sin fortuna, pero no me trataron mal. En el seminario religioso en que estudiaba entonces era otra cosa. Como protesta contra los malos tratos y contra los métodos jesuíticos empleados en el seminario, me dispuse a convertirme en un revolucionario, en un adepto del marxismo como una verdadera teoría revolucionaria, y esto soy en efecto” (2). En el seminario estudio, leyó, cantó y escribió; de esa época se recoge uno de sus poemas:

I

Cuando la deslumbrante luna llena

Vaga por la bóveda celeste

Y su luz, resplandeciente,

Empieza a temblar en el horizonte azul;

II

Cuando la silbante canción del ruiseñor

Comienza a gorjear suavemente en el aire,

Cuando la nostalgia de la flauta

Vuela por encima de la cumbre de los montes;

III

Cuando el manantial agreste frenado por un dique

Vuelve a encontrar la senda y corre,

Y el bosque, despertado por la brisa,

Empieza a agitarse y a estremecerse;

IV

Cuando el hombre desterrado por su enemigo

Vuelve a ser digno de su país oprimido

y cuando el enfermo, privado de la luz,

Empieza a ver de nuevo el sol y la luna;

V

Entonces yo también, un oprimido, veo que la bruma de la tristeza

Se desgarra y se levanta y de pronto retrocede;

Y las esperanzas de una buena vida

Se abren en mi corazón desdichado.

VI

Y arrastrado por esa esperanza,

Veo cómo mi alma se alegra y mi corazón late apaciguadamente.

¿Pero es cierta la esperanza?

Que me es enviada en esos momentos?

SOSELO
(IOSIV STALIN)

Escribió un texto que Lenin admiraba y aceptaba con gusto: “El Marxismo y el problema de las nacionalidades”, información que le serviría para desempeñarse como Comisario de Nacionalidades. También se le recuerda por temas muy importantes como: “Sobre los fundamentos del Leninismo”, “Sobre el materialismo dialectico y materialismo históricos”, “El discurso en el octavo congreso del Partido Comunista, relativo a las constitución de 1.936″. Los problemas económicos del socialismo en la U.R.S.S.

La persona que para la época de Stalin hubiera leído las obras completas de Marx y Engels y las obras completas de Lenin, en caliente, podía considerarse con una solida y una profunda formación política, social y económica.

El político

Stalin tenía una excepcional sensibilidad para captar todas aquellas corrientes sicológicas ocultas que se movían dentro y alrededor del partido comunista, aquellos deseos no explícitos que los militantes cargaban, él se erigió en su portavoz. Taciturno de por sí, era insuperable en el arte de escuchar pacientemente a los demás. “En ocasiones se le veía en un rincón de una escalera, fumando su pipa y escuchando imperturbable por 1 ò 2 horas a un interlocutor agitado”.

Con una visión global de la política, en especial de la geopolítica, con mentalidad oriental, tenía una perspicaz visión de la importancia del oriente en la revolución mundial “No olvidéis el oriente… porque se debe comprender de una vez para siempre la verdad de que el que desee el triunfo del socialismo, no debe olvidar el oriente”. (3) La Revolución China (1949) demuestra la justeza de esta tesis.

Hitler había anunciado años atrás la necesidad de invadir a la U.R.S. S, por las siguientes razones: a) Arrebatarle las zonas más occidentales de Bielorrusia y Ucrania e instalar allí colonos alemanes y someter a su servicio a población rusa. b) Reducir a polvo a los bolcheviques y el Estado proletario c) Extinguir de la faz del mundo a los judíos (4).

Pocas acciones de Stalin han dado lugar a tan enconadas y apasionadas disputas como las relacionadas con la Alemania Hitleriana entre los años 1939 – 1941. Algunos lo acusan de inmoral y entreguista por haber firmado el pacto comercial y de no agresión denominado Molotov – Ribbentrop. Indiscutiblemente el mejor discípulo que tuvo Lenin fuè José Stalin. Por su cabeza pasó muchas veces el recuerdo de la asquerosa y humillante paz de Brest-Litovsk (28 noviembre de 1917), firmada por los bolcheviques y defendida con tenacidad y ardentía por Lenin. Al firmar el pacto de no agresión con Hitler trató de ganar tiempo, espacio y moral, aplicó en toda su extensión el principio leninista de que “ES PREFERIBLE UNA PAZ FLACA A UNA GUERRA GORDA “. Un político revolucionario tiene que saber negociar y “maniobrar” con destreza.

El estadista

Cuando los bolcheviques asaltaron la fortaleza zarista se presentó un fenómeno especial en la historia de la gobernalidad de los estados: pocos hombres han conocido una transición tan rápida y profunda de la oscuridad, la pobreza y la persecución, al poder y la fama… “Lenin confesó irónicamente una sensación de mareo causada por esa transición, después de quitarse el maquillaje, la peluca y las grandes gafas, y sentirse gobernando al gran estado Ruso”.(5)

Stalin tenía una capacidad asombrosa de trabajo y organización, llegó a concentrar en sus manos el Comisario de las Nacionalidades, Comisario de la Inspección de Obreros y Campesinos, miembro principal del Politburó, Secretario General del Comité Central y Director General de la Comisión Central de Control.

En los 5 años de la II Guerra Mundial, por su escritorio pasaron los problemas de la mitad del mundo civilizado y con una dedicación, paciencia y una tenacidad única atendió un número infinito de asuntos. Desde allí dirigió la más extraordinaria y portentosa operación: Movilizar más de 1360 plantas industriales desde la Rusia Occidental a Ucrania, los Urales y Siberia. Esta operación fuè, en resumidas cuentas, la que le permitió a Rusia ganar la II Guerra Mundial (6).

El economista

A finales del segundo plan quinquenal y comienzos del tercero (1937-1938), tenemos los siguientes datos, nunca antes conocidos en Rusia.

Obreros y empleados: de 11.5 millones a 27 millones
Médicos: de 20.000 a 105.000
Ingenieros y agrónomos 38.000 a 111.000
Producción de electricidad: de 6 a 40 billones de kwh.
Carbón: de 30 a133 millones de toneladas
Petróleo: de 11 a 32 millones de toneladas.
Acero: de 4 a 18 millones de toneladas
Vehículos de motor: de 1400 a 211.000
Camas de hospitales: 175.000 a 618.000
En 1914 había 8 millones de escolares y en 1938, 31.5 millones.
En 1913 había 112.000 universitarios y en 1.939, 620.000
Bibliotecas públicas: en 1913, 640 libros por cada 10.000 habitantes y en 1.939, 8.600 libros.
En 1.938 se terminaron `de construir 81.2 kilómetros del Metro más hermoso del mundo, denominado “El palacio subterráneo”.
Demostró que el sistema socialista de producción y distribución del excedente económico es mil veces superior a otros sistemas.

El militar

A los 64 años de edad, en 1943, le fuè entregado su primer rango militar: mariscal de los ejércitos soviéticos. Esta famosa distinción le fue otorgada después de la batalla de Stalingrado, la cual inició el derrumbe y entierro del nazismo. Sin ninguna formación académica en lo militar, es considerado por muchos teóricos como uno de los más grandes militares del siglo XX y el gran vencedor de la II guerra mundial. Tuvo el valor, la inteligencia y la decisión de oponerle resistencia a la maquinaria de guerra más brutal y asombrosa que conoció el siglo XX: los ejércitos Hitlerianos. Stalin se curtió en la guerra civil Rusa y tuvo una participación destacadísima en la defensa de Tsaritsin (Stalingrado).

“Ante los avances alemanes, el general Stepanov sugirió que el camarada secretario general debería abandonar Moscú con su cuartel general, para seguir dirigiendo la guerra desde la retaguardia. Indignado, Stalin respondió a su interlocutor: “- Camarada, ¿Tienen palas?. Sí, hay palas. ¿Qué quiere que hagamos con ellas? Vayan cavando tumbas. La Stavka no abandona Moscú, yo no me muevo de Moscú y el Estado Mayor de Zhukov no se mueve de aquí”.(7) Trasladó su oficina personal para la estación del Metro, MayakòvsKaya. Este hecho fuè uno de los golpes psicológicos más importantes, en el aspecto positivo, para los ciudadanos de Moscú y de toda Rusia.

Conclusión

La figura de José Stalin es inmensa, subyugante y de una importancia histórica indiscutible. Una vida tan larga y de tan intensa actividad no puede estar desprovista de incidentes, pequeños o grandes, que dan pie para todo tipo de comentarios. El incidente del reverendo S. Orlemanski, la no atención a Varsovia cuando era devastada por el salvajismo nazi, o el incidente personal, intimo, del suicidio de su querida esposa Nadia Allilùyeva.

“La tarea de mi vida, es la elevación de la clase obrera. Esta tarea consiste en fortificar, no un Estado nacional sino un Estado socialista, para el triunfo de los trabajadores del mundo entero. Si cada uno de mis actos no contribuye a fortificar este Estado, mi vida no tiene razón de ser”. (9).

La razón más profunda de el triunfo de Stalin y del respaldo que tenia de casi toda la nación era que ofrecía un programa positivo y nuevo de organización social, fuè un gran transformador, prospectó una sociedad nueva, nunca antes vista en la historia de la humanidad. Stalin recibió la Rusia Zarista con arados de piedra y la entregó, al final de su vida, con centrales nucleares.

“Por primera vez en la historia de la humanidad, en la constitución de la URSS de 1936 a cada ciudadano se le garantizaba un mínimo social, que podríamos sin exagerar denominar grandioso: el derecho al trabajo y el descanso, la educación gratuita, la asistencia sanitaria gratuita, el derecho a la vivienda y a las prestaciones sociales en la vejez en caso de pérdida de la capacidad de trabajo”.(10)

Al igual que Cromwell, como protector de Inglaterra, o Napoleón como impulsor y defensor de la revolución burguesa, Stalin fuè el gran guardián y custodio de la revolución de Octubre.

Bajo su gobierno y dirección el mundo asistió a un espectáculo de transformación social que no se asemeja a ninguna revolución anterior: de la miseria y el estancamiento pasó al crecimiento; de la decadencia y la barbarie pasó a la cultura y al desarrollo espiritual de su pueblo; triunfó la razón sobre superstición y el mito; la vida sobre la muerte; la paz sobre la guerra.

Los errores son inevitables en cualquier actividad humana.

La historia debe juzgarlo por sus grandes hechos y no por las mezquindades y deficiencias que todos los humanos poseemos.

23 mayo 2010

Bibliografía

1- EL DIECIOCHO BRUMARIO DE LUIS BONAPARTE, C Marx.

2- ENTREVISTA EN EL KREMLIN, Emil Ludwing, biógrafo Alemán.

3- STALIN, Isaac Deutscher. Extensa, completa y polémica biografía.

4- A SANGRE Y FUEGO, Manuel Florentín, revista No. 70, la II Guerra Mundial.

5- STALIN, Isaac Deutscher.

6-¿POR QUE GANARON LOS ALIADOS?, Richard Oviery (Profesor de historia moderna de colegio king de Londres)

7- A SANGRE Y FUEGO, Manuel Florentín, revista No. 70, la II Guerra Mundial.

8- QUERIDO MISTER STALIN, Susan Butler.

9- ENTREVISTA EN EL KREMLIN, Emil Ludwing, biógrafo Alemán.

10- STALIN REVOLUCIONARIO Y PATRIOTA, Gennadi Ziuganov. Actual presidente del Comité Central del Partido Comunista de Federación Rusa.

PRINCIPALES TEXTOS CONSULTADOS:

1-ENTREVISTA EN EL KREMLIN, Emil Ludwing, biógrafo Alemán. Toda la interesante entrevista de Emil Ludwing a Stalin, en 1.933, se puede entregar por correo electrónico (e-mail). Documento de difícil adquisición, en especial en América Latina.

2-LLAMADME STALIN, Simón Sebag Montefiore

3-LA LOCURA DE STALIN, Constantine Pleshakov

“Relato electrizante que explica minuto a minuto los primeros 10 días de la invasión de Alemania Rusia”… Este libro desde la primera página hasta la penúltima es una burla a la actitud y acciones de Stalin en estos días. El autor en la última hoja entrega sus armas y tiene que aceptar que el trabajo, la organización y dirección de Stalin fueron, en lo fundamental, absolutamente correctas. Todos los historiadores coinciden en que la invasión de Rusia el 22 de junio de 1.941 fuè un golpe muy duro para Stalin. Le produjo un gran desconcierto y humanamente se sintió muy vencido, pero recordó aquella frase de Marx en el 18 del Brumario que “Ni a la nación ni a la mujer se le perdona la hora de descuido en que cualquier aventurero ha podido abusar de ella por la fuerza”. Se repuso de la miserable condición, enfrentó el enemigo hasta derrotarlo y entrò triunfante a Berlín el 07 de mayo de 1945.

4- QUERIDO MISTER STALIN, Susan Butler. “Querido Mr. Stalin es la fascinante correspondencia entre los dos hombres más poderosos de la tierra en un momento histórico. (…) nos ofrece el rostro intensamente humano de dos colosos políticos. El resultado es un libro apasionante que será lectura obligada para los investigadores de la Gran Alianza y todos los interesados en la Segunda Guerra Mundial “.Simón Sebag Montefiore.

Carta 86. Las cartas No. 300, 301 y 302, en mi opinión, son de una belleza y profundidad excepcionales, relativas al incidente de Berna, promovido por Churchill y manejado y resuelto con sinceridad e inteligencia por Stalin. Después de la muerte del Presidente Roosevelt, 12 de abril de 1945, lo reemplaza Harry Truman y desde este mismo momento expone su condición anticomunista y se une en ésta retorica a Churchill. El 06 de marzo de 1946, W.Churchill, pronunció un discurso en Fulton, Missouri, donde señaló que se cernía sobre Europa un “telón de acero”. El 13 de marzo se publicó en Pradva, la respuesta de Stalin, que calificó el discurso de Churchill como “Un acto peligroso, calculado para sembrar las semillas de la disensión y obstaculizar la colaboración entre las naciones aliadas. Ha dañado la causa de la paz y la seguridad. El señor Churchill ha adoptado la postura propia de un belicista”. Se inicia la Guerra Fria.

5- STALIN, Isaac Deutscher. Extensa, completa y polémica biografía

6- OBRAS COMPLETAS, Lenin

7-OBRAS ESCOGIDAS, Stalin

8- OBRA ESCOGIDA, Churchill. “No conozco ningún otro Gobierno que cumpla su palabra, a un a su pesar, con mayor firmeza que el Gobierno soviético de Rusia”



lunes, 20 de octubre de 2014

La diarrea intelectual



La diarrea del intelecto es una marca comercial patentada por los trotskistas: no paran de escribir porque es la mejor manera de que luego se escriba sobre ellos, generando así un volumen de  Letras que no tiene nada que ver con la realidad. El caso de su maestro imprimió su sello a toda la  Pocilga:

Trotski no sólo escribió su biografía, lo que ya es insólito dentro de la historia del movimiento obrero, sino que además escribió la de su adversario, Stalin. Así no dejaba ningún cabo suelto. En un modo de producción que hace mucho tiempo tiene establecida la división entre trabajo manual y trabajo intelectual, la sobredosis de trabajo intelectual expone la penuria de trabajo manual. Quien tanto escribe no tiene callos, ni roña en la uñas. Esa perversa escisión provoca que unos sean el motor de la historia mientras los otros van por detrás escribiéndola a su manera. Los que cayeron en las trincheras heroicamente, haciendo, no pudieron escribir, no nos llegan sus voces, pero los que escriben (porque tienen tiempo para ello) es seguro que no hacen y no hacen porque no están; escriben sobre lo qu
e se imaginan, sobre lo que les dicen. Los historiadores son Intelectuales, normalmente burgueses que, por tanto, valoran a los de su misma clase y condición. Por ejemplo,
ven con buenos ojos a todo aquel que a diario atentan contra el movimiento revolucionario  es decir, a toda la canalla trotskista, a los que califican como brillantes, mientras que los revolucionarios son grises, mediocres y burócratas. Realmente repulsivo.

TEXTO TOMADO DE El origen de la quinta columna
del libro de Michael Sayers y Albert E. Kahn: La gran conspiración contra Rusia,
Ediciones Nuestro Pueblo, París, 1948,

lunes, 9 de junio de 2014

Cuestiones de la edificación socialista



J.V.STALIN 
Primera cuestión. La primera cuestión es la que se refiere a la posibilidad del triunfo del socialismo en un solo país, a la posibilidad de la edificación victoriosa del socialismo. No se trata, claro, de Montenegro, ni siquiera de Bulgaria, sino de nuestro país, de la URSS. Se trata de un país en el que existió y se desarrollaba el imperialismo, en el que hay cierto mínimo de gran industria, en el que hay cierto mínimo de proletariado, en el que hay un partido que dirige al proletariado. ¿Es posible, pues, la victoria del socialismo en la URSS, se puede llevar a cabo en ella la edificación del socialismo basándose en las fuerzas interiores de nuestro país, basándose en las posibilidades de que dispone el proletariado de la URSS?
Pero ¿qué significa llevar a cabo la edificación del socialismo, si expresamos esta fórmula en un lenguaje concreto de clase? Llevar a cabo la edificación del socialismo en la URSS significa vencer en el curso de la lucha, con nuestras propias fuerzas, a nuestra burguesía, a la burguesía Soviética. El problema se reduce, por tanto, a saber si el proletariado de la URSS, es capaz de vencer a la burguesía propia, a la burguesía soviética. Por eso, cuando se pregunta si es posible llevar a cabo la edificación del socialismo en la URSS, con ello se quiere decir: ¿es capaz el proletariado de la URSS de vencer con sus propias fuerzas a la burguesía de la URSS? Así y sólo así se plantea la cuestión cuando se trata de resolver el problema de la edificación del socialismo en nuestro país.
El Partido da una respuesta afirmativa, pues arranca de la idea de que el proletariado de la URSS, la dictadura proletaria en la URSS, puede vencer a la burguesía del país con sus propias fuerzas.
Si esto no fuese así, si el Partido no tuviese base para afirmar que el proletariado de la URSS es capaz de llevar a cabo la edificación de la sociedad socialista, a pesar del relativo atraso técnico de nuestro país, no tendría ningún fundamento para seguir en el Poder, debería abandonar el Poder, de una manera o de otra, y pasar a ser un partido de oposición.
Porque una de dos: o podemos edificar el socialismo y dar cima a su edificación, venciendo a nuestra burguesía «nacional», en cuyo caso el Partido está obligado a seguir en el Poder y a dirigir la edificación socialista en el país, en aras de la victoria del socialismo en todo el mundo; o no estamos en condiciones de vencer con nuestras propias fuerzas a nuestra burguesía, en cuyo caso, tomando en consideración la falta de apoyo inmediato del exterior, por parte de una revolución victoriosa en otros países, debemos abandonar honrada y francamente el Poder y orientarnos a la organización de otra revolución en la URSS en el futuro.
¿Puede un partido engañar a su clase, en este caso a la clase obrera? No, no puede. El partido que lo hiciese merecería ser destrozado. Pero precisamente porque nuestro Partido no tiene derecho a engañar a la clase obrera, debería decir sin rodeos que la falta de confianza en la posibilidad de llevar a cabo la edificación del socialismo en nuestro país conduce al abandono del Poder y al paso de nuestro Partido de la situación de partido gobernante a la de partido de oposición.
Nosotros hemos conquistado la dictadura del proletariado y creado con ello la base política para el avance hacia el socialismo. ¿Podemos crear con nuestras propias fuerzas la base económica del socialismo, los nuevos cimientos económicos, necesarios para llevar a cabo la edificación del socialismo? ¿Cuál es la esencia económica, la base económica del socialismo? ¿No será hacer de la tierra un «paraíso celestial» y conseguir que todo el mundo viva en la abundancia? No, no se trata de eso. Esa es una idea adocenada y pequeñoburguesa de la esencia económica del socialismo. Crear la base económica del socialismo significa fundir la agricultura con la industria socialista en un todo económico único, subordinar la agricultura a la dirección de la industria socialista, organizar las relaciones entre la ciudad y el campo sobre la base del intercambio de productos de la agricultura y de la industria, cerrar y suprimir todos los canales que Una vez más sobre las desviaciones socialdemócratas en nuestro partido contribuyen a la gestación de las clases y, en primer término, del capital; crear, en fin de cuentas, unas condiciones de producción y de distribución que conduzcan de manera directa e inmediata a la supresión de las clases.
He aquí lo que decía a este particular el camarada Lenin en el período en que se implantaba la Nep y, el problema de la construcción de los cimientos socialistas de la economía nacional se planteó en toda su magnitud ante el Partido: «Sustituir el sistema de contingentación por el impuesto; su significación de principio: del comunismo «de guerra» a unos cimientos socialistas acertados. Ni el sistema de contingentación ni el impuesto, sino el intercambio de productos de la gran industria («socializada») por productos campesinos: tal es la esencia económica del socialismo, su base»
Así entiende Lenin el problema de la creación de la base económica del socialismo.
Ahora, bien, para fundir la agricultura con la industria socializada se necesita disponer, ante todo, de una amplia red de organismos de distribución de productos, de una amplia red de cooperativas, lo mismo de consumo que agrícolas, o de producción. Lenin partía precisamente de esa tesis cuando dijo en su folleto «Sobre la cooperación»: «Bajo nuestras condiciones, a cada paso la cooperación coincide plenamente con el socialismo»
Así, pues, ¿puede el proletariado de la URSS construir con sus propias fuerzas la base económica del socialismo en las condiciones de cerco capitalista en que se encuentra nuestro país?
El Partido da a esta pregunta una respuesta afirmativa. Lenin da a esta pregunta una respuesta afirmativa (v., aunque sólo sea, su folleto «Sobre la cooperación»). Toda nuestra labor práctica de edificación da a esta pregunta una respuesta afirmativa, pues la parte del sector socialista de nuestra economía crece, de año en año, a cuenta de la parte del capital privado, lo mismo en la producción que en la circulación, al tiempo que, de año en año, decae el papel del capital privado en relación con el papel de los elementos socialistas de nuestra economía.
¿Y cómo responde a esa pregunta la oposición?
La oposición da a esta pregunta una respuesta negativa.
Resulta que la victoria del socialismo en nuestro país es posible, que puede considerarse garantizada la posibilidad de construir la base económica del socialismo.

¿Significa esto que pueda calificarse tal victoria de victoria completa, de victoria definitiva del socialismo, que garantice al país constructor del socialismo contra todo peligro del exterior, contra el peligro de intervención imperialista y contra el consiguiente peligro de restauración? No, no significa eso. Mientras el problema de llevar a cabo la edificación del socialismo en la URSS es el de vencer a la burguesía propia, a la burguesía «nacional», el problema de la victoria definitiva del socialismo es el de vencer a la burguesía mundial. El Partido dice que el proletariado de un solo país no está en condiciones de vencer con sus propias fuerzas a la burguesía mundial. El Partido dice que, para la victoria definitiva del socialismo en un solo país, se necesita vencer, o por lo menos neutralizar, a la burguesía mundial. El Partido dice que esa tarea únicamente puede ser cumplida por el proletariado de varios países. Por eso, la victoria definitiva del socialismo en uno u otro país presupone el triunfo de la revolución proletaria en unos cuantos países, por lo menos.

martes, 18 de marzo de 2014

Burgueses

Nicolás Guillén

No me dan pena los burgueses vencidos.
Y cuando pienso que van a dar me pena,
aprieto bien los dientes, y cierro bien los ojos.

Pienso en mis largos días sin zapatos ni rosas,
pienso en mis largos días sin sombrero ni nubes,
pienso en mis largos días sin camisa ni sueños,
pienso en mis largos días con mi piel prohibida,
pienso en mis largos días Y

No pase, por favor, esto es un club.
La nómina está llena.
No hay pieza en el hotel.
El señor ha salido.

Se busca una muchacha.
Fraude en las elecciones.
Gran baile para ciegos.

Cayó el premio mayor en Santa Clara.
Tómbola para huérfanos.
El caballero está en París.
La señora marquesa no recibe.
En fin Y

Que todo lo recuerdo y como todo lo recuerdo,
¿qué carajo me pide usted que haga?
Además, pregúnteles,
estoy seguro de que también
recuerdan ellos.

lunes, 17 de febrero de 2014

Comunicado: Que nadie se equivoque!!!!

Caracas, 17-02-14



“A cada agresión del imperialismo, ¡profundización de la Revolución!” Comandante Hugo Chávez Frías




En el marco de la situación actual de lucha contra el fascismo, el colectivo Patria Zurda conformado por blogueros de diferentes partes del territorio nacional alzan su voz de lucha para denunciar los intentos de golpe de estado que el sector más reaccionario de la derecha venezolana respaldados por el imperialismo norteamericano en su afán de dominación quieren dar en nuestra patria.

Representados en la figura de Leopoldo López la derecha al mejor estilo de la hordas hitlerianas atacan al Gobierno Revolucionario queman instituciones públicas,atacan centros de educación inicial, unidades de transporte público a los compañeros trabajadores que dan el todo por el todo para cumplir con sus funciones y a todo lo que represente la paz en su intento de desestabilizar el país, nosotros desde esta trinchera denunciamos antes los pueblos estas agresiones y les decimos al mundo que los hijos del Comandante Chávez no nos doblegamos ante pretensiones imperiales y estamos dispuestos a resistir cualquier tipo de ataque que contra nuestra Patria intenten dar.

Rechazamos las reciente declaraciones del secretario de Estado de los EE.UU, el que procura actuar como policía del mundo darnos ordenes e inmiscuirse en las medidas que el Estado Venezolano Soberanamente ha venido tomando en función de garantizar la paz en nuestro territorio, este sr no sabe que el Pueblo de Bolívar es libre y más nunca volveremos a ser esclavos!!!! 

Reiteremos nuestro apoyo al compañero Presidente Obrero Nicolás Maduro y nos mantenemos firmes y leales al legado de nuestro Comandante Eterno.



Y el mensaje a la derecha venezolana es NO VOLVERAN!!!!!!

CON BOLÍVAR CON CHÁVEZ VENCEREMOS!!!!

Que nadie se equivoque 


jueves, 16 de enero de 2014

La verdad sobre Stalin


"... En los llamados errores de Stalin está la diferencia entre una actitud revolucionaria y una actitud revisionista. Se debe ver a Stalin en el contexto histórico en el que se desarrolló, no debe vérselo como una especie de bruto, sino que se lo debe apreciar en ese contexto histórico particular... Yo he llegado al comunismo por papá Stalin y nadie puede decirme que no lea su obra. Lo he leído aun cuando era considerado muy malo leerlo, pero ese era otro tiempo. Y como no soy una persona no demasiado brillante y además testaruda continuare leyéndolo...."


Ernesto “Che” Guevara
por: Wilf Dixon


Conferencia efectuada por el Partido Comunista Marxista-Leninista de Gran Bretaña CPGB (M-L).

Jueves 8 de abril de 2010

Introducción

Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la Unión Soviética luchaba por su existencia en una  lucha a muerte contra el fascismo alemán, los trotskistas animaban a los trabajadores de Gran Bretaña a declararse en huelga, minando así el esfuerzo de guerra en ese momento de la historia en que el único beneficiario era el fascismo. Minando el esfuerzo de guerra de Gran Bretaña después de que la Unión Soviética se hubiera enzarzado en una lucha a vida o muerte contra el fascismo, estos trotskistas se convirtieron en instrumentos del fascismo en la lucha contra la Unión Soviética.
El papel del pseudo-radicalismo trotskista durante la guerra arroja alguna luz sobre el papel que había jugado antes de la guerra. Sólo cuando entendemos este hecho podemos apreciar plenamente la contribución realizada por W. Dixon. Continuará la controversia sobre si los representantes del trotskismo mantuvieron transacciones directas con los servicios de inteligencia del Eje a espaldas de sus miembros. Sin embargo, lo que no puede negarse es que el trotskismo, debido a su radicalismo de extrema izquierda, se convirtió en un movimiento, objetivamente hablando, al servicio de las clases reaccionarias y de sus mercenarios fascistas en la lucha contra el socialismo.

La contribución de Dixon es un oportuno recordatorio de los peligros del radicalismo pseudo-izquierdista en el movimiento obrero actual.

LA VERDAD SOBRE STALIN (Wilf Dixon)

Gracias por darme la oportunidad de hacer justicia a la memoria histórica en varios asuntos relacionados con Stalin. Mi conferencia lleva por titulo "La verdad sobre Stalin". Ciertamente éste es un título imponente, pero no obstante necesario frente a las mentiras predominantes que pasan por juicios históricos objetivos, las mentiras que tienen sus fuentes en el grupo de expertos anticomunistas de la Universidad de Harvard y en la propaganda nazi. Las fuentes que actúan en base a la estrategia consistente en "arroja bastante fango e invéntate genocidios, porque siempre quedará algo". Sin embargo, una evaluación histórica de Stalin no puede hacerse aisladamente de la revolución rusa y de las tareas del poder soviético en el establecimiento y construcción del primer estado socialista. No voy a defender la contribución de Stalin únicamente apelando a la imparcialidad de los que buscan la verdad de los hechos, aunque los hechos de los que trataré son el testimonio de los logros de Stalin, sino como un comunista que usa la perspectiva marxista-leninista internacional para describir y explicar el papel del individuo en los grandes movimientos y acontecimientos históricos.

El marxismo nos enseña que desde la desaparición de las formas comunistas primitivas de sociedad y la aparición de las clases —el dueño de esclavos y el esclavo, el señor feudal y el siervo o campesino, el capitalista y el trabajador—, la historia del esfuerzo y del progreso humano ha sido la historia de la lucha de clases. Las condiciones sociales del ser humano determinan su consciencia, y las ideas llevan la impronta de los intereses de una clase particular. Las ideas de la clase dirigente son las ideas predominantes. La clase dirigente de cualquier época busca dar molde al mundo en apoyo de sus intereses y de su visión de la realidad. Vivimos en la época del imperialismo y de la revolución social. Pero la revolución social aún no ha tenido éxito en el foco de poder de la burguesía, que reside principalmente en Europa, América, Japón, y que ahora ha sido restaurado en Rusia. Por tanto, no es sorprendente que la postura predominante sobre Stalin y aun sobre Lenin, ahora que la Unión Soviética se ha derrumbado, sea el odio más amargo de la burguesía imperialista y de su ejército bien pagado y aleccionado de escritorzuelos.

Estos comentarios introductorios son esenciales para hacer una evaluación significativa de Stalin.

PRIMEROS AÑOS.

Josif Vissarionovich Dzhugashvili, conocido en la historia como Josif Stalin, nació el 21 de diciembre de 1879 en la antigua ciudad georgiana de Gori. Su familia era de origen campesino, aunque su padre era zapatero. Sus padres eran incultos, y su madre Ekaterina, contra los deseos del padre, escatimó gastos y ahorró dinero para que Josif estudiara en el seminario y se ganara la vida como sacerdote. Pero esto no iba a ser posible. El fermento revolucionario de la época influyó profundamente en Stalin. Tras una etapa como estudiante modelo, fue expulsado del seminario por propagar el marxismo, el 27 de mayo de 1899. Desde entonces se dedicó de lleno a sus actividades como revolucionario profesional, dándose a sí mismo el nombre de Koba, que significa "Implacable".

Se unió al Partido Socialdemócrata Obrero Ruso y estableció por vez primera contacto con Lenin mediante correspondencia en 1903, mientras aquél se hallaba en el exilio. Reconoció en Lenin a un hombre de carácter insólito, y más adelante apoyó de manera decidida a los bolcheviques frente a los mencheviques. Stalin, como más tarde sería conocido, sufrió varios períodos de encarcelamiento y el exilio en Siberia, donde llegó a ser conocido como alguien que no era muy sociable con otros exiliados. Prefería ir a pescar y mezclarse con los aldeanos. Los biógrafos tienden a especular que esto se debía a que la mayor parte de los otros exiliados políticos eran intelectuales y evitaban a Stalin, o que él se sentía incómodo o receloso en su compañía. Stalin era una persona muy pragmática y con los pies en el suelo, e indudablemente prefería la compañía de los trabajadores y campesinos a la de los intelectuales. En 1912 Stalin se unió al Comité Central, pero después de una intensificación de la actividad policial para dar con el paradero de los dirigentes bolcheviques fue detenido en febrero de 1913, y tras pasar un período en la prisión de San Petersburgo fue exiliado aMonastyrskoe en la Siberia profunda, dentro del Círculo Polar Ártico. La fuga era imposible, lo que obligó a Stalin a centrarse en la lucha por la supervivencia.

Después de la Revolución de Febrero se declaró una amnistía para todos los presos políticos y Stalin volvió a Petrogrado, donde inmediatamente se implicó de lleno en los acontecimientos revolucionarios de la época. Aunque relativamente desconocido, asumió una responsabilidad creciente en la labor de alcanzar y consolidar el poder soviético, asumiendo el mando de las unidades del Ejército Rojo que se formó en la guerra civil de 1918-20. Esta conferencia no versa en particular sobre los hechos de la Revolución Bolchevique. Por hoy es suficiente recordar que la Revolución de Octubre rusa es quizás el acontecimiento más significativo del siglo XX hasta la fecha, el acontecimiento que dio lugar a una nueva época de revolución y emancipación social.

La Revolución de Octubre fue desde su inicio un faro de esperanza y liberación para los trabajadores y los pueblos oprimidos del mundo. Por primera vez en la historia escrita, las masas tomaron las riendas del poder estatal y a través del poder de los Soviets se convirtieron en los amos de su propio destino. Lenin fue el arquitecto del Partido, capaz de alcanzar el objetivo de conducir a las masas a esta gran victoria, y fue también Lenin quien dirigió el Partido y el Estado soviético en su nacimiento, cuando luchaba por su misma existencia. Pero Lenin, que en 1918 quedó seriamente debilitado por un intento de asesinato, sufrió una serie de graves derrames cerebrales que finalmente acabaron con su vida en 1924. Fue entonces responsabilidad de Stalin dirigir el Partido Comunista de la Unión Soviética durante los años sumamente difíciles de construcción del socialismo, destruyendo el poder de la Alemania nazi y transformando una sexta parte de la superficie del mundo en una superpotencia mundial capaz de desafiar al imperialismo estadounidense.

Durante aproximadamente 30 años, Stalin fue el líder reconocido de la Unión Soviética y del Movimiento Comunista Internacional. A través de la Komintern, Stalin, al igual que Lenin, ayudó a la formación y desarrollo de partidos comunistas en todo el mundo. Recibía y daba asesoramiento a los líderes de los partidos comunistas, mientras insistía en la responsabilidad que tenían los comunistas para usar sus cerebros y solucionar los problemas relacionados con el liderazgo de la lucha de los trabajadores, principalmente mediante sus propios esfuerzos. El movimiento obrero en Europa y América se hizo enormemente más poderoso gracias al prestigio creciente de la Unión Soviética y del Movimiento Comunista Internacional. La formación de partidos comunistas en lasnaciones oprimidas del Lejano y Medio Oriente, África y Sudamérica, hizo que la lucha por la independencia nacional de las colonias se hiciera más poderosa y capaz de lograr la victoria frente a la dominación imperialista. Las concesiones hechas por la clase capitalista a la clase obrera (la asistencia médica gratuita, el seguro social, la legislación laboral) desde luego fueron vendidas como ventajas del capitalismo. Pero en realidad fueron el resultado de la poderosa lucha internacional de los trabajadores y de la fuerza del campo socialista tras la derrota de la Alemania nazi, la formación de las democracias populares en Europa Oriental y la liberación de China en 1949. La contribución de Stalin se halla indeleblemente escrita en este período de la historia de la lucha de los pueblos oprimidos y de los trabajadores. Por eso Stalin se ha convertido en el blanco de tanto veneno por parte de las clases reaccionarias.

La comprensión de la historia de la Unión Soviética requiere el estudio y análisis de una enorme cantidad de detalles. La conferencia de hoy, en la hora que tengo disponible, sólo puede rozar la superficie. Pero hay una serie de etapas que la mayoría de nosotros reconocerá como importantes, aunque sólo sea porque provocan la mayor parte de la controversia. ¿Cuáles son?
1) Colectivización —la eliminación de los kulaks como clase.

2) La Oposición se convierte en un instrumento en manos de la reacción, el imperialismo y el fascismo.

3) Stalin y la guerra contra el cerco capitalista y la agresión fascista.

COLECTIVIZACIÓN

La colectivización fue central para el primer plan quinquenal puesto en práctica en 1929. Fue central para el programa de industrialización de la Unión Soviética y sin ella no había solución posible al atraso de la economía. En 1928 el número de granjas colectivas se había elevado de 14.830 a 33.258, lo que suponía un incremento de 194.200 a 416.700 propiedades campesinas colectivizadas. Pero esta tasa de crecimiento era inaceptable. A medida que el invierno de 1928-29 se acercaba, la amenaza del hambre se hizo seria.
La resistencia de los Kulaks (terratenientes) constituyó una grave amenaza para el plan quinquenal y para la propia construcción del socialismo. El 27 de diciembre de 1929, Stalin proclamó: "hemos pasado de una política de limitación de las tendencias de explotación de los Kulaks a una política de liquidación de los kulaks como clase". Los Kulaks destruían el grano y el ganado antes de permitir que fuera puesto bajo la autoridad de las granjas colectivas. Se tomaron medidas indudablemente severas, que incluían la confiscación de la propiedad y la deportación aSiberia y las regiones árticas. Éste fue un período de intensa lucha de clases que, una vez en marcha, tuvo que ser completado en el tiempo más corto posible para restaurar y ampliar la producción en el campo. No había ninguna escapatoria para la resistencia de los Kulaks, y la campaña para completar la colectivización de toda la producción del grano alcanzó su punto culminante en el otoño de 1932. En octubre de 1929, el 4.1 por ciento de las propiedades campesinas habían sido colectivizadas. En marzo de 1930, el número era superior al 50 por ciento, y en julio de 1934 representaba el 71.4 por ciento de las tierras de labranza y de las propiedades campesinas. Stalin hizo un alto en el proceso de colectivización en marzo de 1930, cuando publicóen el Pravda su famoso artículo "El Vértigo del Éxito", en el que criticaba el celo excesivo de los funcionarios del partido y reclamaba un paréntesis en el fuerte proceso de agrupamiento de campesinos y de ganadería en las granjas colectivas. Criticó las distorsiones en la línea del partido y exigió el mayor cuidado en el trato a los campesinos, y declaró que en particular debía cesar el tratamiento de miles de campesinos pobres y medios como kulaks. Esto causó un retraso en el número de colectivizaciones pero la campaña siguió adelante, de modo que, a mediados de 1931, el 52.7 por ciento de las propiedades campesinas habían sido colectivizadas. Aproximadamente 4 años más tarde el número se había elevado al 90.5 por ciento.
La colectivización era la piedra angular del primer plan quinquenal y de la propia construcción del socialismo. Pero la resistencia salvaje de los kulaks creó problemas enormes. Sólo en los primeros meses de 1930, 14 millones de cabezas de ganado fueron sacrificadas, y de los 34 millones de caballos existentes en la Rusia soviética de 1929 se sacrificaron 18 millones. Este sabotaje hizo de la industrialización de la agricultura una necesidad desesperada para prevenir el hambre. Pero ésta no podía prevenirse totalmente, y en realidad surgió antes de la campaña de colectivización. El invierno de 1932-33 fue un período de hambre terrible, pero fue seguido por una cosecha récord en 1933, que siguió mejorando en los años siguientes.

La colectivización era esencial para la industrialización socialista de la Unión Soviética. Pero era también esencial para liberar la mentalidad del campesinado del atraso de la economía rural existente. La formación de las colectividades, mientras todavía existía una relación mercantil con el estado, hizo que los campesinos se asociasen y minó el aislamiento individual de los campesinos,creando ocasiones para desarrollar la conciencia social. Éste es precisamente el efecto que tuvo la colectivización, y una vez que se vio que las colectividades mejoraban las condiciones de vida de los campesinos, éstos las defendieron como suyas. La vida cultural en el campo se amplió con la creación de cines y centros culturales para fomentar todo tipo de actividades colectivas.

Fue Lenin quien creó el lema de que el socialismo era la electrificación más el poder de los Soviets.
La electrificación, igual que la industria, generalmente se hallaba en un estado sumamente atrasado en la Rusia Zarista. La industria a gran escala es inconcebible sin la energía que la ponga en movimiento. Lo que se llamó el Plan Goelro, consistente en la construcción de 30 nuevas centrales eléctricas con una capacidad total de 1.5 millones de kilovatios, fue puesto en marcha por Lenin
para ser completado en diez años. En una serie de proyectos quinquenales iniciados por Stalin, estas propuestas fueron ampliadas enormemente.

En 1937, la URSS era ya el tercer productor de energía del mundo. La industria se desarrolló a un ritmo impresionante. La utilización de tractores y maquinaria agrícola estaba en el centro de la campaña de colectivización. Ya en 1927 los niveles de producción habían alcanzado los niveles de antes de la guerra. A finales del último año del primer plan quinquenal, la industria a gran escala experimentó un notable aumento del 113 por ciento. Uno de los rasgos de este desarrollo, que demostraría ser crucial en la guerra de resistencia contra la Alemania nazi, fue el desarrollo de nuevas industrias para asegurar una más adecuada distribución de la industria por todo el país. Se reconoció que la concentración de la industria en la Rusia europea hacía vulnerable a la URSS en caso de un ataque desde el oeste. Ian Grey, en su biografía Stalin: Man of History [Stalin: Hombre de la Historia], escribió: "La redistribución de la industria condujo al desarrollo de una segunda industria siderúrgica y del carbón en la zona del Ural-Kuznetsk. Magnitogorsk, el centro de una nueva región industrial de los Urales, comenzó en 1931 como una colección de barracones que albergaban a los trabajadores encargados de construir los hornos y los trenes de laminado; ocho años más tarde era una ciudad de 146.000 habitantes. Kuznetsk en Siberia, conocida en 1932 como Stalinsk, y Karagandá en Karakhstan, se convirtieron en grandes ciudades industriales en el mismo breve período" (Pagina 253).

La colectivización, la electrificación y la industrialización se desarrollaron a un ritmo acelerado. En 1937, la industria de construcción de maquinaria soviética era la primera de Europa y la segunda en la producción mundial. En la metalurgia, la URSS alcanzó el segundo puesto de Europa y el tercer lugar del mundo. La industria química soviética ocupó el primer lugar de Europa y el segundo del mundo.

Mucho se habla hoy de que la Unión Soviética no tenía ningún respeto por el medio ambiente. Esto no era así en tiempos de Stalin. El calor generado en la producción de energía se empleaba para calentar las casas de los trabajadores en las ciudades nuevas que aparecían junto a los nuevos complejos industriales. Las energías alternativas —el agua y la energía eólica— también fueron utilizadas.

Junto a esta producción industrial intensiva, existía la necesidad de erradicar totalmente el analfabetismo y de conseguir una clase obrera culta y técnicamente competente. En 1929 había todavía aproximadamente un 51 % de analfabetos entre los 5 y los 50 años. En 1939 se habían reducido al 18.8 por ciento. En marzo de 1931, aproximadamente 5.000 especialistas extranjeros fueron empleados en la industria soviética. Cientos de ingenieros y estudiantes soviéticos recibieron instrucción en el extranjero, en particular en los Estados Unidos (lo cual no resultó del todo satisfactorio). En 1933, aproximadamente 200.000 estudiantes estaban matriculados en las escuelas técnicas superiores y unos 900.000 estudiantes asistían a escuelas técnicas secundarias. Las escuelas fabriles y los cursos de especialistas instruían a un millón de trabajadores cada año.

La urgencia y el ritmo de construcción indudablemente requirieron una cantidad enorme de esfuerzos y sacrificios. Pero en 1933 Hitler se convirtió en Canciller de Alemania, y el partido Nazi comenzó su campaña de guerra: no había ninguna duda de la amenaza que el joven estado socialista soviético afrontaba tras poco más de una década de construcción pacífica. Los enormes sacrificios del primer plan quinquenal daban su fruto y las condiciones de vida mejoraban, mientras la Depresión hacía presa de Occidente.

En este tiempo crítico para la Unión Soviética, la Oposición, que había esperado que Stalin y el Partido no lograsen colectivizar la agricultura, aumentó sus actividades subversivas. En cada etapa se había demostrado su postura errónea y tenía muy poco apoyo entre las masas. Para alcanzar sus objetivos recurrió ahora al terrorismo.

EL ASESINATO DE SERGEI KIROV

El 1 de diciembre de 1934 Sergei Kirov, mientras trabajaba en el Instituto Smolny, fue asesinado por Leonid Nikolaev, un miembro del Partido que había sido funcionario del Comisariado de Inspección en Leningrado, pero que había sido degradado desde la abolición del mismo. Sus protestas le valieron ser expulsado del Partido. Era asimismo un incompetente y había estado implicado en diversas actividades irregulares. Pero fue admitido de nuevo dos meses más tarde, tras prometer que acataría la disciplina del Partido. Con toda claridad no se había reconciliado con el Partido, y terminaría recurriendo al terrorismo para lograr su venganza. Era un elemento descontento que fácilmente se prestó a trabajar para la Oposición.

Kirov era el jefe del Soviet de Leningrado. En la dirección del Partido se le consideraba el sucesor más probable de Stalin. Su asesinato, por lo tanto, no podía ser visto únicamente como un acto de venganza. Fue principalmente un acto de terror político. El atentado contra la vida de Lenin en 1918 había sido realizado por un Social-Revolucionario y no por un miembro del Partido. Kirov fue asesinado por un miembro del Partido. Stalin se tomó este asunto muy en serio, y él mismo se encargó de dirigir la investigación de las actividades de la Oposición. Zinoviev fue acusado de estar directamente implicado en el complot contra Kirov. Pero en este momento no podía demostrarse aún su culpabilidad. La Oposición, mientras estaba ocupada en reclutar a saboteadores y planear asesinatos, negaba enérgicamente su participación alegando que el terrorismo individual es incompatible con el marxismo. Zinoviev, sin embargo, aceptó que sus actividades habían contribuido a incitar actos de terrorismo. Fue condenado a 10 años.

En este punto, me gustaría señalar algunos aspectos de las lecciones históricas que los marxistasleninistas extraen de la continuación de la lucha de clases en la etapa del socialismo. El socialismo no es el objetivo final del marxismo-leninismo. Marx, en El Manifiesto Comunista, señala que el socialismo es el período de la dictadura revolucionaria del proletariado en el que la clase obrera,como clase dirigente, busca amoldar el mundo a su propia perspectiva proletaria. Para hacer esto, el proletariado necesita su propio estado —un estado que en última instancia debe desaparecer, ya que
el proletariado no tiene ninguna necesidad de mantener un poder opresivo sobre sí mismo. Sin embargo, el estado soviético era muy poderoso, lo que no podía ser de otro modo a consecuencia del cerco capitalista de la Unión Soviética. Pero la continuación de la lucha de clases también tiene lugar dentro del estado proletario y sobre todo dentro del Partido dirigente, que es la avanzadilla de su clase —el proletariado. Siendo éste el caso, puesto que siempre habrá necesidad de lucha y controversia dentro del partido de la clase obrera, debe reconocerse que esta controversia también reflejará la lucha de clases en la sociedad y que los desposeídos y los nuevos elementos burgueses procurarán ganar poder para defender sus intereses dentro del Partido. Cuando los miembros de la Oposición recurrieron al sabotaje y el terror, al no poder ganar apoyos dentro del Partido, se convirtieron en instrumentos, quizás sin ser conscientes algunos de ellos, en manos de los que intentaban derrocar al Poder soviético.

El asesinato de Kirov marcó el principio de un cambio cualitativo en el método de lucha de los opositores dentro del Partido. La oposición del bloque Trotsky-Zinoviev, al no lograr el apoyo dentro del Partido, esperaba el fracaso del primer plan quinquenal para derrocar a Stalin. Cuando esta esperanza se vio decepcionada, no vieron otra opción que recurrir al terrorismo. Los Procesos del grupo terrorista trotskista-zinovievista celebrados en Moscú del 19 al 24 de agosto de 1936 demostraron con claridad lo anterior. Los historiadores burgueses pueden mofarse de estos juicios y calificarlos de farsas, pero los periodistas y los comentaristas de la época quedaron impresionados por el hecho de que las admisiones de los acusados eran genuinas. Reflejaban una realidad: que en la sociedad socialista el Partido, para continuar al lado de las masas, debe purgarse de elementos putrefactos, desmoralizados y burgueses. Tras el asesinato de Kirov se llevaron a cabo tales purgas, y es también un reflejo de la continua lucha de clases que algunos buenos comunistas fueran acusados injustamente y expulsados del Partido. Pero es inevitable la necesidad de tales purgas en la etapa del socialismo, para prevenir la restauración capitalista y la degeneración de la dirección de la clase obrera.

Quizás el individuo más siniestro de la Oposición, que ostentó el poderoso cargo de Vicepresidente de la Policía de Seguridad —la OGPU—, era Henry G. Yagoda. Sistemáticamente protegía de la investigación a los miembros de la oposición, y era renombrado por su preferencia por el uso del envenenamiento y de los "tratamientos" médicos para quitar de en medio a los miembros leales y de confianza del Gobierno soviético. Fue responsable del asesinato del presidente de la OGPU Vyacheslav R. Menzhinsky, utilizando su poder para intimidar a un tal doctor Leo Levin de modo que consiguiera la adhesión de un físico leal, el Dr. Kazakov, a la conspiración médica contra Menzhinsky. Menzhinsky sufría de angina de pecho y asma, y debido a la administración de tratamientos incorrectos, su corazón se debilitó y su muerte fue apresurada. Murió en mayo de 1934, 6 meses antes del asesinato de Kirov y después de que Yagoda hubiera asumido su cargo.

De hecho el asesino de Kirov, Leonid Nikolayev, fue detenido por agentes de la OGPU sólo unas semanas antes del asesinato de Kirov. Se le encontraron un arma y una carta con la ruta que Kirov seguía a diario. Yagoda ordenó su liberación.
Yagoda fue responsable del asesinato de Máximo Gorki y de su hijo. Máximo Gorki era leal a Stalin y al Partido, y sus escritos eran muy respetados internacionalmente. Por esta razón se convirtió en un objetivo para los miembros de la Oposición, que temieron que Gorki les denunciara en sus escritos. Los motivos de la Oposición eran venales y bajos. Estaban en alianza directa e indirecta con los enemigos del poder de la clase obrera en la Unión Soviética y en el extranjero. Yagoda declaró durante su juicio que sus acciones tenían como objetivo ayudar a que la oposición alcanzara el poder, y no contribuir a su propio engrandecimiento personal. Incluso confesó a su secretario y cómplice, Pavel Bulanov, que consideraba al Mein Kampf "un libro que merece la pena" y que le impresionaba el hecho de que Hitler hubiera llegado a la cima empezando como un simple "sargento mayor". Yagoda había comenzado su carrera como sargento mayor en el ejército ruso.

La purga de estos elementos que se habían infiltrado en el Partido y en el estado era no sólo una necesidad, sino asimismo una prioridad en el ambiente de tormenta que se avecinaba con la amenaza internacional de la Alemania nazi y de las potencias del Eje, una amenaza terrible que la Unión Soviética debía afrontar ahora. Trotsky tenía una posición totalmente elaborada acerca de que el terrorismo por sí solo no derribaría al Gobierno soviético. Los partidarios del terrorismo, la actividad desviacionista y el sabotaje tuvieron que aliarse con los que estaban dispuestos a ir a la guerra contra la Unión Soviética. Esto significaba la alianza con las potencias militares del Eje —en particular Alemania y Japón. Esta alianza se consideró como un asunto de necesidad histórica para derribar a Stalin y colocar a la oposición en el poder. Incluso tuvieron lugar conversaciones secretas entre miembros de la Oposición rusa y representantes de Alemania y Japón.

Adolf Hitler, arengando a miles de tropas en el Congreso del Partido Nazi de Nuremberg el 12 de septiembre de 1936, proclamó públicamente su intención de invadir la Unión Soviética. El 25 de noviembre de 1936, los Ministros de Asuntos Exteriores de Alemania y Japón firmaron el Pacto Anti-Comintern. Pero ya en la primavera y el verano de 1936, las autoridades soviéticas habían sorprendido a espías nazis, saboteadores y terroristas en una serie de incursiones por todo el país.
Paso a paso, la quinta columna antisoviética de Trotsky fue destapada y destruida en los meses siguientes. Trotsky había predicho una guerra contra la Rusia soviética en 1937. Como la conspiración fue destapada ante el mundo entero en los Procesos celebrados contra el grupo terrorista trotskista-zinovievista, así como en los juicios subsiguientes, Trotsky únicamente pudo lanzar sus broncos improperios contra Stalin y la Unión Soviética. Surgieron entonces comités para defender a Trotsky, cuya plataforma de propaganda debía presentar a Trotsky como un mártir injustamente acusado. Pero pronto se reveló que dichos comités estaban compuestos por elementos antisoviéticos y fascistas que coordinaban la propaganda con el fin de desviar la atención lejos de la amenaza de guerra contra la Unión Soviética.

En 1941, tras la invasión nazi de la URSS, Joseph E. Davies, ex-Embajador americano en la Unión Soviética, escribió: "Todos estos juicios, purgas y liquidaciones, que parecieron tan violentos en aquel tiempo y sobresaltaron al mundo, ahora se revelan con bastante claridad como parte de un esfuerzo vigoroso y decidido del gobierno de Stalin para protegerse... En 1941 no había ya ningún quintacolumnista en Rusia" ( The Big Conspitacy [La Gran Conspiración], pag. 326).

LA OPOSICIÓN SE CONVIERTE EN UN INSTRUMENTO EN MANOS DE LA REACCIÓN, EL IMPERIALISMO Y EL FASCISMO

Trotsky y el odio virulento del trotskismo hacia Stalin nunca se basaron en un conjunto de principios sólidos. Trotsky era arrogante y presuntuoso. Trotsky se consideraba a sí mismo como el igual de Lenin, y posteriormente como su sucesor. Se unió a los bolcheviques sólo después de que su propio grupo fracasara en el intento de dirigir la revolución y desplazar a Lenin y los bolcheviques. No mostró más que desprecio y prejuicio de clase hacia Stalin, a quien consideraba un georgiano inculto. En cuanto a la pretensión de Trotsky de ser el sucesor de Lenin, no fue aceptada en ningún momento por los compañeros de partido, bolcheviques, que eran demasiado conscientes de las divergencias fundamentales entre Lenin y Trotsky sobre cuestiones de principio.
Trotsky se unió a los bolcheviques en agosto de 1917, sólo dos meses antes de la Revolución Bolchevique de Octubre.

Tras 14 años de oposición a Lenin y a los bolcheviques, Trotsky todavía se consideraba como el sucesor natural de Lenin. En Brest-Litovsk, Trotsky había sido enviado por Lenin como Comisario de Asuntos Exteriores con instrucciones categóricas de firmar la paz con Alemania. Pero Trotsky se negó a firmar la declaración: ni paz ni guerra. Dijo a los alemanes que el ejército ruso no podía luchar más y seguiría siendo desmovilizado, pero que no firmaría la paz. Después de la Revolución Bolchevique los británicos enviaron a un agente para establecer relaciones con funcionarios soviéticos, pero sin reconocimiento oficial. Este agente especial del Gabinete Británico de Guerra era R. Bruce Lockhart, que escribió en sus memorias —tituladas The British Agent [El Agente Británico]— que el Ministerio de Asuntos Exteriores británico estaba muy interesado en las "disensiones entre Lenin y Trotsky —disensiones en las cuales nuestro Gobierno tenía puestas muchas esperanzas". Lockhart estableció contacto personal con Trotsky en cuanto éste volvió de Brest-Litovsk. Trotsky le concedió una entrevista de dos horas en su oficina privada de Smolny.
Según las memorias de Lockhart, aquella misma noche registró en su diario sus impresiones personales sobre Trotsky:
"Me parece un hombre que de buen grado moriría luchando por Rusia, con la única condición de que haya un público bastante amplio para contemplarlo" (citado en The Big Conspiracy [La Gran Conspiración], p. 31).

Inmediatamente después de la Revolución de Octubre, cuando la gente anhelaba la paz y cuando la revolución necesitaba un plazo para organizar el Ejército Rojo, Trotsky jugó irresponsablemente a aventurerismos izquierdistas con los imperialistas alemanes, amenazándoles con la guerra y la revolución en vez de firmar una paz con Alemania, que exigía una serie de demandas territoriales a Rusia. El resultado fue que se firmó en Brest-Litovsk una paz todavía más áspera, que implicaba aún mayores sacrificios territoriales en beneficio de Alemania. El hecho era que la revolución en Alemania no había madurado, y los trotskistas, al jugar con frases "izquierdistas" para asustar a los imperialistas alemanes, que conocían muy bien el débil estado en que se encontraba el joven poder soviético, por poco causaron el completo fracaso de la revolución rusa.

Tampoco el odio de Trotsky hacia Stalin, como algunos afirman, estaba basado en su supuesto talante democrático frente a los métodos de mando centralistas de Stalin, supuestamente dictatoriales. Trotsky era un exponente fanático de la política del comunismo de guerra. Ian Grey, en su libro Stalin: Man of History[Stalin: Hombre de la Historia], escribe sobre Trotsky:

"Trotsky insistía en que el trabajo estuviera sujeto a la misma disciplina estricta impuesta en el Ejército Rojo. Totalmente autoritario en su perspectiva y sin el menor entendimiento ni comprensión de las necesidades y emociones humanas, empezó a imponer esta disciplina. El resultado inmediato fue una tormenta airada de protestas y rebeliones...

”Trotsky entró en conflicto frontal con los sindicatos... Había movilizado a los ferroviarios usando la disciplina del ejército. Allí, de nuevo ante la oposición del sindicato, estableció su propia autoridad, el Comité Central del Transporte, conocido como Tsektran. Su tratamiento arbitrario de este sindicato y sus amenazas de hacer lo mismo con los demás sindicatos —sometiéndolos a todos a la disciplina militar— enfurecieron a los sindicalistas miembros del Partido...

“Lenin, apoyado por diez de los diecinueve miembros del Comité Central que incluían a Stalin, Zinoviev y Kamenev, propuso establecer una moderación en el gobierno del partido. La abolición inmediata del odiado Tsektran de Trotsky debía ser el primer paso. Trotsky se opuso virulentamente a esa política "liberal". Fue apoyado por Bujarin, Dzerzhinsky, y los tres miembros entonces responsables de la Secretaría del Partido"(p. 144).

La imagen que los historiadores burgueses oficiales suelen presentar de Trotsky como un revolucionario íntegro, un hombre de principios expulsado y perseguido por Stalin, pertenece al reino de los cuentos de hadas. Trotsky era despiadado. La importancia que pudo haber tenido y la contribución que hizo en las semanas de Octubre se vuelven insignificantes ante el hecho de que cada vez con más intensidad entró en contradicción con el poder soviético y, desde luego, con el liderazgo de Stalin. La ola revolucionaria había disminuido y el poder soviético se enfrentaba con problemas inmensos para establecer los fundamentos y construir el socialismo por vez primera en la historia, o de lo contrario capitular ante el imperialismo y la reacción blanca rusa. Trotsky habíaperdido fuerza dentro del Partido. Éste era para él toda su vida y desesperadamente intentó recuperarlo. Se preparó para emplear medidas despiadadas y exigirlas de otros, tal como había estado dispuesto a utilizar los mismos métodos de los oficiales zaristas con el fin de mantener la disciplina en la Guerra Civil —si era necesario ejecutando a uno de cada diez soldados para hacer cumplir la disciplina.

Trotsky siguió oponiéndose a Lenin y a los bolcheviques tras su ingreso en el Partido en agosto.
Trajo consigo a muchos elementos anticomunistas que entraron a formar parte de la Oposición. Sin embargo, durante la Revolución de Octubre era importante la unión de tantas personas como fuera posible, y Trotsky era visto como un agitador habilidoso. Su entrada en el Partido tuvo lugar con una espectacularidad tal que satisfizo su personalidad y sus ansias de grandeza. Lenin observó sardónicamente que era como llegar a un acuerdo con una gran potencia. Después de su fracaso en Brest-Litovsk, fue relevado del cargo de Comisario de Asuntos Exteriores y se le concedió el de Comisario de Guerra. Contaba con poderes de mando muy elevados sobre los comandantes bolcheviques, quienes obligaron al Comité Central a intervenir para evitar que Trotsky fusilara a todos los que consideraba que rompían la disciplina militar.

A menudo el comisario de guerra Trotsky es elogiado por su capacidad de liderazgo durante la Guerra Civil. Sin embargo, en el verano de 1919 Trotsky afirmó que Kolchak ya no era una amenaza en el este, y propuso utilizar todas las fuerzas del Ejército Rojo en la campaña contra Denikin en el sur. Stalin advirtió que esto daría a Kolchak un gran respiro, así como la oportunidad de reorganizarse y equiparse para una nueva ofensiva. El Comité Central rechazó el plan de Trotsky y éste no tomó parte alguna en la campaña del este, que condujo a la derrota de Kolchak. Lo mismo ocurrió con su plan de dirigir una campaña contra Denikin a través de las estepas del Don, una región casi sin caminos e infestada de bandas de cosacos contrarrevolucionarios. Stalin rechazó el plan de Trotsky y propuso avanzar a través de la cuenca del Donetz, con su densa red de ferrocarriles, buenas provisiones de carbón y una población de clase obrera que simpatizaba con la causa bolchevique. El plan de Stalin fue aceptado por el Comité Central. Trotsky fue retirado del Frente Sur y se le ordenó no interferir con las operaciones que condujeron a la derrota de Denikin.

En 1921, en el X Congreso, el Comité Central, encabezado por Lenin, proscribió todas las facciones dentro del Partido por poner en peligro el liderazgo revolucionario. Lenin esperaba que todos los miembros del Partido apoyaran las decisiones de la mayoría sobre la pena de expulsión. Trotsky, cuyas actividades faccionalistas suponían la oposición abierta a la mayoría de las decisiones, fue advertido expresamente. El poder se le escapaba a Trotsky de las manos. La oposición siempre había estado implicada en actividades abiertas y secretas contra el Poder de los soviets. Pero en 1921-22, el General Hans von Seeckt mantuvo contactos con un líder trotskista, Nicolai Krestinsky, a la sazón embajador soviético en Alemania, a quien ofreció financiación para la camarilla de Trotsky. Esta oferta le fue comunicada a Trotsky, que se mostró de acuerdo. Krestinsky pidió 250.000 marcos de oro a Seeckt, que acordó concederlos a cambio de importantes secretos militares y visados para los espías alemanes que operaban dentro de la Unión Soviética. La coincidencia de intereses entre la Oposición y el imperialismo alemán en su odio hacia el bolchevismo y el poder soviético eran una realidad. Sin duda hay quienes intentarán justificar tal colaboración, comparándola con la que permitió a Lenin obtener un coche sellado para volver a la Rusia revolucionaria en 1917. Pero lo que hizo Lenin aseguró la victoria de la revolución bolchevique. Lo que hizo Trotsky iba dirigido contra ella. Cualquier sencillo trabajador o campesino soviético era capaz de ver la diferencia. Tras la muerte de Lenin, Trotsky intentó tomar el poder en el Congreso del Partido de 1924. Exigió que él y no Stalin fuese el sucesor de Lenin, y obligó a que el asunto se decidiera por votación.
Stalin fue votado unánimemente por 748 delegados bolcheviques para continuar siendo el Secretario General. Incluso Bujarin, Zinoviev y Kamenev se sintieron obligados a votar con la mayoría. La oposición se disolvió, pero volvió a reunirse como Nueva Oposición unos meses más tarde y continuó movilizando a una mezcolanza de oposicionistas, arribistas y guardias blancos en células secretas que comenzaron a aprovisionarse de armas.

A pesar de la prohibición de las facciones y del partidismo, la Oposición encontró muchas oportunidades de continuar su campaña contra la dirección del Partido. En Mi Vida, Trotsky escribe: "Durante el año 1926 la lucha del Partido se desarrolló con intensidad creciente. En el otoño la Oposición salió abiertamente a la palestra en las reuniones de los miembros del Partido".
Esto, sin embargo, sólo despertó la hostilidad de los trabajadores, que acallaron a la Oposición. En 1927, cuando la Rusia soviética afrontaba nuevas amenazas de guerra en el oeste, Trotsky públicamente declaró en Moscú: "Debemos recuperar la táctica de Clemenceau, quien, como es sabido, se sublevó contra el Gobierno francés cuando los alemanes estaban sólo a 80 kilómetros de París".

Stalin denunció las declaraciones de Trotsky como traición y declaró que "se ha formado algo así como un frente unido desde Chamberlain a Trotsky".

Un referéndum de todos los miembros del Partido Bolchevique rechazó a la Oposición por un resultado de 740.000 votos frente a 4.000. De hecho, en ningún momento la Oposición recibió el menor apoyo por parte de la masa de militantes del Partido ni de la clase obrera. Esto no era sorprendente, en realidad. La Oposición estuvo siempre en contra de todos los intentos de construir el socialismo, declarándolo imposible en la "atrasada Rusia". Exigieron que la revolución rusa se convirtiese en un depósito de la revolución mundial para promover revoluciones en otros países.
Despojada de su retórica "izquierdista" la Oposición llevó a cabo una lucha salvaje por el poder, en la línea de la dictadura militar que Trotsky había tratado de imponer como comisario de guerra.

El 7 de noviembre de 1927, en el décimo aniversario de la Revolución Bolchevique, durante el desfile anual de masas en la Plaza Roja tuvo lugar una manifestación política contra el Gobierno soviético organizada por la Oposición de Trotsky. Debía señalar una amplia insurrección en toda la nación. Pero esta insurrección popular sólo existía en la imaginación febril de Trotsky. Las autoridades actuaron rápidamente y los trabajadores se volvieron contra los manifestantes, mientras éstos declaraban la toma del poder por parte del nuevo mando concentrado en la Plaza. Siguieron las redadas y detenciones. Uno de los seguidores de Trotsky, el diplomático Joffe, que había sido embajador en Japón, se suicidó. En algunos sitios los trotskistas fueron detenidos dentro de células de antiguos oficiales blancos, terroristas social-revolucionarios y agentes extranjeros. Trotsky fue expulsado del Partido Bolchevique y enviado al exilio en Alma Ata, Siberia. Posteriormente fue deportado a Turquía, en 1929, y terminó sus días en México, donde fue asesinado por uno de sus propios partidarios, que llegó a odiar su extremo egoísmo y vanidad.

STALIN Y LA GUERRA CONTRA EL CERCO CAPITALISTA Y LA AGRESIÓN FASCISTA

Antes del triunfo de los bolcheviques, los marxistas creían que la revolución socialista ocurriría primero en las naciones industrialmente desarrolladas de Europa y América y que se extendería rápidamente, transformando el mundo y llevando el progreso a las naciones atrasadas. Pero el estallido de la Primera Guerra Mundial reveló que los partidos socialistas de Europa habían abandonado la lucha para derrocar al capitalismo, así como la solidaridad de la clase obrera internacional. La II Internacional Socialista se derrumbó cuando sus partidos apoyaron la victoria de su "propia" clase dirigente en la guerra. Sólo Lenin y los bolcheviques denunciaron la guerra como una guerra imperialista y llamaron a los trabajadores a volver sus armas contra la burguesía. El foco de la actividad revolucionaria se trasladó a Rusia. Los bolcheviques fueron capaces de tomar el poder, y las potencias imperialistas beligerantes que participaban en la guerra no pudieron hacer nada para impedirlo. Después del armisticio, un ejército intervencionista de 14 potencias se reunió para apoyar a los ejércitos blancos en una guerra civil que tenía por fin derrocar a los bolcheviques.

Fracasaron debido al apoyo del pueblo soviético a su nuevo gobierno, al apoyo y la simpatía internacional hacia el Poder soviético, y a las contradicciones entre los ejércitos imperialistas intervencionistas y los contrarrevolucionarios blancos. La utilización de estas contradicciones para debilitar a los enemigos de la Unión Soviética, por lo tanto, siempre figuraría entre las consideraciones de la política exterior de la Unión Soviética. No podía haber otro camino.

La Oposición trotskista de la época se embarcó en una conspiración para asumir el poder tras la agresión de las potencias del Eje. Trotsky predijo una guerra contra la Unión Soviética en 1937.
Deseaba una guerra temprana contra la Rusia soviética, porque creía que llevaría a Stalin y a los bolcheviques a la derrota inevitable. Y podría haber acertado. La condonación a Alemania de las restricciones del tratado de Versalles en 1935, que permitió a Hitler aumentar la máquina de guerra de Alemania, era una señal clara para Stalin de que Gran Bretaña, Francia y América estaban animando a los nazis a atacar a la Rusia soviética. La guerra entre la Unión Soviética y la Alemania nazi podía ser inevitable, dada la gran cantidad de simpatías y apoyos con que contaban los nazis en Occidente, pero no era inevitable una guerra temprana. La política exterior de Stalin pretendía establecer tratados de seguridad colectiva contra el expansionismo alemán y, si esto fallaba, como de hecho ocurrió, explotar las contradicciones entre las potencias imperialistas. No hay ninguna disputa sobre el grado de amenaza a que la Unión Soviética se enfrentaba, y si Stalin hubiera afrontado la guerra en 1937, probablemente con la quinta columna oposicionista todavía en acción, la Unión Soviética habría sufrido pérdidas aún mayores y la guerra habría tomado un curso completamente diferente. Esto podría haber satisfecho los proyectos de Trotsky para la Rusia soviética. Pero Stalin, naturalmente, no hacía caso de ningún consejo de Trotsky sobre lo que era mejor para la Unión Soviética. Tampoco nosotros deberíamos aceptar ningún consejo de los seguidores modernos de Trotsky que piensan que es suficiente vociferar contra el pacto alemán-soviético, sin hacer la menor referencia a la situación que Stalin y la Unión Soviética afrontaban.

Stalin siempre previó que habría una alianza entre Alemania y el Occidente dirigida contra la Unión Soviética. En los años 20 se establecieron buenas relaciones con Alemania. La república de Weimar buscaba mantener buenas relaciones con el Este y con Occidente. En 1932 Rusia adquirió el 30.5 % de las exportaciones de maquinaria alemana. Cientos de técnicos e ingenieros alemanes trabajaban y daban clases en Rusia, y oficiales alemanes entrenaban a las tropas rusas. En 1932, Alemania aportó el 46.5 % del total de las importaciones de Rusia. En 1935, la cifra cayó al 9%, mientras las exportaciones de Gran Bretaña a la Unión Soviética aumentaban. América también incrementó su comercio con la Unión Soviética, en particular después de que Roosevelt subiera al poder. La depresión obligó al capitalismo occidental a aumentar su comercio con la Unión Soviética. Incluso la Alemania nazi procuró maximizar el comercio con la Rusia soviética y logró aumentar su cuota de mercado en un 22.8 % en 1936. Sin embargo, este comercio pronto decayó con la formación de los pactos anti-Comintern entre Alemania, Japón, Berlín y Roma, y la intervención de Alemania al lado de Franco en la guerra civil española.
Los choques con las tropas japonesas en la frontera con Manchuria obligaron a Stalin a actuar con suma cautela para detener la agresión japonesa y evitar las provocaciones en las fronteras orientales y occidentales.

En marzo de 1938, Hitler invadió Austria y se produjo una crisis en los Sudetes alemanes de Checoslovaquia. Stalin propuso entonces que Gran Bretaña, Francia y la Unión Soviética formaran un frente unido para defender Checoslovaquia. Pero Gran Bretaña y Francia seguían una política de apaciguamiento, animando a Alemania a expandirse hacia el este, y esperaban poder cosechar las ventajas de que la Unión Soviética y Alemania se destrozasen mutuamente en un enfrentamiento armado. No compartían en absoluto el antifascismo de Stalin. Hicieron caso omiso de la propuesta de Stalin y, en la importante conferencia de Múnich, entregaron Checoslovaquia a Alemania.
Francia incluso dejó de cumplir sus tratados con Checoslovaquia, lo cual horrorizó a Stalin. Cuando Alemania invadió Checoslovaquia, el mundo entero se sintió ultrajado. La tibia condena de Chamberlain produjo un alboroto en el Parlamento. Visiblemente sobresaltado por la hostilidad, exigió que la Unión Soviética y Gran Bretaña conjuntamente diesen garantías a Polonia y Rumania.

Estas garantías no ofrecían ninguna seguridad a la Unión Soviética.

Las ulteriores propuestas soviéticas de un pacto británico-francés-soviético de ayuda mutua, que garantizara la independencia de todos los estados a lo largo de la frontera soviética del Báltico al Mar Negro, fueron rechazadas por Chamberlain alegando que esto molestaría a Polonia y Alemania.
La cuestión estaba clara. Gran Bretaña y Francia deseaban un pronto ataque de la Alemania nazi contra la Rusia soviética para derribar el socialismo soviético. Litvinov fue destituido como Comisario de asuntos Exteriores y se nombró a Molotov el 3 de mayo de 1939. En esta situación, Stalin se vio obligado a considerar la firma de la paz con el diablo en 1939, antes que enfrentarse en solitario a una guerra en dos frentes. Hitler estaba deseoso de invadir Polonia y, con este objetivo en mente, Ribbentrop fue enviado a Moscú para negociar un pacto de no agresión entre Alemania y la Unión Soviética. El 23 de agosto de 1939, Stalin recibió a Ribbentrop y aceptó el texto del acuerdo en una fría y nada amistosa reunión. Los Gobiernos británico y francés quedaron atónitos, y la máquina de propaganda occidental alcanzó un frenesí histérico de calumnias e insultos contra la Unión Soviética. El 1 de septiembre, Hitler invadió Polonia, obligando a Chamberlain a declarar la guerra a Alemania para cumplir los tratados con Polonia.

Seguramente Stalin esperaba que la Unión Soviética pudiera evitar entrar en el conflicto y que los países capitalistas quedaran exhaustos a causa de la guerra, lo que daría lugar a levantamientos y revoluciones en todas partes de Europa. Pero tras la facilidad con que los ejércitos alemanes conquistaron Europa, sobre todo tras el total derrumbe de los ejércitos franceses y la evacuación de los británicos en Dunquerque, Stalin no albergó ya ninguna duda de que la guerra con Alemania era inevitable. Sin embargo, desesperadamente intentó evitar cualquier provocación que precipitara un conflicto temprano, que Stalin pretendía impedir al menos hasta la primavera de 1942. Por lo tanto, fue un gran golpe para la preparación de la Unión Soviética la decisión de Hitler de atacar la Unión Soviética el 22 de junio de 1941. La ventaja suprema de los agresores era el ataque sorpresa. Pero el tratado de no agresión había dado a Stalin y a la Unión Soviética un tiempo valiosísimo para asegurar sus fronteras. La guerra con Finlandia, cuando este estado pro-nazi se negó a permitir el acceso soviético al Báltico a cambio de un área mayor del territorio soviético, resultó ser una lucha mucho más difícil de lo previsto, que requirió una gran cantidad de tropas soviéticas. Sin embargo, los ejércitos derrotados aprenden mediante las experiencias amargas las razones de su fracaso, y esto no fue menos cierto en el caso del Ejército Rojo. Stalin veía claramente que el Ejército Rojo necesitaba oficiales que entendieran la guerra moderna, y llevó a cabo medidas urgentes para que el Ejército Rojo se organizase y contase con personal capaz de enfrentarse a la terrible amenaza que se cernía sobre la Unión Soviética.

Poco antes del ataque alemán, Molotov se entrevistó con Hitler en una gélida reunión. Después de rechazar la propuesta de compartir el Imperio Británico tras la derrota de Inglaterra, el Comisario soviético de Asuntos Exteriores hizo una embarazosa pregunta sobre la hostilidad de Finlandia hacia la Unión Soviética. Hitler se enfureció por la firme postura de Molotov. La cuenta atrás de la invasión nazi había comenzado.

Tres millones de efectivos alemanes, con miles de tanques apoyados por el más moderno armamento, atacaron a lo largo de una frontera enorme, en lo que fue la mayor batalla terrestre de la historia. En pocas semanas los alemanes habían penetrado profundamente en territorio soviético y se dirigían hacia Moscú. El Ejército Rojo luchó heroicamente, sufriendo pérdidas enormes. El 3 de julio, en una alocución radiofónica al pueblo soviético, Stalin presentó un breve análisis de las razones del éxito inicial de los nazis, pero despejó cualquier duda respecto a la derrota de los alemanes por el Ejército Rojo, y dio instrucciones específicas a la población sobre las medidas a tomar para crear una guerra popular en todos los frentes contra los invasores: "Las granjas colectivas deben evacuar todo el ganado, y devolver el grano al depósito de las autoridades estatales para su transporte a la retaguardia. Todo lo que sea de valor y no pueda ser retirado, incluyendo los metales no ferruginosos, el grano y el combustible, debe destruirse sin falta.

“En las áreas ocupadas por el enemigo, deben formarse unidades guerrilleras, montadas y a pie, deben organizarse grupos de resistencia para combatir a las tropas enemigas, instigar la guerra de guerrillas por todas partes, volar los puentes y los caminos, dañar las líneas de teléfono y de telégrafo, incendiar los bosques, tiendas, transportes. En las regiones ocupadas las condiciones deben hacerse insoportables para el enemigo y todos sus cómplices. Deben ser perseguidos y aniquilados a cada paso, y todas sus acciones frustradas.

“Esta guerra con la Alemania fascista no puede considerarse una guerra ordinaria. No sólo es una guerra entre dos ejércitos, es también una gran guerra de todo el pueblo soviético contra las fuerzas fascistas alemanas.

“El objetivo de esta guerra nacional en defensa de nuestro país contra los opresores fascistas es no sólo la eliminación del peligro que se cierne sobre nuestro país, sino también ayudar a todos los pueblos europeos que sufren bajo el yugo del fascismo alemán".

 Los alemanes llegaron a 15 kilómetros de Moscú antes de que la marea retrocediera y los ejércitos nazis fueran barridos en batallas tan trascendentales como Stalingrado y Kursk. En todas partes Stalin tenía el pleno control, recabando informes regulares de los oficiales del Ejército Rojo. Como todos los comandantes supremos que han tenido éxito, escuchaba todos los informes y ponía su confianza extrema en la lealtad y determinación de los oficiales para derrotar al enemigo. No se tomaba el fracaso a la ligera, y retiraba o degradaba puntualmente a los oficiales que no lograban asumir sus responsabilidades o no podían dar una explicación satisfactoria de sus fracasos. El mando de Stalin fue la dinamo que aseguró que el Ejército Rojo aprovechara cada oportunidad de retomar la ofensiva contra Alemania, y que motivó al Ejército y al pueblo para soportar un sacrificio tan grande con el fin de salvar a la Unión Soviética de la bota militar fascista. Después de la muerte de Stalin, Jruschov, cuya contribución a la guerra anti-fascista no fue excepcional, intentó negar el papel de Stalin como comandante supremo. Sin embargo, Zhukov, que dirigió las batallas que expulsaron a los nazis de Moscú y anteriormente lideró las fuerzas soviéticas en la defensa de Leningrado, no tenía ninguna duda de que la férrea determinación de Stalin fue la que condujo al ejército y al pueblo entero a la victoria.

Stalin dio la bienvenida sin reservas a cada paso emprendido por Gran Bretaña y América para aumentar sus aportaciones a la guerra contra la Alemania de Hitler. En contestación al corresponsal del Moscow Associated Press Henry C. Cassidy, el 13 de noviembre de 1942, Stalin dijo que la campaña aliada en Africa “...representa un hecho excepcional de enorme importancia, que demuestra el creciente poder de las fuerzas armadas de los aliados y la perspectiva de la desintegración de la coalición ítalo-alemana en un futuro próximo". Stalin siguió diciendo que era demasiado pronto para juzgar cuán eficaz sería esta campaña para aliviar la presión sobre la Unión Soviética. Sin embargo, en respuesta a una pregunta bastante peculiar dadas las circunstancias –"¿Qué posibilidad hay de que la potencia ofensiva soviética en el este se una a la de los aliados en el oeste para apresurar la victoria final?"— Stalin contestó de manera un tanto seca, "no cabe la menor duda de que el Ejército Rojo realizará su tarea con honor, como ha estado haciendo en todas partes durante la guerra". Esto era en noviembre de 1942, cuando la Unión Soviética todavía estaba profundamente inmersa en una lucha a vida o muerte para liberar su territorio de los invasores nazis, tras un período en el que los corresponsales occidentales predecían con seguridad la victoria alemana y el derrumbe del Ejército Rojo.

La población mundial celebraba como propia cada victoria soviética. Pero los gobernantes de Gran Bretaña y América, obligados a aliarse con la Unión Soviética, se alarmaron por el éxito militar de ésta. Stalin pedía repetidamente la apertura del segundo frente en Europa. Pero el oeste demostró no ser demasiado eficaz para obligar a las tropas alemanas a retirarse del frente oriental. Los líderes occidentales, indudablemente, estaban ya preocupados por el problema de tratar con una Unión Soviética cuyo prestigio había aumentado enormemente en todo el mundo, y cuya capacidad militar derrotaba a los nazis prácticamente sin ayuda de nadie. El Segundo Frente comenzó realmente con los desembarcos del día "D". América, sin embargo, prestaba una atención considerable a asegurar que su poder, y no el poder soviético, obtuviese la supremacía después de la guerra. Temerosa de que la Unión Soviética lograra ampliar su influencia en el lejano oriente así como en Europa, América provocó la capitulación rápida del Japón dejando caer la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki. Stalin procuró mantener unas relaciones amistosas con los aliados sobre la base del respeto mutuo, pero la amenaza de la bomba atómica planeaba sobre la Unión Soviética era evidente para Stalin y para la opinión progresista mundial.

La Unión Soviética perdió a 25 millones de sus mejores luchadores en la guerra contra la Alemania nazi. Como en todas las guerras esta cifra afectó principalmente a la juventud soviética, el futuro de cualquier sociedad. Tal fue la contribución del pueblo soviético a la detención de la más brutal y bárbara de las potencias imperialistas. Tal fue la contribución del pueblo soviético a la extensión del campo del socialismo y a la posibilidad de que los pueblos esclavizados por los imperios coloniales de Gran Bretaña, Francia y América pudieran lograr su independencia nacional. Y esto se alcanzó bajo el liderazgo incontestado por parte de Stalin del movimiento comunista internacional. A pesar de la devastación de la invasión nazi, la Unión Soviética pudo reconstruir su economía y alcanzar a América en el desarrollo de la investigación espacial, tecnológica y científica. Ninguna economía, y menos aún una economía socialista, debería afrontar la amenaza que a continuación se abatió sobre Stalin y el campo socialista: la amenaza de las armas nucleares cayendo sobre las ciudades soviéticas construidas con el sudor de la clase obrera. El monopolio nuclear de América tuvo que romperse, y fue roto de hecho por la Unión Soviética de Stalin.

Las potencias imperialistas temían a Stalin y a la Unión Soviética porque eran la viva demostración de que el socialismo estaba en alza mientras el imperialismo agonizaba. El período de la posguerra fue un tiempo de grandes esperanzas y esfuerzos, que hasta los imperialistas hubieron de tener en cuenta haciendo concesiones a la clase trabajadora. Pero la retórica anticomunista y la propaganda occidental se hicieron cada vez más maliciosas y omnipresentes. Mientras Stalin siguió vivo, sin embargo, la propaganda occidental no pudo eliminar el enorme aprecio y simpatía que existía en todo el mundo hacia Stalin y hacia la Unión Soviética. Cuando Stalin murió en 1953, las revistas y periódicos comunistas, socialistas y progresistas sacaron ediciones completas lamentando la muerte de Stalin y celebrando su vida. Por lo tanto, los imperialistas saludaron con gran júbilo el discurso secreto de Jruschov que atacaba a Stalin en el XX Congreso del PCUS en 1956. Jruschov, que era un payaso en el escenario internacional y que condujo al descrédito al socialismo y a la Unión Soviética, logró lo que los imperialistas nunca pudieron conseguir. Atacando a Stalin, Jruschov no sólo estaba rechazando el supuesto culto a la personalidad. Atacaba los fundamentos ideológicos de la Unión Soviética: el marxismo-leninismo. Señaló al mundo el comienzo de la restauración capitalista en la URSS. Jruschov cayó en 1963, pero el gobierno revisionista que él representaba permaneció en el poder. El socialismo se convirtió en un capitalismo estatal y los órganos del poder soviético se fueron lentamente minando y corrompiendo. Es un testimonio del poder y la resistencia del socialismo construido por Lenin y Stalin el que este proceso les costara casi cuatro décadas tras la muerte de Stalin a los líderes revisionistas Jruschov, Brezhnev y Gorbachov; un proceso que gradualmente desmanteló y finalmente dio lugar al derrumbamiento del estado soviético y devolvió un poder desenfrenado a la burguesía. Podemos ver que la burguesía gobierna de nuevo sobre la miseria, la pobreza, el hambre, el gangsterismo y la dependencia.


Pero la visión de la degeneración burguesa en lugar del socialismo, y del poder de la clase obrera sobre su propio destino, no se han perdido entre los pueblos y gentes del mundo. El nombre y el prestigio de Stalin están siendo restaurados a su auténtico lugar en la historia de la lucha de los trabajadores y de los pueblos oprimidos en pro de la consecución del socialismo y de la emancipación humana.