LUCHANDO CONTRA EL FASCISMO DESDE TODAS LAS TRINCHERAS

LUCHANDO CONTRA EL FASCISMO DESDE TODAS LAS TRINCHERAS

Canciones de Combate

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Crónicas de Palestina: 754 kilómetros de maldición



Fuente: La aldea,Milenio.com


No muy lejos de Ramala se encuentra Qalqilya, con una alambrada construida por Israel y que al poco tiempo de recorrerla se convierte en un enorme muro de cemento, reflectores, cámaras, vallas electrificadas, trincheras y hombres que tiran a matar.

El conductor —el lector, el cronista— puede dejar atrás Ramala, la ciudad de cantera lechosa que se ha levantado de tres bombardeos israelíes, y, recién ahí, tomar un camino mordisqueado que parece haber sido construido hace miles de años. Muy pronto se encontrará con un checkpoint en donde el militar lo dejará pasar sólo hasta obtener las respuestas precisas a las preguntas ¿A dónde va? ¿Y a qué? ¿Tiene amigos árabes? ¿Habla árabe? ¿Trae cuchillos? ¿Y qué es esto? ¿Para qué sirve? ¿Y aquello para qué? ¿Adónde me dijo que va? ¿Y a qué? ¿En verdad no trae bombas? Acelerar.

Si el conductor no mira fijamente al frente, como debe, verá, a la izquierda, un enorme asentamiento de colonos judíos, los cuales a cada rato les disparan a los palestinos porque creen que no hay suficiente espacio para albergar a dos dioses. A la derecha, habrá campos palestinos que hoy cultivan los israelíes con agua palestina en poder de Israel. Y allá a lo lejos, observará la desviación a Qalqilya.

En ese punto el conductor —el lector, el cronista— tendrá su primer encuentro con el muro de Qalqilya, que en esa parte no es otra cosa que alambradas. Sobresalen en los cerros áridos como si levantaran el vuelo por encima de ellos. Son líneas enmarañadas, cercas de espino que atenazan el cielo y la tierra. Es tal la cantidad de púas desplegadas que uno pudiera pensar que la industria metalúrgica de Israel ha acumulado su riqueza por la elaboración de alambradas. Segundos después, entenderá que las feroces vallas tienen un mensaje directo: Israel es un mundo de seriedad mortal, de mando y obediencia, así que ni se te ocurra hacer una tontería. De nuevo acelerar.

Qué afán de marcar, ampliar o defender las fronteras todo el tiempo. Estos israelíes no leyeron a Kapuscinski: “La frontera no es sino el estrés, incluso el miedo”. Entonces el conductor encontrará la segunda desviación hacia Qalqilya y ahí tendrá su segundo acercamiento con el muro. Ahora sí será con el de cemento prefabricado, el que luce reflectores, cámaras, vallas electrificadas, trincheras, parapetos y hombres que tiran a matar. Ese monstruo, que aplasta a cualquiera, medirá 754 kilómetros y es gris como el color que usan los pintores para representar a la amargura. Los grafitis han tratado de arañarlo, pero al concreto ni la mierda le hace daño.

Quizás en ese momento el conductor recordará la justificación que ha dado Israel para levantarlo. “Gracias al muro los atentados terroristas han disminuido drásticamente”. Pero también puede acordarse de lo que habló con Mier Margalit, un judío argentino que, después de enrolarse a una tropa israelí de choque, hoy es concejal del ayuntamiento de Jerusalén y quiere que su raza deje en paz a Palestina: “Al muro todavía le faltan más de 200 kilómetros de construcción, así que el israelí no debe tragarse el cuento de que gracias al cemento bajaron los atentados. Lo único bueno del muro es que a los judíos nos enseñó que el otro lado no es nuestro y debemos salir de ahí”.

Para esas horas el conductor habrá llegado al checkpoint de Qalqilya y se enfrentará, otra vez, a las mismas preguntas. ¿A dónde va? ¿Y a qué? A partir de aquí el muro no se irá. Estará en todas partes como si fuese una maldición.

Quince estampas para entender hoy a Palestina

1) En 1948, la ONU ordenó crear dos Estados en la Palestina histórica. A Israel se le dio 52% de ese territorio. Para 2011 Israel se ha apropiado de 78 % de todo el territorio. Palestina sólo tiene 22%.

2) Palestina es un país ocupado por el ejército y colonos israelíes.

3) En Palestina hay 470 colonias israelíes, todas ellas cercadas y protegidas por cuarteles militares. Los colonos se han instalado en las mejores tierras y encima de las principales zonas acuíferas de Palestina.

4) Los israelíes han prohibido cualquier protesta contra la invasión a Palestina. Quien protesta es encarcelado. En la última década, Israel ha llevado a prisión a 800 mil palestinos que protestaron por la invasión. Uno de cada cuatro palestinos ha sido hecho prisionero por Israel.

5) Para controlar el tránsito de los palestinos, Israel ha colocado cientos de retenes militares (checkpoints) en Palestina. Además, tiene etiquetados a los palestinos con carnets de identidad correspondientes a tres zonas: A, B y C. Quien tiene carnet de una zona no puede pasar a las otras dos.

6) Ningún palestino puede salir libremente al extranjero. Israel controla todas las fronteras de Palestina. Y hasta el propio presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) tiene que pedir permiso a Israel para viajar.

7) Con el trazo del muro y de las colonias judías, Israel dividirá a Palestina en cuatro reservaciones incomunicadas una de otra.

8) Todos los recursos naturales de Palestina son controlados por Israel.

9) Israel controla, administra y vende a los palestinos el agua y la energía eléctrica que los propios palestinos tienen y producen. Bajo este sistema, los palestinos sólo tienen derecho a una cuota determinada anual de su propia agua y luz.

10) Los palestinos no pueden construir cisternas para almacenar agua de lluvia. Israel las tiene prohibidas duciendo que pueden ser usadas como trincheras bélicas.

11) La ANP no tiene derecho a recabar impuestos. Éstos los cobra Israel y, después, los entrega a la ANP de manera dosificada.

12) La mayoría de los ingresos de Palestina proviene de donaciones de países extranjeros y de organizaciones mundiales. La entrega de este dinero es discrecional, no hay registro puntual de sus montos y ello ha generado una corrupción de la que se quejan los propios palestinos.

13) Los palestinos no pueden importar ni exportar nada sin autorización israelí.

14) Israel despoja todos los días de sus casas a palestinos. Para eso recurre a tres vías: con apoyo del ejército; con actos de hostigamiento cotidiano; o bien con la compra de propiedades de palestinos. Esto ha permitido que, a la fecha, Israel sea ya el dueño de 90% de la ciudad histórica de Jerusalén.

15) Las mujeres de Palestina no son mujeres sumisas, tal y como lo difunde la propaganda occidental. En Palestina, las mujeres encabezan la lucha contra la ocupación de Israel.


martes, 20 de septiembre de 2011

COLONIZACIÓN DE PALESTINA


Escrito por Ralph Schoenman

En 1917 había en Palestina 56.000 judíos y 644.000 árabes palestinos. En 1922 había 83.794 judíos y 663.000 árabes. En 1931, había 174.616 judíos y 750.000 árabes.


Colaborando con el colonialismo británico


Una vez establecida la alianza táctica con los británicos, los sionistas recibieron apoyo sobre el terreno para conquistar la tierra. El poeta palestino y pensador marxista Ghassan Kanafani lo describe así:


«A pesar de que una gran parte del capital judío se destinó a áreas rurales, y a pesar de la presencia de fuerzas militares imperialistas británicas y de la inmensa presión ejercida por la maquinaria administrativa en favor de los sionistas, éstos lograron sólo resultados mínimos en cuanto a la colonización de la tierra.

«Sin embargo, perjudicaron seriamente la situación de la población árabe rural. La propiedad de tierra urbana y rural por parte de grupos judíos pasó de 300.000 dunums (26.800 hectáreas) en 1929 a 1.250.000 dunums (112.000 Ha.) en 1930. La tierra adquirida era insignificante desde el punto de vista de una colonización masiva y de la solución del “problema judío”. Pero la expropiación de un millón de dunums -casi un tercio de la tierra cultivable- condujo a un grave empobrecimiento de los campesinos árabes y de los beduinos.

«Para 1931, 20.000 familias campesinas habían sido expulsadas por los sionistas. Además, en el mundo subdesarrollado, y en particular en el mundo árabe, la vida agrícola no es sólo un modo de producción sino también una forma de vida social, religiosa y ritual. Por ello la colonización, además de quitar tierra, estaba destruyendo a la sociedad árabe rural».


El imperialismo británico promovió la desestabilización económica de la economía indígena palestina. El Gobierno del Mandato dio al capital judío un status privilegiado, asignándole el 90% de las concesiones en Palestina. Con ello permitió que los sionistas consiguiesen controlar la infraestructura económica (proyectos de carreteras, minerales del Mar Muerto, electricidad, puertos, etc.). Digitalizado por CelulaII

Hacia 1935, los sionistas controlaban 872 de las 1.212 empresas industriales de Palestina. Las importaciones destinadas a industrias sionistas estaban exentas de impuestos.


Se promulgaron leyes laborales discriminatorias contra la fuerza de trabajo árabe, que provocaron un extenso paro y una existencia bajo mínimos para los que conseguían encontrar trabajo.


El levantamiento de 1936

La pérdida de tierras y la represión desarrollaron la conciencia palestina de la suerte que les reservaban y alimentaron un gran levantamiento que duró de 1936 a 1939. La revuelta tomó la forma de desobediencia civil e insurrección armada. Los campesinos dejaron sus aldeas para echarse al monte e incorporarse a unidades de combate. Los nacionalistas árabes de Siria y Jordania pronto se sumaron a la lucha.

La decisión de no pagar impuestos se tomó el 7 de mayo de 1936 en una conferencia en la que quinientos cincuenta delegados representaban a todos los sectores de la población. Una huelga general barrió Palestina.

La respuesta británica fue inmediata y contundente. El 30 de julio de 1936 -unos cinco meses después de iniciarse el levantamiento- se promulgaba el estado de sitio y se desencadenaba una amplia represión. Cualquier sospechoso de organizar o simpatizar con la huelga general u otras formas de resistencia era detenido. En toda Palestina volaron viviendas. Un gran sector de la ciudad de Haifa fue destruido por los británicos el 18 de junio de 1936, dejando sin casa a 6.000 personas. También destruyeron viviendas en las poblaciones vecinas. Los británicos mandaron a Palestina a grandes contingentes de tropa para aplastar la rebelión (se calcula que unos 20.000 hombres). Pero hacia fines de 1937 o inicios del 38, las fuerzas británicas estaban perdiendo el control de la rebelión popular armada.

Los sionistas como instrumento de dominación

Fue entonces cuando los británicos empezaron a apoyarse en los sionistas, que les ofrecieron un recurso único que nunca habían tenido en ninguna colonia: una fuerza local que hacía causa común con el colonialismo británico y que estaba intensamente movilizada contra la población indígena. Si anteriormente los sionistas se habían hecho cargo de muchas de las labores de represalia, ahora jugaron un papel más amplio en la escalada represiva, que incluiría detenciones masivas, asesinatos y ejecuciones. En 1938, 5.000 palestinos fueron encarcelados, y 2.000 de ellos sentenciados a largas penas de cárcel. 148 fueron ahorcados y más de 5.000 casas demolidas.

Las fuerzas sionistas se articularon con los servicios secretos británicos y vinieron a ser la policía que imponía una dominación británica draconiano. Se formó una “fuerza cuasi-policial” para cubrir la presencia sionista armada alentada por los británicos.

Reclutaron para la misma a 2.863 hombres, mientras 12.000 estaban encuadrados en las Haganah y 3.000 en la Organización Militar Nacional de Jabotinsky (Irgun). En el verano de 1937 la fuerza cuasi-policial fue bautizada Defensa de las Colonias Judías y más tarde Policía Colonial.

Ben Gurión dijo que la “fuerza cuasi-policial” era un “marco” ideal para entrenar a las Haganah. Charles Orde Wingate, el oficial británico a su mando, fue, en esencia, el fundador del ejército israelí. Entrenó a figuras como Moshe Dayan en el terrorismo y el asesinato.

En 1939 las fuerzas sionistas que colaboraban con los británicos se elevaron a 14.411 organizados en diez grupos bien armados de la Policía colonial, cada uno de ellos al mando de un oficial británico, con un oficial de la Agencia Judía como segundo. En la primavera de 1939, la fuerza sionista incluía sesenta y tres unidades mecanizadas, cada una de ellas compuesta por ocho a diez hombres.


El Informe Peel

En 1937 se formó una Comisión Real dirigida por Lord Peel para determinar las causas de la rebelión de 1936. La Comisión Peel concluyó que los dos factores básicos eran el deseo palestino de independencia nacional y el temor de los palestinos al establecimiento de una colonia sionista en su tierra. El Informe Peel analizaba otra serie de factores con candor poco común. Eran éstos:

1) La extensión del espíritu nacionalista árabe fuera de Palestina;

2) La creciente inmigración judía desde 1933;

3) La facilidad con que los sionistas dominaban la opinión pública en Gran Bretaña

gracias al apoyo tácito del Gobierno; www.marxismo.org

4) La falta de confianza árabe en las buenas intenciones del gobierno británico;

5) El miedo palestino a las continuas adquisiciones judías de tierras de los

terratenientes feudales absentistas que vendían sus fincas, expulsando a los campesinos

palestinos que las habían trabajado;

6) Las evasivas del Gobierno del Mandato sobre sus intenciones respecto de la

soberanía palestina.

El movimiento nacional estaba formado por burguesía urbana, terratenientes

feudales, líderes religiosos y representantes de los campesinos y obreros.

Sus exigencias eran:

1) El cese inmediato de la inmigración sionista;

2) El cese y prohibición de la transferencia de tierras propiedad de árabes a colonos sionistas;

3) La formación de un gobierno democrático en el que los palestinos tuviesen el

control.


Análisis de la revuelta


Ghassan Kanafani describía así el levantamiento: «La causa real de la revuelta fue el hecho de que el agudo conflicto propio de la transformación de la sociedad palestina de agrícola-feudal-clerical en judía (occidental) industrial burguesa, había alcanzado su clímax.... El proceso de establecer las raíces del colonialismo y transformarlo de mandato británico en colonialismo sionista de ocupación... alcanzó su clímax a mediados de los treinta, y en realidad la dirección del movimiento nacionalista palestino se vio obligada a adoptar cierta forma de lucha armada porque ya no era capaz de ejercer como dirección en un momento en que el conflicto había alcanzado proporciones decisivas».

El Mufti y demás líderes religiosos, los propietarios feudales y la burguesía naciente no apoyaron hasta el final a los obreros y campesinos y esto permitió que el régimen colonial y los sionista s aplastasen la rebelión tras tres años de lucha heroica. Para ello los británicos contaron con una ayuda decisiva: la traición de los regímenes árabes tradicionales, dependientes de sus padrinos coloniales.

La lucha nacionalista palestina había sido constante desde 1918, acompañada por una u otra forma de resistencia armada organizada. Incluyó también la desobediencia civil, huelgas generales, el no pago de impuestos, la negativa a llevar carnets de identidad, boicots y manifestaciones.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Desde Libia


Escrito por Leonor Masset

Beni Walid...19/09

Información recibida por D.M.G. (vía Shereaholic.com)

http://www.morningstaronline.co.uk/news/content/view/full/109696


No han logrado romper la resitencia de Libia.

Lunes 19 de Septiembre de 2011 impreso información desde el exterior.


Hoy las dos ciudades de Bani Walit y Sirte continúan siendo controladas por sus ciudadanos y el gobierno Libio. Reportan que las fuerzas de la OTAN habían sufrido fuertes bajas en sus esfuerzos por apoderarse de las ciudades.


Los milicianos del CNT envió un convoy de tres vehículos a Beni Walit solo para que fuera destruido en una emboscada y murieron al menos cuatro milicianos del CNT.


También ha habido enfrentamientos muy duros en Bani Walit.


El Dr. Ahmed Alsharif, que dirige un hospital de campaña cerca de la ciudad , dijo que al menos 80 combatientes del CNT habían muerto allí desde el sábado.


Desde agosto los milicianos del CNT han estado situando las dos ciudades.


Los aviones de la OTAN bombardean repetidamente las posiciones de los defensores. Sin embargo las fuerzas militares del CNT se vieron obligadas a una retirada precipitada de Beni Walit el viernes.


Ahora la primera línea se compone de bandas de combatientes indiscoplinados.


Periodistas occidentales cerca de beni Walit informaron que combatientes de CNT de solo 18 años, estaban fumando canabis, disparando a las botellas de plástico, discutiendo entre uno y otro y a veces disparando salvajemente por las calles por aburrimiento.


En Benghazi hoy el jefe del CNT Mahmoud Jubril dijo en una conferencia de prensa, que el Consejo no pudo llegar a un acuerdo sobre un gobierno provisional, debido a disputas sobre posiciones.


Él había prometido hace ya más de una semana que una nueva administración se anunciaría en el plazo de siete días.


El portavoz del gobierno Libio, Mussa Ibrahim, afirmó la noche del domingo que los partidarios del líder Libio habían capturado a 17 mercenarios incluidos algunos de UK, Francia y Qatar.



Sabha está sufriendo en las últimas semanas muy duros bombardeos por parte de la OTAN desde el mar. La organización armada lanza misiles desde el mar a la capital del Fezzan.

Sabha ha sido un lugar tranquilo a lo largo de todo el conflicto, salvo por los tres bombardeos de la OTAN.

En estos últimos días la OTAN ha intensificado su agresión a Sabha mientras los rebeldes armados se van desplazando hacia el sur.

Las gentes del sur son muy diferentes del norte y parece ser que una gran mayoría han intentado negociar con los rebeldes y no luchar. Ellos dicen que todas las ideas pueden vivir juntas y no hay porque enfrentarse entre hermanos, que las dos banderas pueden ondear en una misma ciudad sin que tengan que matarse entre hermanos.

Sin embargo parece que en Sabha las palabras y los intentos de negociación no han sido suficientes porque los misiles caen sobre la ciudad desde los barcos de la OTAN a más de 800 Km.

Según explican algunos residentes de la ciudad, los rebeldes armados que han ido a Sabha son de los Montes Nafusa, son Libios y por esto no quieren enfrentarse entre ellos.

Parece que por las noches hay muchos muertos.

Los pueblos de alrededor han negociado con los rebeldes como buenos árabes para que no haya enfrentamientos.

Todo esto demuestra claramente que sin las bombas de la OTAN no habría jamás enfrentamientos en libia.


Trípoli: Una chica de 16 años ha sido violada por un grupo de hombres mientras su madre estaba encerrada en el baño. La casa estaba cerrada, sin embargo seis hombres entraron en la casa y violaron a la chica los seis. Ha ocurrido en un área de Trípoli bajo el control de los rebeldes

En Trípoli hay tropas de mercenarios de Qatar, franceses, UK, incluso algunos alemanes.
También se han visto tropas de EEUU

Las tropas de la OTAN están en suelo Libio sin ninguna duda


domingo, 18 de septiembre de 2011

La OTAN apura operativos militares en Oriente Medio para encubrir bancarrota económica de occidente


Escrito por Enrique Muñoz Gamarra

La pugna interimperialista es muy intensa. Para las personas escépticas que no creen esto recomiendo la lectura de la siguiente noticia: “Inspección china a helicóptero de Estados Unidos es ‘infundada y ridícula”, publicada el 17 de agosto de 2011 en: spanish.china.org.cn Es una nota que refiere al helicóptero MH-60 Black Hawk (Stealth) de última generación (con tecnología incorporada de baja detección a radares y con equipos que reducen el ruido en los motores) siniestrado en el operativo militar que el Pentágono desplegó, supuestamente, para aniquilar a Bin Laden el 02 de mayo de 2011 en Pakistán y por la que China fue acusada por los EEUU de haber inspeccionado y recopilado información sobre este aparato. Prueba más que suficiente de la dura confrontación interimperialista que hay en el mundo.

Los tiempos, definitivamente, son muy duros. Y, es en este contexto que ocurren, primero, la desesperada ocupación de Trípoli (23 de agosto de 2011) y, luego, las provocaciones terroristas de la OTAN sobre Siria. En sí, operativos militares de desconocimiento de acuerdos estratégicos e históricos firmados, de facto, entre occidente y oriente al final de la Segunda Guerra Mundial. Y, todo con el objeto de mostrarse (EEUU) ante el mundo, que aún es una potencia vigente, además, para encubrir la quiebra colosal de su economía y, de paso, por supuesto, aterrorizar a los pueblos que luchan por una sociedad más justa, insinuándoles, que sus estrategias de poder son impracticables.
Pero ahora el asunto es Siria. Este país se ha convertido en el punto clave de un conflicto mayor al que puede desembocar finalmente el mundo si continúa con esta tendencia. Ahora mismo el militarismo estadounidense, junto a su eje (EEUU, Gran Bretaña y OTAN), está apurando esta situación tratando de ocupar totalmente el Oriente Medio.

El asunto es la confrontación EEUU-China.
En primer lugar es bueno no perder de vista el Acuerdo Estratégico en Economía de China y EEUU establecida en 1978 hasta 2010. Fueron tres décadas de “éxitos”: el primero mantuvo la supremacía sobre el sistema imperialista (incluso avanzó sobre Asia Central tras la caída de la ex URSS en 1991) y el segundo ascendió hasta el segundo lugar en este mismo sistema. Hasta aquí fue imprescindible el acuerdo estratégico para ambos países.
Pero los tiempos cambian. El sistema capitalista, inmerso en su ciclo económico largo de crisis o contracción desde 1973, empieza a hundirse en 2008. Incluso desde inicios del presente milenio (2000) la erosión económica del sistema ya era notoria (crisis del punto com). El Pentágono entonces estaba ya muy preocupado. El asunto era la crisis económica que corroía su economía y a ello se sumaba el ascenso chino.
Importancia del XII Plan Quinquenal chino. Allí se reorienta la economía china. Primero, observa con más cuidado el desarrollo de su mercado interno. Segundo, empieza a diversificar sus reservas internacionales. Entonces impulsa acuerdos de comercio en su propia moneda o en una canasta de monedas, pero ya no exclusivamente en dólares como se venía haciendo.
Se vuelve socio comercial de primer nivel y con expansión muy fuerte sobre zonas importantes del planeta: Europa, África, América Latina, Asia Central y el sudeste asiático. Por supuesto esto es una gran preocupación para los EEUU que en la voz de su Secretaria de Estado, Hillary Clinton, llama a la inversión de china en África una política “neocolonialista”.
En Siria puede iniciarse el conflicto mayor.
11 de septiembre de 2001 y el inicio de la ofensiva militarista en el mundo. Advierto que en anteriores artículos sostuve que no estaba claro si con este suceso se iniciaba la Tercera Guerra Mundial. Lo que si estaba claro es que a partir de esta fecha el mundo se vio envuelto en graves conflictos militares. Por lo menos hemos visto el desembarco de la formidable maquinaria de guerra de los EEUU, primero, en Afganistán y, luego, en Irak (segundo productor mundial de petróleo, antes de la invasión producía 4 millones de barriles por día, en tanto Arabia Saudita ahora mismo produce 10.9 millones de barriles por día).
La tremenda importancia geoestratégica de Siria. Hasta ahora Siria ha sido un punto importante en el equilibrio estratégico de Oriente Medio. Siria tiene estrechos vínculos de amistad y cooperación (comercial y militar) con Irán y las resistencias palestinas. Es la parte más importante del juego geoestratégico entre occidente y oriente en esta región.
Cierto, Siria es una región de contención. Una frontera de facto entre occidente y oriente que, incluso, tras la caída de la ex URSS en 1991, ni el sionismo israelita ni Bill Clinton ni W. Bush, se atrevieron a romperla. Pues si cae Siria, el transito naval en el Mar Mediterráneo estaría prácticamente restringida para las embarcaciones rusas y chinas. Entonces el Mar Mediterráneo habría pasado a control total de las fuerzas de la OTAN. Prácticamente las actividades de la flota rusa en el Mar Negro habrían quedado varadas en ese mar.
Y, para ocupar Irán sólo faltaría avanzar sobre el Estrecho de Omuz, esto es, en el Mar Rojo, es decir, en el Golfo Pérsico. Esa es la ambición suprema del Pentágono. De hecho el petróleo y la ubicación geográfica de Oriente Medio han sido muy importantes. Y, más aún, en esta coyuntura tan especial como la que hoy vivimos.
Con esto, las resistencias palestinas se habrían visto en una situación muy complicada y así, el Pentágono habría logrado asegurar la existencia del sionismo israelita.
Pero, en general, si cae Siria, Rusia y China habrían perdido una zona geoestratégica muy importante. Es decir, habrían terminado arrinconados en su propia región: el continente asiático.
EEUU entiende que su poderío militar no puede mantenerse por mucho tiempo si su economía esta colapsada. Y esto, igual que el anterior, no es un asunto propio o unilateral de este país, es la imposición de las leyes capitalistas que llegado a su etapa imperialistas es esencialmente guerrerista y cuya base económica esta sustentada en la especulación financiera, cuando sus tasas de ganancia han disminuido drásticamente.
Y, la zona donde se encuba el mayor conflicto mundial de nuestro tiempo está en el sudeste asiático.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Los peligros de la militarización en América Latina


ESCRITO POR ANA ESTHER CECEÑA

Las lógicas del poder, que se transforman aparencialmente de acuerdo con las situaciones y circunstancias históricas, adoptan formas imperiales, como las que se expresan con los procesos de militarización, pero también formas “consensuales” para imponer sus reglas del juego. Los “acuerdos” aprobados en la OMC (Organización Mundial de Comercio), las reglas legitimadas del FMI (Fondo Monetario Internacional), las disposiciones perversas de los tratados de libre comercio e incluso las reglas de las democracias formales que padecemos son algunas de las más destacadas formas de establecimiento consensual de las relaciones de dominación. El imperialismo es una de las formas que asume la dominación, pero no es la única. Con la desaparición del imperialismo no se resuelve la dominación, que abarca dimensiones tan complejas como las de las relaciones de género, de cultura, de lengua y muchas otras que significan las prácticas relacionales en los micro y macroniveles.

Como estudiosos de los fenómenos económicos y sociopolíticos contemporáneos, como pensadores críticos y actores políticos, estamos obligados a ser muy precisos y desentrañar la sustancia oculta de éstos sin simplificaciones abusivas que en vez de contribuir a una buena comprensión y al diseño de estrategias de lucha inteligentes, nos lleven a enfrentamientos de conjunto, incapaces de penetrar por las porosidades del poder.

En la lucha de los pueblos americanos, el problema no se terminaría aboliendo las relaciones de explotación, aunque seguramente es un punto fundamental, sino que tenemos que enfrentar simultáneamente problemas de clase, de discriminación racial, de género y muchos otros que tienen que ver con la difícil conformación de una socialidad impuesta, contradictoria y resistida. La colonización no solo se realizó en la esfera del trabajo o de la producción, sino que sobre todo se enfocó a los cambios de mentalidad, a la extirpación cultural e histórica de los pueblos mesoamericanos, caribeños y andinos, a la conquista de las mentes.

La esencia de las relaciones sociales, de las relaciones entre sujetos que no están establecidos o conformados de una vez y para siempre, no emanan “naturalmente” de las estructuras. Los sujetos se construyen a sí mismos en el proceso social, en la lucha, en la resistencia, y a través de esa lucha se van modificando también las formas y modalidades de la dominación.

No sería posible explicar de otro modo la tónica militarista que invade las escenas de la “libertad de mercado” impulsadas por el neoliberalismo como mecanismo privilegiado de reordenamiento social. No hay más libre mercado, si es que lo hubo. Las normativas que se van estableciendo universalmente por la vía de los tratados económicos y de las negociaciones en organismos internacionales, como la OMC, no propician la libertad sino la imposición; pero además se acompañan, cada vez más, de medidas de control militar y militarizado ahí donde el rechazo de la población se manifiesta de forma organizada y/o masiva.

La modalidad militarizada del capitalismo de nuestros días juega con mecanismos de involucramiento generalizado y aborda “científicamente” 1 la dimensión simbólica y de creación de sentidos que permite construir un imaginario social sustentado en la existencia de un enemigo siempre acechante y legitimar la visión guerrera de las relaciones sociales y las políticas que la acompañan (Ceceña, 2004). Esto supone que la militarización de las relaciones sociales es un fenómeno complejo que no se restringe a las situaciones de guerra abierta, sino que incluye acciones de contrainsurgencia muy diversas, que comprenden el manejo de imaginarios, todos los trabajos de inteligencia, el control de fronteras, la creación de bancos de información de datos personales, la introducción de nuevas funciones y estilos en las policías ocupadas de la seguridad interna, e incluso la modificación del estatuto de la seguridad en el conjunto de responsabilidades y derechos de los Estados.

Caracterizar el momento actual sobre la base de la militarización de las visiones y estrategias hegemónicas no descarta la identificación de la guerra, de la sustancia de la guerra, como un elemento inmanente, consustancial, de las relaciones capitalistas. Pero si bien la guerra es solo otra forma de entender la competencia, históricamente se van modificando los énfasis o los terrenos en los cuales se desatan las estrategias de clase, en este caso de la clase dominante, y en que se configuran las diferentes modalidades o momentos en las relaciones de dominación. Hace algunos años nadie hablaba del militarismo como elemento dominante y, sin embargo, estábamos en este mismo sistema. Se hablaba del neoliberalismo, del mercado, de que el eje ordenador de la sociedad eran las relaciones de mercado y que era a través de estas relaciones de mercado como se disciplinaba y como se concebía a la sociedad en su conjunto.

Hoy eso nos resulta insuficiente para entenderla, pero también le resulta insuficiente al poder para reorganizarla y controlarla; entre otras cosas porque es una sociedad que se mueve tanto, que se insubordina tanto, que no permitió que el mercado la disciplinara, obligando a los poderosos a usar otro tipo de herramientas. No quiere decir que el mercado desaparezca como disciplinador, quiere decir que la dimensión militar se sobrepone al mercado desplazándolo de su carácter de eje ordenador, que la visión del mundo adopta un contenido particularmente militarizado, y que es a partir de la visión militar que la totalidad no solo se reordena sino que cobra un nuevo sentido.

La hegemonía consiste en universalizar una visión del mundo, pero la universalización se hace de muchas maneras. A través de imágenes, a través de imposiciones, de discursos, de prácticas.

Con respecto a la militarización de los últimos tiempos, la batalla más importante la están ganando los poderosos en el terreno cultural, a través de una serie de mecanismos entre los cuales destacan los medios de comunicación. Están ganando la batalla en la medida en que logran convencer de que el mundo es un lugar de competencia, de disputa, en el que tenemos que batirnos unos con otros para ocupar nuestro espacio, por lo demás, siempre incierto. Tenemos que competir entre nosotros por un empleo, por los planes de desempleo, por la seguridad social. Batirnos a muerte para que nos incluyan en el reino de los explotados y precarizados, como si esa fuera nuestra utopía de mundo para el futuro.

Esa batalla cultural es una batalla por la construcción de sentido, no es de colocación de bases militares. La militarización se está metiendo en las cabezas y no solamente en las bases militares. Se está metiendo en las leyes, antiterroristas o simplemente de control de movimientos como son los regímenes de tolerancia cero que nos convierten a todos en sospechosos.

Percibo que en términos de los paradigmas de militarización para América hay una construcción de capas envolventes en las cuales se van abarcando diferentes dimensiones de establecimiento de relaciones de sometimiento. Entre esas capas envolventes se encuentran, como círculos concéntricos, los cambios de normativa, el establecimiento de normas continentales para la seguridad interna, el cuidado de las fronteras, los ejercicios militares en tierra, los ejercicios en los ríos y canales de internación en los territorios, el establecimiento de una red continental de bases militares y los ejercicios navales que permiten circundar todo el continente, estableciendo una última frontera, más allá de las jurisdicciones nacionales.

Desde Irak hasta la Patagonia, los poderosos han puesto hoy especial cuidado en construir una legalidad que justifique sus acciones de intromisión. Ante una legitimidad fuertemente cuestionada se generalizan las leyes antiterroristas que tienden a crear, por un lado, una complicidad entre todos los Estados y por esa vía van imponiendo políticas y juridicidades supranacionales y, por el otro, una paradójica situación similar a la de un estado de excepción permanente en el que todos los ciudadanos serán rigurosamente vigilados porque todos son sospechosos, aunque todavía no se sepa ni siquiera de qué.

Generalmente de pretenderse sujetos. El derecho se coloca al servicio de la impunidad aunque se reivindique democrático y los cuerpos de seguridad empiezan a construir el panóptico que vigila desde todos los ángulos: con cámaras de video en los bancos, en los semáforos, en las calles transitadas; que permite la interceptación telefónica en casos que así lo ameriten; que permite la tortura cuando se trata de detenidos catalogados como terroristas sin ningún juicio previo, y que admite la detención de cualquier ciudadano sin orden de aprehensión previa, simplemente para investigar. Es decir, se trata de imponer la cultura del miedo en una población que no podrá saber previamente a la detención si era sospechosa de algo, como medio para paralizar y disuadir de conductas terroristas o insurgentes. Los delincuentes comunes tienen construida toda otra red de relaciones que solo casualmente son tratados de acuerdo a estas mismas normas.

Como parte del panóptico y nuevamente como otra de las paradojas de los discursos del poder, al lado de la pregonada libertad de tránsito para las mercancías, las inversiones y los cuerpos de seguridad, se ha ido restringiendo cada vez más el libre tránsito de personas. Los mejores y más trágicos ejemplos son las fronteras impuestas al pueblo palestino en su propia tierra y los muros de contención a migrantes desesperados en la frontera entre México y EE.UU. y en el sur de España, no obstante, las fronteras no siempre se cierran de manera tan visible y evidente. Mucho más sutil pero quizá más peligroso por la amplitud y alcances que puede llegar a tener es el control de inteligencia que hoy utiliza los adelantos de la tecnología para aprovechar el tránsito a través de las fronteras como mecanismo de seguimiento personalizado. El panóptico se materializa en las nuevas fotografías que incluyen los pasaportes, con reconocimiento de iris o con otro tipo de identificación biogenética que inmediatamente incorporan los movimientos de la persona a un banco de datos centralizado en EE.UU. y que está a disposición de los servicios migratorios de la región (en el caso nuestro del continente americano) como en otro momento y con menos recursos tecnológicos ya se hizo con el Plan Cóndor. La eficacia macabra con la que el Cóndor desarticuló los movimientos sociales en los años de las dictaduras militares en América del Sur tiene hoy posibilidades multiplicadas al poder usar tecnologías que son a la vez mucho más precisas y mucho más abarcadoras; sin embargo, tiene en contra, evidentemente, el aprendizaje de los pueblos y su capacidad de lucha y resistencia.

Este control de fronteras y la imposición de leyes con implicancias supranacionales, combinado con la dilución de los límites internacionales, convierten en una ilusión las soberanías nacionales. La pretensión de privatizar las aduanas de México, los tratados transfronterizos para la gestión de recursos naturales que caen bajo la jurisdicción de más de un Estado y que están permitiendo evadir leyes nacionales, por ejemplo, son mecanismos de conculcación de soberanía. En el acuífero guaraní, por citar un caso muy delicado y relevante, la negociación se hace entre los cuatro países implicados y con la intervención de EE.UU. (en el esquema del cuatro más uno) mediante el apoyo experto del Banco Mundial. Lo mismo ocurre con selvas, oleoductos u otros recursos que pasan a ser tratados ya sea como novedosos y por tanto no contemplados en las legislaciones nacionales, ya sea como problemas de “seguridad nacional”. Y en este continente se sabe que seguridad nacional es seguridad de EE.UU. en el territorio que no es de EE.UU., o no solo en territorio que es de EE.UU. Las fronteras, que hasta ahora eran custodiadas por las fuerzas garantes de la seguridad interna en la vieja acepción, hoy se han convertido en zonas de seguridad estratégica custodiadas cada vez más por los cuerpos de seguridad del gendarme mundial.

En diversos casos los ríos o lagos son los que marcan las fronteras. Pues bien, estos son justamente los espacios privilegiados de localización de los ejercicios militares conjuntos (con EE.UU., se entiende) actualmente. Los ríos son un canal de penetración muy distinto al que se estaba utilizando cuando se hacían los ejercicios directamente en tierra y permiten además no solo la utilización de fuerzas anfibias, sino la definición de actividades tanto en agua, como en tierra, matando dos pájaros de un tiro. En esta situación se encuentra la zona del río Paraná, y en algún momento estuvo la del río Usumacinta, entre México y Guatemala. Curiosamente, cuando se trata de ejercicios ribereños, es más fácil evadir la aprobación de los Congresos de los países limítrofes porque el río aparece como territorio relativamente neutro. Es como si se estuviera ante una legislación ausente o vacía ya que se refiere a un territorio fluido y no fijo.

Una de las capas envolventes más importantes por su capacidad de influir en los modos de uso de los territorios y en los modos de control de los sujetos críticos consiste en la colocación de bases militares de EE.UU. en puntos seleccionados del continente con dos propósitos explícitos y evidentes: garantizar el acceso a los recursos naturales estratégicos y contener, disuadir y/o eliminar la resistencia ante las políticas hegemónicas y la insurgencia abierta. Actualmente, EE.UU. cuenta con un sistema de bases que ha logrado establecer dos áreas de control:

1. El círculo formado por las islas del Caribe, el Golfo de México y Centroamérica, que cubre los yacimientos petroleros más importantes de América Latina y que se forma ya no solamente con las bases de Guantánamo, Reina Beatriz, Hato Rey, Lampira, Roosevelt, Palmerola-Soto Cano y Comalapa, como fue hasta 2009, sino que ahora incorpora las nuevas posiciones convenidas con Colombia (7), Panamá (11) y Honduras (2), además de las bases itinerantes, mucho más flexibles, ubicadas en los 43 buques de guerra que Costa Rica ha permitido actuar en sus aguas territoriales desde julio de 2010.

2. El círculo que rodea la cuenca amazónica bajando desde Panamá, en el que el canal, las riquezas de la región y la posición de entrada a América del Sur han sido esenciales, y que se forma con las bases colombianas ya viejas (Larandia, Tres Esquinas, Caño Limón, Marandúa y Riohacha), con las posiciones que comparten en Perú (Iquitos, Pucallpa, Yurimaguas y Chiclayo), y con todas las nuevas de Colombia y Panamá.

Algo que podría concebirse como la última frontera o la capa envolvente más externa, está conformada por los ejercicios militares en los océanos Pacífico y Atlántico y en el mar Caribe: en todo lo que circunda a América Latina. Hasta ahora la percepción que se tenía era la de ejercicios circunstanciales y esporádicos y en parte por esa razón no se les ha concedido demasiada importancia. Mucho menos se les ha considerado parte de la estrategia continental de control. Sin embargo, se trata de ejercicios sistemáticos, que permiten realizar un patrullaje constante alrededor de América Latina y mantener ahí una presencia más o menos permanente. Son ejercicios que tienen un carácter secuencial, evolutivo, y que marcan en verdad un circuito de frontera que, por ser externa a las aguas territoriales de los países correspondientes, queda a cargo, nuevamente, del gendarme mundial a través de su IV flota.

Ahora bien, estas capas envolventes, que atañen a América Latina en su conjunto, van a estar focalizadas en tres áreas distintas en las que parecen atender a tres estrategias diferenciadas. Esas tres subregiones se caracterizan también por tres paradigmas distintos de dominación y sus diferencias geopolíticas son muy claras. En los tres casos, por diferentes razones, se trata de puntos estratégicos tanto por los recursos que albergan, como por su posición geográfica específica.

La primera región es la constituida por Colombia y su área circundante. Yo destacaría dos elementos en este caso, relacionados con la estrategia contrainsurgente y de ocupación militar: 1. el experimento de la polarización, acompañado de una sistemática ruptura de tejido comunitario, para valorar hasta dónde es posible dominar, controlar e incluso hegemonizar a través de un esquema de polarización exacerbada con solo dos opciones antagónicas, y 2. hasta dónde es posible, a partir de asentamientos o de construcciones sociales como la colombiana, el control de la que EE.UU. considera la mayor amenaza hoy en el continente, que es Venezuela, evaluando el carácter de las tensiones fronterizas que se desarrollan y la capacidad de control de la insurgencia venezolana desde Colombia.

La segunda subregión es la del Caribe y la cuenca del Golfo de México, extendida hasta Venezuela. La estrategia regional en esta zona avanza por dos líneas: la ocupación directa por un lado, y la creación de acuerdos que propician la extraterritorialidad de EE.UU., asumida por el Comando Conjunto mediante el establecimiento de la jurisdicción del Comando Norte del ejército abarcando el área Canadá-EE.UU.-México completa, por el otro.

El enclave paradigmático de ocupación directa en este momento se localiza en Haití, aunque, evidentemente, con fuertes

implicaciones para Cuba. Haití es un caso muy importante porque es donde se está ensayando otra manera de establecer la hegemonía a través de la complicidad casi obligatoria de todos los ejércitos del continente, sin olvidar la de Francia, que asegura tener ahí un conflicto de intereses. La ocupación de Haití, así sea por los llamados cuerpos de paz, es una ocupación militar impuesta. Todos sabemos que la figura de cuerpos de paz fue creada como parte de los mecanismos de penetración contrainsurgente de la USAID en los momentos inmediatos posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Aunque ahora esta figura esté sancionada por la ONU, la conformación latinoamericana de los ocupantes de Haití está involucrando una estrategia que hasta ahora no había tenido éxito, y es que los países de América Latina todavía no acaban de aceptar en las Conferencias Hemisféricas la construcción de la fuerza militar hemisférica, como fuerza multinacional, porque saben el riesgo que tiene en términos de pérdida de soberanía y, sin embargo, en los hechos ha sido puesta en funcionamiento a través de su participación en Haití; son soldados latinoamericanos los que están a cargo del disciplinamiento y la represión al pueblo haitiano, de la destrucción de sus organizaciones políticas en razón de su supuesta incapacidad para autogobernarse.

Después del terremoto de 2010 la ocupación militar de Haití cambió de carácter, pues fue directamente el Comando Sur el que se estableció en este territorio, subordinó a la misión internacional de la ONU y tomó el control de las comunicaciones y del funcionamiento interno del país, estableciendo un enclave militar de primer nivel en el centro del Caribe.

La línea de la extraterritorialidad que ha impulsado EE.UU. avanza en el otro costado del Golfo de México bajo el manto de un acuerdo, una “alianza”, que construye como fronteras externas las que circundan el bloque trinacional de América del Norte. Frontera externa compartida que debe ser defendida en colaboración por los cuerpos de seguridad y fuerzas armadas de los tres países cuyos territorios conforman el área de seguridad interna. La Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte (ASPAN), mediante un acuerdo ejecutivo no sometido a las instancias de representación ni mucho menos a la sociedad en su conjunto, ha entregado la soberanía, de manera voluntaria, a las fuerzas del orden de EE.UU. y abrió la puerta para implantar el Plan México (Iniciativa Mérida), que combina y en cierto sentido supera al Plan Colombia.

De este modo, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se amplía hacia la integración energética que resolverá la crisis de EE.UU. en este renglón y hacia la integración de políticas y acciones de seguridad bajo los criterios dictados por el Comando Conjunto de EE.UU. que incluyen, entre otras cosas, la misión de garantizar el acceso irrestricto a los recursos considerados indispensables para la seguridad nacional (de EE.UU., claro). Es decir, las riquezas de México quedan legítimamente encadenadas a los intereses estratégicos estadounidenses, además de la extensión de las medidas adoptadas después del 11 de septiembre de 2001 en la Ley patriótica, referentes al combate a la subversión, terrorismo y disidencia. La conculcación de derechos ciudadanos a que se ha sometido al pueblo estadounidense se extiende al tratamiento de los pueblos canadiense y mexicano.

Desde una perspectiva geopolítica, poner a las fuerzas de seguridad estadounidenses como custodia de las fronteras mexicanas no afecta solamente a los mexicanos, sino a toda la región caribeña y centroamericana.

Con la ASPAN, la Iniciativa Mérida y la ocupación de Haití; con las bases militares y los patrullajes y ejercicios constantes en esta región se garantiza el cuidado de las cuencas petrolíferas del Golfo de México y Venezuela; se controlan los pasos más importantes de los migrantes y las drogas; se mantienen bajo vigilancia los procesos cubano, venezolano y en general del bloque del ALBA; y se sienta el precedente de los nuevos tratados de integración que se intenta imponer en el continente y que han permitido recientemente la creación de la Iniciativa de Seguridad del Caribe.

El otro eje del paradigma, el otro ensayo de estrategia, es el caso de Paraguay. Corazón de una subregión que si bien ha sido escenario de acción de dictaduras militares que se significaron por su creatividad perversa en todo tipo de torturas y por ser máquinas implacables de desaparición y muerte, hasta ahora solo tenía la base de Mariscal Estigarribia, con una pista de aterrizaje para tránsito pesado en el centro de la zona hidrocarburífera (el Chaco). Los ejercicios conjuntos en Paraguay han sido sistemáticos y hoy se complementan con la instalación de una Base de Operaciones en la zona norte, concedida a EE.UU.

El cono sur concentra una enorme porción del agua dulce del planeta en sus abundantes ríos y lagos, en los acuíferos subterráneos y en los glaciares del sur, además de minerales y otros recursos valiosos como petróleo y gas, particularmente en Argentina y Bolivia. Es en este sentido de una importancia indudable.

El sobredimensionamiento de la presencia militar estadounidense en la región amazónica-caribeña ocurrido en los últimos cinco años principalmente, hace pensar que los próximos movimientos se harán hacia el sur, intentando llenar los vacíos o escasos posicionamientos en el cono sur.

Paraguay ha sido hasta ahora uno de los principales puertos de entrada y es donde tienen ya sentadas algunas posiciones importantes. Perú es el otro punto con el que se logran tender algunos entramados que en conjunto permiten un control bastante aceptable de la región.

Las nuevas elecciones en Perú podrían significar un cambio en las posibilidades de EE.UU. en esta región, pero es previsible que la estrategia trazada previamente siga su curso y vaya permitiendo una nueva situación de dominio y articulación continental a través de la Alianza del Pacífico, del nuevo estilo del protagonismo colombiano con el presidente Santos y de la complicidad de las oligarquías locales con los proyectos de Washington.

Para nosotros, pensadores críticos y luchadores sociales, esta coyuntura abre nuevos retos y desafíos más profundos.

Nota:

1- Así como la introducción del "taylorismo" y "fordismo" supuso un estudio cuidadoso de los procesos de trabajo y su transformación “científica” con base en su desagregación en tiempos y movimientos, a la vez que el ambiente y organización del trabajo era objeto de la aplicación de dinámicas de estimulación y corresponsabilidad, recientemente los estudios sobre sistemas complejos experimentan con estímulos al comportamiento de colectivos diversos, y los medios de comunicación buscan las mejores alternativas para la creación de sentidos, no solo en términos de contenidos, sino de imágenes y manejo de tiempos y secuencias. Todo esto vinculado a los campos de control y contrainsurgencia directamente generados por el Comando Conjunto de EE.UU.